Pedagogía política petrolera

Los casos de México y Venezuela: dos realidades divergentes (I)

En 1938, el General Lázaro Cárdenas, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de México, nacionalizó la industria petrolera de su país; en 1951, el Presidente Mossadeg lo hizo en Irán; Indonesia lo hace en 1965, Argelia en 1971, Irak y Libia en 1973, Venezuela el 1° de enero de 1976. En mayo 2012, Argentina expropia las acciones de Repsol en YPF para asumir el control total de su industria petrolera. Las reacciones de las transnacionales, siempre apoyadas por los respectivos gobiernos de sus casas matrices, respondieron con saña a los actos de las Repúblicas e instituciones de cada uno de estos Estados soberanos.

Con respecto a México, el desarrollo de esta industria tiene, históricamente, sus particularidades.

Es en 1901 cuando se comenzó a perforar, el primero de mayo, los primeros pozos petroleros en México. Ya para el final de 1903 habían perforado unos 19 pozos sin ningún resultado favorable. Pero el día 3 de abril de 1904 se terminó el primer pozo con una producción de 1,500 barriles de petróleo por día, a una profundidad de 503 metros. Este fue el primer pozo realmente comercial que se perforó en México.

También en 1901 se expide la primera Ley del Petróleo que permite al Presidente de la República otorgar permisos a empresas y particulares para explotar terrenos que son propiedad de la nación.

En 1911, diversas compañías extranjeras, a partir de la Ley del Petróleo, comienzan a expandirse en la nación. Comienzan las exportaciones de petróleo mexicano a Estados Unidos, Europa y América Latina.

Ya para 1912, el gobierno de Francisco I. Madero decreta, bajo la modalidad de impuesto especial del timbre, el primer gravamen sobre producción de petróleo crudo, mientras que en1917, a partir de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece, en el artículo 27, que se restituye a la nación la propiedad de las riquezas del subsuelo. Debido a esto, diversas compañías petroleras se agrupan formando la Asociación de Productores de Petróleo en México, como una respuesta a la promulgación de la nueva constitución.

Pero en 1918, el Presidente Venustiano Carranza impone nuevos impuestos a la industria petrolera,, ésta constaba de una cuota de renta anual y 5% de regalías sobre todas la tierras petroleras desarrolladas por los propietarios de la superficie o sus arrendadores.

La nacionalización de la industria petrolera mexicana difiere radicalmente de la de Venezuela y se fundamenta en los siguientes hechos. En ese gran país, el 16 de agosto de 1935, se constituyó el Sindicato Petrolero de México, siendo una de sus primeras acciones la redacción de un proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas de trabajo a la semana y el pago del salario completo al trabajador en caso de enfermedad. Las petroleras se negaron a discutir el contrato, por lo que el Sindicato amenazó con declarar una huelga. En los primeros días de junio de 1937 el sindicato demanda a las compañías petroleras ante la Junta General de Conciliación y Arbitraje de México y la huelga estalla el 31 de mayo; ésta se levantó el 9 de junio.

Esta lucha de los trabajadores petroleros va a contar con la simpatía del Presidente Lázaro Cárdenas y del pueblo mexicano, y va a continuar pese a los problemas causados por la escasez de combustible.

La propuesta del Sindicato pasa a una comisión de expertos, la cual determina que las empresas petroleras habían obtenido ganancias exorbitantes y por tanto podían cubrir las demandas de los trabajadores.

El resto del año 1937 es de largas negativas de las transnacionales, a pesar de importantes decisiones judiciales que emiten fallos a favor de los trabajadores. Las compañías petroleras interponen una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les niega la solicitud.

Como consecuencia, las compañías extranjeras se declaran en plena rebeldía y, en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emite su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas paguen los 26 millones de pesos, monto de las reivindicaciones de los trabajadores, vence el 7 de marzo.

Es cuando entra en escena el Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas, quien se reúne por varios días con las compañías petroleras. La negativa de las transnacionales se mantiene. Pocos días después el mandatario azteca toma una decisión que le daba una salida al conflicto. El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras son advertidas que el gobierno planeaba algo "fuerte" en contra de ellas.

En el último momento declaran estar dispuestas a hacer el pago, pero el Presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: declara la expropiación mediante la cual los activos y la riqueza petrolera que explotaban las compañías extranjeras, se convierten en propiedad de la nación mexicana.

De inmediato, Gran Bretaña rompe relaciones diplomáticas con México, lo mismo hace Holanda y Estados Unidos, decretando un embargo comercial, y retiran a todo su personal técnico. Estados Unidos deja de adquirir petróleo y plata mexicana y da toda su preferencia al petróleo de Venezuela.

Todos los sectores mexicanos apoyan la medida, empresarios, iglesia, todos los sectores sociales aplauden la decisión. Para muchos, la expropiación significa un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México.

Venezuela se convierte así en el primer exportador mundial de crudo a partir de 1938.

Un total de 17 empresas petroleras extranjeras resultaron expropiadas, entre ellas: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, (London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco la segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias: Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil, la más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard Oil Co. de México; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).

El inicio de la II Guerra Mundial el 1° de septiembre de 1939 levantó el embargo petrolero, y México readquirió progresivamente la normalidad de su explotación petrolera.

La cercanía de México a EE.UU. ¡Qué desgracia!, le proporcionó a este país latinoamericano, aupado por el trato preferencial proporcionado, desarrollar su industria petrolera a un mayor ritmo que Venezuela y, a la larga, convertirse en el primer país exportador de crudo a su vecino del norte, hoy en mengua por la disminución de sus reservas petroleras.

En tanto, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, está llevando al caos la economía mexicana, arruinando su agricultura y su pequeña y mediana industria, en desventaja por los subsidios que reciben los empresarios estadounidenses por el gobierno de su país.



*Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

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