Los corianos y el petróleo

La Revolución  Bolivariana que desde hace trece años viene  abriéndose paso en la historia más actual de Venezuela, no habría tenido el más mínimo chance de estabilizarse, si no hubiese dispuesto de una inmensa renta petrolera que le ha servido como puntal material para obtener hasta el presente, el consenso político de las grandes masa desposeídas del país. El reformismo y/o socialismo rentista del que se acusa a este joven proceso  político,  esta sostenido por el intercambio desigual a nuestro favor que se da en la comercialización internacional de nuestro hidrocarburos.

 Sin embargo, lo que poca gente conoce es que la posibilidad que tiene el gobierno bolivariano de disponer a su antojo de la renta petrolera, deviene de un largo proceso histórico-económico e ideopolítico que hunde sus raíces en los tiempos del Gomecismo. Para que el Estado venezolano se asumiera como único beneficiario de la renta petrolera, tuvieron que darse un conjunto de circunstancias endógenas y exógenas que culminaron en el despertar de las apetencias rentísticas de  una dictadura, que se había montado sobre la ancestral estructura técnico-productiva que heredamos de la colonia, y que ya para los años de la segunda década de la pasada centuria, mostraba indiscutibles signos de  agotamiento. Entre tales circunstancias vale la pena destacar:

1.-La Segunda Revolución Industrial que se dio en Europa en el último tercio del siglo XIX, creadora del motor de combustión interna y,  por ende, demandante de energía petrolera.

2.-La Revolución Mexicana que estalló en 1910 y depuso al tirano Porfirio Díaz, sumiendo a este país en una larga y sangrienta guerra, donde los intereses petroleros imperialistas salieron bastante maltratados.

3.-La Primera Guerra Mundial abrió fuegos en 1914 y catapultó al petróleo a ser la mercancía reina del mercado mundial.

4.-El inicio de la Revolución Bolchevique en la Rusia zarista de los Romanov en 1917, lo que significó que los nuevos mandatarios soviéticos retiraran el 24 por ciento del petróleo  ruso que se vendía en los mercados exteriores. Para esta época USA, México y Rusia eran los grandes proveedores de la oferta mundial de petróleo.

5.-Para 1911 geólogos ingleses y norteamericanos habían recorrido este país en busca del preciado aceite y sus informes fueron concluyentes: Venezuela nadaba en un mar de petróleo.

6.-En 1912 la Shell inició la compra de concesiones petroleras a venezolanos con las  que Cipriano Castro los había premiado por su apoyo político. También el régimen de J.V. Gómez premió a muchos de sus amigos con concesiones petroleras. Lo cierto de todo esto fue que el gobierno descubrió que las compañías petroleras estaban dispuestas a pagar muy bien estos favores de los llamados traficantes de concesiones.

7.-En 1913 y 1914 respectivamente, la Bermúdez Co. Y La Caribe Petroleum perforaron sendos pozos en Guanoco y en Mene Grande confirmándose las hipótesis de los geólogos antes citados.

8.-Cuando se acercaba el fin de la Primera Guerra Mundial,  el manifiesto interés de las naciones vencedoras por el petróleo localizados en los países periféricos era más que evidente y todas las cancillería del capitalismo avanzado,  daban ordenes a su personal diplomático de localizar y asegurar este precioso recurso natural.

Disponiendo de toda esta información, la dictadura gomecista se aprestó a estudiar la cuestión petrolera y para tal fin contó desde 1917 con la colaboración de dos intelectuales corianos: Pedro Manuel Arcaya y Gumersindo Torres, más  otro pensador caraqueño: Vicente Lecuna, quienes se dieron a la tarea de descifrar la economía política petrolera, de proponer una nueva  la política petrolera y de escribir la legislación hidrocarburera que hizo de esta nación una colectividad dependiente de la renta petrolera.

De estos tres grandes intelectuales orgánicos del gomecismo, la primacía en la cuestión petrolera le correspondió a Pedro Manuel Arcaya,  jurista perteneciente a la más rancia godarria coriana y a quien indiscutiblemente le pertenece la autoría del cambio que en política petrolera asumió el gobierno regido por el Hombre de La Mulera a partir de 1920. En tal sentido, debemos empezar diciendo que durante el gomecismo, el estado venezolano implementó dos políticas petroleras de signos diametralmente opuestos: entre 1910 y 1920, el régimen minero-petrolero plasmado en le Código de Minas de 1910 fue eminentemente liberal, es decir, para la explotación de todos los recursos del subsuelo, se le brindaba al inversionista/capitalista todas las ventajas posibles, pues, inspirado en los ideales de la Revolución Francesa, se creía que la tierra era para quien la trabajaba; por consiguiente, el estado se eximía de cobrar renta de la tierra alguna. Las primeras concesiones petroleras entregadas por Cipriano Castro fueron revalidadas con este Código y adquiridas por la Shell, dando inicio a la historia petrolera venezolana bajo la batuta del capital imperialista.

En 1917 llega al Ministerio de Fomento otro coriano, Gumersindo Torres, médico de profesión, intimo amigo de P.M.Arcaya. Este ministro fue  quien  se encargó de darle solución de continuidad al régimen minero liberal imperante hasta ese momento y sustituirlo por otro régimen, de indiscutible signo nacionalista y rentista. Las actuaciones de Torres frente al capital petrolero imperialista han sido consideradas por la literatura petrolera de diferentes signos ideológicos, como nacionalistas y fervientemente honestas, contraponiéndolo frente al resto de gomecistas, a quienes se acusó de ser redomadamente  corruptos. Lo que esta literatura no dice fue que Torres fue un gomecista furibundo hasta los últimos minutos de su vida. Torres fue entonces el funcionario de confianza del General Gómez y quien dio carta de ciudadanía a las ideas de Arcaya en la cuestión minero-petrolera. En síntesis las ideas de Arcaya en esta temática fueron las siguientes:

1.-Fue el que introdujo en la jurisprudencia petrolera venezolana del concepto de propiedad nacional estatal de subsuelo inspirándose en la realidad petrolera estadounidense, donde el dueño del suelo es a la vez propietario  del subsuelo y por consiguiente, le asiste el derecho de cobrar un derecho de explotación del mismo, o sea, renta del suelo. Este principio jurídico determinó que el estado venezolano fuese el único beneficiario de las riquezas del subsuelo, y a partir  de ese momento se hizo rentista petrolero hasta el día de hoy. La historiografía petrolera nacional le asigna equivocadamente este principio a la tradición minero-colonial hispánica y al célebre Decreto de Bolívar de 1829. Con este concepto de la propiedad nacional estatal, Arcaya metió en la legislación hidrocarburera criolla, la defensa a ultranza del recuso  natural llamado petróleo, idea que fue sepultada durante los años de la Apertura Petrolera pero que tomó un segundo aire con la llegada del Comandante Chávez.

2.-Por otra parte, si bien defendió la exclusividad del estado en lo referente al subsuelo, también defendió el derecho preferencial de los terratenientes (clase social a la que pertenecía), a la hora de optar por las concesiones petroleras por un tiempo determinado, lo que significó que 2.300 propietarios se beneficiaran con regalías petroleras desde aquellos años hasta 1975. Este derecho se plasmó en la primera Ley Petrolera de 1920 y se justificó en tanto que la regalía petrolera valorizaría inmensamente la propiedad territorial, lo que innegablemente fue una primera versión de la Siembra del Petróleo en nuestra alicaída  agricultura. Con esta idea de Arcaya salió beneficiado Gumersindo Torres y por eso la actual oligarquía lo recuerda con nostalgia.

3.-Al defender el derecho del  estado a cobrar una renta petrolera, Arcaya estaba decretando el nacionalismo petrolero de las clases dominantes de la época, lo  que axiomáticamente presuponía la soberanía estatal y no el entreguismo con que la historiografía pretendidamente marxista y/o puntofijista ha adjetivado la política hidrocarburera del General Gómez.

La dupla Arcaya-Torres fue la orquestadora de la política petrolera  del gomecismo y fue el primero quien redactó todas las leyes petroleras de la dictadura gomecista. Las leyes de 1920, 1921 y 1922 fueron escritas por Arcaya y todas firmadas por Gumersindo Torres. Este último en sus Memorias reconoció la gran deuda intelectual que lo ataba a su paisano Arcaya.

Vicente Lecuna fue el otro violín de la política petrolera del Benemérito. Su contribución específica radicó en que defendió la tesis de que el Estado debía ser el único beneficiario de la renta petrolera, sin interferencia de los señores de la tierra. Esta idea fue la que finalmente se impuso en la jurisprudencia petrolera venezolana.

El régimen petrolero montado por los corianos al servicio del gomecismo fue reformado en 1943, destacándose en tal acontecimiento un coriano-andino: Isaías Medina Angarita, hijo de padre paraguanero y madre tachirense y un coriano de pura cepa, Jesús Farías, líder  sindical nacido en la parte occidental del Esto Falcón. Par esta época la conciencia nacionalista petrolera había adquirido carta de ciudadanía, la revolución democrática burguesa estaba  en la agenda política nacional y el Estado estaba urgido de dinero, para financiar el proyecto capitalista de desarrollo que se había expresado teóricamente desde el gobierno anterior encabezado por López Contreras. La única fuente de financiamiento posible eran las ganancias extraordinarias de las compañías petroleras y hacia allí apunto el gobierno de Medina Angarita. La reacción de las compañías fue de total rechazo a cualquier reforma en materia de legislación petrolera. Llegado a este impase, el gobierno medinista hizo una jugada extraordinaria en materia de política exterior: veladamente amenazó a las naciones consumidoras del petróleo venezolano (USA y parte de Europa occidental), con cerrarles  el grifo petrolero si las empresas petroleras persistían en su actitud de no reconocer la soberanía petrolera nacional. Esta amenaza cayó como una bomba atómica en aquellos países quiénes para ese momento estaban bajo el asedio del fuego enemigo nazi en plena Segunda Guerra Mundial. Siendo el petróleo venezolano la energía que movía el aparato bélico de los Aliados, el cierre propuesto por Medina equivalía a una derrota decretada. Además estaba reciente la nacionalización  del petróleo mexicano adelantada por Lázaro Cárdenas. Medina usó por primera vez en nuestra historia el petróleo como arma geopolítica y triunfo. Pero para concretar esta victoria, Medina tiró a la calle el problema de la Reforma Petrolera y se fue a los campos petroleros del Estado Zulia a conquistar el apoyo del los obreros para su política petrolera. Fue aquí donde entró en escena otro coriano, Jesús Farías, quien era uno de los máximos dirigentes sindicales y políticos de aquellas latitudes y quien a brazo partido respaldó la política petrolera de su paisano. La dupla Medina–Farías puso a temblar al imperialismo norteamericano y anglo holandés, lo que rápidamente determinó que los gobiernos estadounidense, ingles y holandés llamaran a sus compañas petroleras y a regañadientes las obligaron a aceptar la nueva legislación propuesta por el estado venezolano que se plasmó en la Ley de 1943. A partir de esta legislación el estado quedó armado jurídicamente para ir exprimiendo al capital imperialista petrolero, cuestión que fue haciendo hasta 1975.

El gran legado petrolero de Mediana Angarita fue que elevó la soberanía petrolera nacional a distancias siderales, pues, obligó al capital imperialista extranjero a reconocer  la soberanía del estado venezolano en materia política, jurídica, impositiva y tambien logró que se refinara en el país una cuota significativa del petróleo extraído por las compañías  operadoras, dando así origen a los que hoy es el Complejo Refinador Paraguaná. Por último,  Medina Angarita obtuvo del ingreso petrolero que generaban las compañías el 60 por ciento para el Estado en calidad de renta de la tierra.

Estas son a grandes rasgos pinceladas de historia petrolera nacional, donde la actuación de los pensadores corianos tiene vara alta y lo que es más interesante, la actual política petrolera del gobierno bolivariano -petrolizada hasta los tuétanos- es altamente  deudora de esta tradición en petrolera legada por aquellos corianos.

 

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Humberto Trompíz Vallés


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