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En las últimas semanas hemos observado que el Presidente de la República ha retomado el tema del robo descarado que nos hacen todo los días, las distintas empresas transnacionales que explotan nuestras reservas de crudo bajo la supuesta “Apertura Petrolera”. “Apertura”, (regalo mejor dicho), propuesta e impulsada por los benevolentes y caritativos ex gerentes tecnócratas y algunos supuestos “expertos petroleros” que pensaban que dando grandes facilidades para la producción de nuestro principal recurso energético, iban a atraer miles de millones de dólares de empresas internacionales que beneficiarían al país y resulta que PDVSA tiene que pagarles hasta el papel sanitario que usan (y en dólares). “Tecnócratas y Expertos” que toda su vida han respondido y seguirán respondiendo como títeres a las órdenes de empresas extranjeras, los mismos vende patria que promulgan a viva voz que la nueva ley de hidrocarburos aleja a los inversionistas extranjeros, pues las regalías y porcentaje de impuesto sobre la renta a aplicar son muy altos.
El tema de las transnacionales petroleras que se encuentran operando en el país, desde los últimos 4 años de la década de los años 90 ha salido al tapete nuevamente, Debemos permanecer atentos y garantizar que no vuelva a descuidarse un asunto de tanta importancia para nuestra Soberanía Nacional; por esta razón es necesario divulgar a todos los venezolanos la verdad de todo el daño que ha recibido la nación, bajo la mirada benévola y la mano complaciente de algunos de los políticos de la IV república, de los gerentes tecnócratas de la vieja PDVSA y de algunos de los “supuestos expertos petroleros” del país. En tal sentido es bueno comentar los siguientes tres libros:
* El hambre energética del imperio no es algo nuevo, solo que la manipulación mediática había sabido esconder bien las verdaderas razones de guerras como las de Vietnam y la Árabe-Israelí. Parte de la historia contemporánea de la intervención de países por parte del imperio y las transnacionales se recoge en un libro publicado en 1968 por la Editorial francesa Denoel titulado “LA GUERRA SECRETA DEL PETRÓLEO” y cuyos autores son Jacques Bergier y Bernard Thomas. En la actualidad tenemos como ejemplos la invasión a Afganistán que en realidad busca el control de rutas de transporte de petróleo, gas y amén se habla de narcóticos. Otro ejemplo que vivimos y repudiamos a diario es la invasión a Irak…. Pobre Irak, todos conocemos la historia.
* El tema de la violación de nuestra soberanía nacional y la entrega de nuestros recursos energéticos, fue expuesto desde los primeros años de la “Nacionalización Petrolera” por el profesor de La Universidad del Zulia Gastón Parra Luzardo, actual Presidente del Banco Central de Venezuela. Cuando se designó a Parra como Presidente de PDVSA a principios del 2002, a los gerentes meritócratas les recorrió un frío de muerte por sus venas, pues sabían que un hombre integro, dedicado a la lucha contra la entrega de nuestro petróleo, no cedería a los sobornos de las compañías extranjeras; Recordemos que los gerentes tecnócratas golpistas utilizaron el tema de la politización de la empresa y de una inexistente “Meritocracia Sagrada” para solicitar la destitución del Presidente designado de PDVSA y mas adelante utilizaron el mismo tema para dirigir las marcha hacia Miraflores y crear el golpe de estado del 11 de Abril del 2002. La lectura del libro “DE LA NACIONALIZACIÓN A LA APERTURA PETROLERA, DERRUMBE DE UNA ESPERANZA” nos muestra como ha sido la entrega de nuestro petróleo y el engaño que hemos sufrido los venezolanos desde el mismo momento en que se decidió realizar la nacionalización del oro negro hasta nuestros días. Años antes de que el Presidente Chávez tomara posesión, Parra se encontraba defendiendo en el Congreso Nacional los intereses del país en materia petrolera, junto a algunos venezolanos entre los que se encuentra Alí Rodríguez Araque. “DE LA NACIONALIZACIÓN A LA APERTURA PETROLERA, DERRUMBE DE UNA ESPERANZA” 3ra. Edición, editado por el Centro Experimental de Estudios Latinoamericanos (CEELA) de La Universidad del Zulia. 1998.
* Como mencioné, el supuesto irrespeto a la sagrada “Meritocracia” de los gerentes tecnócratas y golpistas así como la politización de PDVSA, fue la cortina de humo utilizada para darle continuidad y ejecución a los planes conspirativos del grupo de golpistas que calentaron la calle a principios del año 2002. Son los mismos títeres tecnócratas que hoy en día siguen trabajando para las empresas petroleras más grandes del mundo, pero ahora de manera directa, y ocupando grandes cargos y oficinas dentro y fuera del país. Muchos de estos tecnócratas tuvieron cargos de suma importancia dentro de PDVSA, algunos que llegaron a jubilarse (con sueldos y pensiones millonarias) pasaron a ser “asesores” de empresas petroleras internacionales, y al mismo tiempo discutían en el congreso nacional las condiciones de regalías e impuestos que se impondrían a los ganadores de los distintos bloques licitados en la apertura petrolera donde estas empresas participaban. Otros más descarados fungen como asesores energéticos del gobierno del norte. Retomando el tema de la “Meritocracia Gerencial” y la politización de la empresa, cabe preguntarse: Será que en la cuarta República se respetó La Meritocracia y se asignaron por medio de este mecanismo todos los gerentes de PDVSA??. Por qué la designación de Guaicaipuro Lameda como Presidente de PDVSA no originó las mismas reacciones que originó la designación de Parra Luzardo??, igualmente se violaba la meritocracia, Lameda era ajeno completamente a PDVSA. Sería Parra Luzardo una piedra en el zapato para estos supuestos “abnegados gerentes patriotas”, (o para los intereses que estos representaban)?? “CLIENTES NEGROS”, de José Enrique Arrioja descubre la verdad de la politización y la verdadera “Meritocracia” que imperaba en PDVSA antes de 1998, especifícame expone el caso Luis Giusti. Lamentablemente este libro es un poco difícil de conseguir, pues fue editado por el diario El Nacional en el año 1998, el mismo no se encuentra en ninguna librería, ni siquiera en la tienda virtual de El Nacional, pareciera que sufrió una suerte de auto censura (hablando de libertad de expresión). Con este libro, para desgracia de su editores, se dio el efecto del boomeran que se lanza y regresa golpeando en la frente a la persona que lo impulsa.
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