Dignificados en la Candelaria aprenden un oficio en el refugio

Credito: Jack Bocaranda

17/07/12.-“Llegamos hace un año sin ropa, sin comida y sin un techo, ahora tenemos techo, trabajo y hasta una panadería socialista”. Ranier Castro se refiere a la evolución que han tenido de damnificados a dignificados en el Centro de Transición para una Nueva Vida, mejor conocido como el refugio del Sambil de la Candelaria.

En este lugar, desde la entrada, se aprecia la organización. La Guardia Nacional Bolivariana lo resguarda. Nadie entra sin antes ser identificado. Los que viven ahí deben informar cuando salen y entran, y los que van de visita deben presentar cédula de identidad e informar hacia dónde van para luego ser acompañados por un efectivo.

Aunque hay varias entradas porque inicialmente ese espacio fue construido como un centro comercial, sólo una puerta de acceso recibe a la gente con un letrero bien grande que indica las normas a seguir: no ingresar licor, armas de fuego e identificarse, son algunas de las reglas.

En ese ambiente y con la Guardia Nacional Bolivariana recorriendo cada pasillo para velar por la seguridad de esa población temporal, se instaló una panadería socialista.

Ranier Castro es uno de los cinco encargados de esa panadería que lleva por nombre El Ave Fénix y que se formó a través de una cooperativa de 22 integrantes, luego que se organizaran para levantar algún proyecto que los ayudara a producir.

“Tenemos dos meses con la panadería, empezamos 23 personas, y hoy en día quedamos sólo cinco. Los demás ya han sido ubicados en sus viviendas, pero igual seguimos trabajando los que quedamos”.

ORGANIZACIÓN INNATA

Contó que un día llegó la ministra de Comercio, Edmée Betancourt, y les propuso montar una panadería para que tuvieran su propio sustento. Desde ese momento comenzaron a capacitarse en el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces).

“Los talleres eran de panadería, administración, financiamiento, cooperativas, organización popular y contabilidad. Ninguno de los que estamos aquí sabíamos nada de eso”, dice Castro.

Inmediatamente que recibieron la capacitación empezaron a practicar, y esa práctica los llevó al trabajo que desempeñan hoy en un espacio cedido en el Sambil.

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Otro integrante de la cooperativa es Juan Martínez, quien dice que no recibieron dinero, sino los materiales.

“Nos dieron los hornos, la máquina, harina, levadura y todo lo que necesitábamos para arrancar. Entre todos amasamos, fregamos, limpiamos y horneamos”.

Trabajan dos turnos: de 6:00 am a 1:00 pm y de 1:00 am a 8:00 pm.

“Ahorita no estamos recibiendo ningún sueldo porque estamos empezando, decidimos darnos un pequeño aporte de 100 bolívares semanal y el resto lo guardamos en un fondo”, dice Juan.

MIRANDO HACIA ADELANTE

“Mudados nosotros, mudada la panadería”, afirma Oriana Oviedo, integrante de la cooperativa. Una vez que les sean asignadas sus viviendas en el estado Vargas se llevarán la panadería con ellos.

Para esto le pidieron a la ministra de Comercio que también les fuera adjudicando un local.

“Por eso es que estamos haciendo el fondo de dinero que manejamos nosotros mismos para tener una base, y comenzar a producir en un lugar más grande cuando ya contemos con nuestras viviendas; sabemos que esto será pronto”, dice Oviedo.

Hasta ahora la producción es sólo dentro del Centro, y algunas veces salen a ferias comunales a las que son invitados por Mercal o los consejos comunales de la zona y de otras parroquias.

Oriana comenta que los vecinos de la Candelaria temen comprarle sus productos, porque “la gente cree que como somos refugiados, no somos capaces de producir un buen producto y es todo lo contrario, estamos bien capacitados”, subraya.

NARKYS BLANCO/CIUDAD CCS


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