Trabajadores de SIDETUR comprometidos en poner a la empresa al servicio del pueblo

Credito: Correo del Orinoco

24 Feb. 2012 - El pasado 17 de febrero el Estado Venezolano, asumió junto con los trabajadores el control y la administración de la Siderúrgica del Turbio (Sidetur), una empresa con seis plantas de producción, que estaba funcionando por debajo de su capacidad y con graves denuncias con respecto a la violación de leyes laborales.

Alejandro Álvarez, Secretario General del Sindicato de Sidetur- Planta Casima (ubicada en el estado Bolívar, al suroriente de Venezuela), señala que desde el 08 de febrero del año 2010. Recuerda que en el desarrollo de su lucha se tropezaron con funcionarios de gobierno que se colocaron del lado del patrón privado, pero que también encontraron apoyo en funcionarios realmente comprometidos con el proceso: “como” por ejemplo el ministro Ricardo Menéndez, quién desde 2009, nos atendió y nos escuchó.

“Sidetur se había convertido en una empresa que violaba constantemente las leyes venezolanas, entre ellas la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), por ello debimos parar la planta durante nueve meses porque habían más de 30 puntos que ponían en riesgo la vida del trabajador”, señala Álvarez, quién añade que la gerencia maltraba verbal, física y moralmente a los trabajadores.

Sidetur era una empresa del Grupo Sivensa, entre cuyos propietarios se encuentra la familia Machado Zuloaga (parientes de la ex-candidata presidencia de la Mesa de Unidad, María Corina Machado).

El desafío de la administración obrera

El vicepresidente del Área Económica Productiva, Ricardo Menéndez, informó aquel 17 de febrero, cuando el Estado asumió la empresa, que la nueva junta administradora de la Siderúrgica del Turbio (Sidetur) implementará un plan de acción para elevar la producción y distribución de cabillas en cada una de las 6 plantas con que cuenta la empresa en el país.

”El objetivo es potenciar y ampliar la producción, sin explotación, ni a costa de perjudicar las condiciones de los trabajadores”, indicó Menéndez. Justamente una de las razones para nacionalizar la empresa era que a pesar de su carácter estratégico para el desarrollo del país sus líneas de producción estaban muy por debajo de su capacidad. Por ello el desafío de que la administración Estado-Trabajadores funcione y potencie la empresa es extraordinario.

Sobre ese reto, Alejandro Álvarez dice que en Sidetur los trabajadores tienen una conciencia y una cultura de producir. Señala que a diferencia de otras empresas nacionalizadas donde persisten vicios del régimen cuartorepublicano, el sindicalismo y los trabajadores de Sivensa están dispuestos a poner a la empresa al servicio del pueblo venezolano.

Para los trabajadores, la baja productividad que tenía la industria bajo la administración de sus antiguos dueños privados, no fue un descuido, sino algo programado para sabotear, entre otros proyectos, la Misión Vivienda Venezuela. Denuncian que hubo muy baja inversión por parte de los antiguos propietarios y no se cambiaron equipos que debieron sustituirse hace cuatro o cinco años.

Con las sustitución de los equipos obsoletos, se podría recuperar rápidamente la producción de entre otros elementos, de cabillas. Sidetur incluso tiene capacidad para acero especial que actualmente no es producido ni siquiera en Sidor (Siderúgica del Orinoco), lá más grande industria del área en Venezuela.

El dirigente sindical Alejandro Álvarez dice que es necesario que los trabajadores “busquemos mayor formación, organización, estudiemos cada día más, hay que creer en este proceso”. “La clase obrera debe estar a la vanguardia, pedir participación con un alto grado de conciencia, resalta.

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