05 - 05 - 09
La
primer escena muestra un plano general de tres personas en una oficina
ubicadas ante la pantalla de una computadora, el del medio pregunta: -
“¿Cuando entró Tito?”, el hombre a su izquierda, busca la información y
responde: - Tito...en febrero de 2003. – “¿Cuántos son?” pregunta ahora
a quien tiene a su derecha y recibe la respuesta: - “son ocho”. El
protagonista hace una pausa, duda, parece pensar: - “bueno, está bien”
decide, y aprieta enter en el teclado.
El protagonista aparece más tarde de espaldas a un grupo de
trabajadores fabriles que lo miran con cara de incertidumbre y
desconfianza. Por como les habla sabemos que es el dueño de la planta:
- “bueno muchachos, lo que les vengo a decir es que…(momento de
suspenso, el dueño sonríe levemente y completa su frase, ya con una
gran sonrisa en el rostro)… desde hace cinco minutos están todos en
blanco”.
Los trabajadores aplauden enfáticamente la decisión del dueño, uno
grita: - ¡Bien, Don Carlos!”. Entre las sonrisas de sus empleados, el
patrón agrega. poliglota: - Ya mandamos a la AFIP (el órgano recaudador argentino) los ocho que faltaban
estar en blanco. Así que, a partir de ahora, tudo bem, todo legal”. A
plena sonrisa, Don Carlos comenta : “Ahora está más fácil, se puede
pagar en cuotas… La verdad es que no lo habíamos hecho hasta hoy,
porque las cosas estaban bravas y queríamos salvar el boliche”.
“Bien, bien Don Carlos!” exclama nuevamente un trabajador y el dueño remata reflexivo:“estamos contentos”.
“Aproveche la posibilidad de blanquear a su personal. Nunca hubo planes
tan convenientes, tan graduales, tan tentadores” asegura una voz en off
al finalizar la campaña publicitaria firmada por la Administración
Federal de Ingresos Públicos y presidencia de la Nación.
Paciencia, candidez y planes tentadores para el empresariado, receta
del kirchnerismo para combatir el trabajo en negro en armonía,
gradualmente y sin apuro.