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Orlando Chirino, coordinador nacional de la UNT | Credito: William Porras Prensa UNT/C-CURA |
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Antes de abordar el avión que lo llevaría al V Encuentro de Dirigentes de Trabajadores y Trabajadoras de la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social: trabajar en ambientes sanos y seguro es nuestro derecho”, en Panamá, conversamos telefónicamente con Orlando Chirino, coordinador de la UNT, miembro de la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma que hace vida al interior de dicha central sindical, y uno de los principales promotores del Movimiento por la Construcción de un Partido de los Trabajadores.
El tema que nos animó a intercambiar con Chirino es uno muy sensible y que está afectando negativamente a la familia del trabajador venezolano, nos referimos al desabastecimiento de diversos rubros alimenticios, que quizás, ha pasado un tanto por debajo de la mesa, opacado por el febril debate sobre la reforma constitucional.
“Esta es una buena oportunidad para que el gobierno demuestre en la práctica y con hechos, que efectivamente se quiere avanzar al socialismo. Las recientes declaraciones del ministro de Alimentación, afirmando olímpicamente que el desabastecimiento es un producto mediático, y que es un problema mundial, nos parecen un insulto a la inteligencia de los venezolanos. Seguramente el ministro no compra en los mercados populares, donde es evidente la escasez o inexistencia de muchos productos, o simplemente, por su investidura de ministro y de militar, tiene asegurado los alimentos por otras vías. Sería realmente interesante que el ministro le dijera esto a una madre angustiada que no consigue leche en ninguna parte para alimentar a sus hijos”, afirmó Chirino.
Consultado sobre las causas de esta situación, agregó que: “el desabastecimiento es producto en primer término, de una política deliberada del empresariado para presionar al gobierno para que libere los precios y elimine el control de cambio, y por otra parte, con esta política se pretende socavar las bases del proceso revolucionario que vive el país. El comunicado emitido antes de ayer por Cavidea es muy claro al respecto, expresamente plantean terminar con los controles de precios y de cambio. Ya esto lo han hecho en otras ocasiones y ha surtido efecto, ya que el gobierno ha cedido a dichas presiones aumentando los precios de algunos productos alimenticios, pero ahora quieren que se desmonten todos estos controles. Por otra parte, la falta de muchos rubros de la dieta del venezolano en los anaqueles de los mercados es consecuencia del estrepitoso fracaso de la política alimentaria y agrícola del actual gobierno, la cual se ha sostenido con la importación masiva de productos, gracias a que somos un país petrolero, en momentos de elevados precios del crudo. La Venezuela de hoy como la de ayer, no produce absolutamente nada, la crisis en el campo es evidente, si no fuera por el chorro de petrodólares la situación del pueblo y los trabajadores sería realmente terrible. Esto no se puede tapar con un dedo, por más que se hable de socialismo, de soberanía alimentaria, de desarrollo endógeno, y otros términos rimbombantes. Esta política de puertos a quien ha beneficiado es a la burguesía compradora o importadora, ligada directamente a las grandes cadenas de producción y comercialización de alimentos como Mavesa, Polar, Alfonso Rivas y otras, que se están llenando los bolsillos a costa del hambre del pueblo.”
¿Y qué planteas al respecto para solucionar esta situación?
“Decía al principio que esta es una buena oportunidad para que el gobierno demuestre que de verdad se quiere ir al socialismo. Hay que decirlo por la calle del medio, sin eufemismos, la única y verdadera forma de darle un parao definitivo y estructural a esta situación que tiene en la incertidumbre a los trabajadores venezolanos es expropiando a los grandes grupos privados que manejan el sector alimenticio en el país. Es pasando al control de los sindicatos, de las organizaciones campesinas y comunitarias la gestión de los grandes pulpos económicos de los sectores agrícola, ganadero y agroindustrial, tales como Remavenca, Alfonso Rivas y otros, simultáneamente con ello, impulsando conjuntamente con las organizaciones campesinas una profunda reforma agraria que acabe de una vez por todas con el latifundio, y le confiera a los campesinos y trabajadores del campo las tierras. Para poner a producir las zonas rurales del país bajo el control directo de los campesinos pobres, con el apoyo financiero, logístico y técnico del Estado. No es necesario esperar una reforma constitucional para golpear al latifundio, a los terratenientes y a la agroindustria. Hay que llevar la lucha de clases al campo, a los centrales azucareros, a las fincas ganaderas, a las granjas, a la agroindustria.”
“Al socialismo no avanzaremos porque se establezca en una ley o en una constitución, o a través de una reforma que tiene muy poco de socialista. El camino al socialismo lo transitaremos mediante la lucha y la movilización de los trabajadores y el pueblo contra la explotación capitalista que perpetúa la extracción de plusvalía, liquidando la propiedad privada de los medios de producción y entregándole a las organizaciones obreras, campesinas y populares el control democrático de los medios de producción y el ejercicio directo del poder, concluyó Chirino”.