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César Trompiz | Credito: Luis Laya |
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Con
relación al nuevo mecanismo de ingreso a las universidades, el dirigente
estudiantil César Trompiz expresa que
“este sistema es altamente positivo porque es una propuesta a la que se le pueden agregar ideas y que además la
sociedad está discutiendo.
Toma en cuenta condiciones
socioeconómicas y busca asegurar que los jóvenes, provenientes de los liceos públicos, tengan derecho a ingresar a la
educación superior de manera masiva”
Caracas, 17 de marzo 2008 / Para César
Trompiz, dirigente estudiantil de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), lo fundamental del nuevo Sistema
Nacional de Ingreso a la Educación Universitaria (Sinieeu) es que por
primera vez en nuestro
país se abre una discusión
al pueblo para que el mismo responda a valores distintos a las formas
de exclusión actual. “Este sistema es altamente positivo porque es
una propuesta a
la que se le pueden
agregar ideas y que además la sociedad está discutiendo. Toma en cuenta
condiciones socioeconómicas y busca asegurar que los jóvenes,
provenientes de los liceos públicos, tengan derecho a ingresar a la educación
superior de manera masiva,
y no a pasar a engrosar
las filas de la llamada ‘población flotante’, que no es más que
un disfraz de la exclusión de la educación superior que implementó
el neoliberalismo y la IV República”.
“Estamos
en plena discusión con estudiantes de educación media desde los propios
liceos y encuentros regionales sobre el nuevo Sistema de Ingreso a la Educación Universitaria, recogiendo propuestas, planteamientos
y analizando lo que representa el impacto político de la eliminación
de las pruebas internas. La iniciativa la lleva adelante la Asociación Bolivariana Estudiantil
-organización de educación media- a fin de recoger propuestas que
enriquezcan el debate y la propuesta que se quiere presentar”, expresó
Trompiz.
Afirma
Trompiz que en tal sentido, los estudiantes universitarios y los de
educación media se han venido reuniendo con el ministro del Poder Popular para
la Educación Superior, Luis Acuña, y demás autoridades de esta institución,
a fin de enriquecer con planteamientos a esta propuesta. Adicionalmente,
incorporarán esta discusión al marco del Alba (Alternativa Bolivariana
para las Américas), a través del Consejo de Movimientos
Sociales -capítulo Venezuela- como tema de discusión política para el
próximo 29 de marzo.
“Se está
buscando apoyo dentro del Alba a este sistema y también dentro de la
‘Red de Estudiantes por la Unidad de nuestra América’, a la cual
pertenecen 18 países de Latinoamérica y el Caribe. Queremos un sistema
que sea incluyente que recoja las aspiraciones de una Universidad que
responda a los nuevos tiempos que estamos viviendo”, dijo.
¿Se
consideran pioneros de este tipo de movimiento en América Latina? ¿Han
recibido el apoyo de organizaciones a nivel internacional?
“Como
pioneros en la inclusión estudiantil hay otros países. Como pasó
en Córdoba hace 90 años, razón por la cual en Argentina la Universidad
está abierta y los estudiantes pasan directamente del bachillerato
a la educación superior. Allí, no se aplican criterios de selección
excluyentes porque cuando los estudiantes no pueden entrar, es
por un problema de cantidad de población demandante. Sin embargo, siempre
existe la posibilidad de que se puede ingresar a cualquier institución
universitaria. En nuestro país, durante los años 60, se produjeron
los latigazos de esa experiencia mediante la Renovación Universitaria.
Hoy en Venezuela, tenemos la posibilidad de reeditar
la experiencia de Córdoba –reforma revolucionaria de la universidad-
cambiando la universidad desde el mismo ingreso”.
“Por
supuesto. Se puede decir que están entrando nuevos cambios en la universidad
porque la misma tiene que estar en consonancia con la sociedad. Si en
el pasado teníamos una democracia representativa no podemos tener una
Universidad con esos valores. Entonces, en ese paso que parece corto
-de la democracia representativa a la democracia participativa, bolivariana
y protagónica- tiene que haber una revolución en la Universidad con
apoyo y base social, mediante los movimientos estudiantiles de educación
media y los movimientos sociales como los consejos comunales. En definitiva,
la Universidad es de todo el pueblo, porque son sus egresados quienes terminarán
dirigiéndolo. Por esta razón, decimos que las decisiones van en
favor de una minoría y del capital o en beneficio de toda la sociedad
entera para su transformación”.
“La consecuencia
inmediata es que aumenta los índices de inclusión en la Universidad.
Hay consecuencias a mediano plazo, entre ellas está la transformación
de la conciencia desde dónde se piensa la Universidad. Porque se va
a pensar en la formación no como un derecho exclusivo de elites sino para todo el espectro de la población
incluyendo el más empobrecido. Y quizás, a más largo plazo lograr
profesionales distintos que no piensen en intereses de clase –intereses
que no les pertenecen porque muchos de ellos vienen de estratos explotados, pero
con un poco más de dinero- para que cuando estos profesionales vayan
a dar clases en la universidad la sigan transformando. La educación debe
estar al servicio de un proyecto nacional y no de los proyectos neoliberales. La
educación debe tomar en cuenta -desde la investigación y de la extensión-
lo que son las necesidades más sentidas para proponer alternativas
y salidas al país. Para que haya una transformación en la creación
del conocimiento”.
“Porque
responden a una postura política, debido a que mientras crece la Universidad
decae el ingreso de las clases populares. Esos sectores que apoyan estas
posiciones asumen una postura cómoda porque es muy fácil estar dentro
de una universidad y oponerse a que entren los demás. Es una postura
perversa. Los que se oponen no pertenecen a un movimiento estudiantil
sino político, que no quiere que el pueblo tenga acceso al conocimiento
porque es peligroso para los que detentan el poder económico. Para
estos fines, la Universidad se desnacionalizó
al brindar sus servicios al neoliberalismo y al formar personas serviles
quienes atenderán las empresas y las instituciones
del Estado. ¿Por qué se oponen? Porque están negados a que el Pueblo
dirija su propio destino con liderazgos y proyectos claros. Es una resistencia
política desde la FCU -institución que combatió en el pasado por
la inclusión de los estudiantes- en el presente lucha para que no entren
estudiantes”.
Dicen
que el nuevo sistema de ingreso irá en detrimento de la calidad de
la educación, ¿qué piensas de esta idea?
“Una
universidad que le está enseñando a nuestros compañeros estudiantes
que ‘hay que ver cómo sacas a los demás del juego’, ‘que hay
que explotarlos a todos sin importar las consecuencias’, ‘que hay
que tener dinero por encima de la ética profesional’, es una educación
que está momificada, que está muerta,
porque no tiene apertura
para la creación y los entes que la generan que es la gente del pueblo.
La calidad de la que hablan no existe sin un contexto de aplicación
donde tú confrontes realmente cuál es el producto de lo que se quiere. Los
propios profesionales de la UCV dicen haber adquirido una capacidad
teórica de excelencia, pero confiesan haber obtenido la capacidad
práctica en la calle y no en la Universidad. ¿Entonces de
qué calidad hablan?”.
¿Qué
llamado le haces a los compañeros que puedan estar confundidos ante
este debate que se está dando?
“A los
compañeros de educación superior, les digo que un estudiante universitario
no puede protestar para que no entre otro compañero a la Universidad.
Es una postura perversa estar en contra de la posibilidad de que otros
tengan acceso a lo mismo que uno ha tenido como la capacidad de profesionalizarse.
Y a los de educación media, hay que garantizar que este sistema de
ingreso sea lineal, justo y directo,
porque esta lucha es fundamentalmente
de ellos y de los sectores populares”.