La cultura- a juzgar por
la UCV-parece ser una barrera para los cambios y para la modernidad.
Muchos maestros de ahí
tienen un basurero en la cabeza. Ha de ser de tal manera que los muchachos
andan confundidos. Claro, oyendo a diario mil necedades, es lógico
que así suceda. ¡Pobres muchachos!
Al vaciar la mente de contenidos
erróneos, esos muchachos podrían aliviarse, es obvio que al faltar
algo, quede un vacío; vacío que debe llenarse con esperanzas, precisamente,
esperanzas de un mundo mejor para todos y no precisamente, sólo para
una élite, entonces se generaría el maravilloso proceso de reaprender.
¿Por qué en Venezuela,
la gente más pobre y menos estudiada defiende a la Revolución bolivariana;
mientras que los eruditos de la universidad rechazan toda posibilidad
de cambio?
Pienso al respecto, que
no se trata en sí de la cultura en su más genuina acepción, sino
que en la universidad predomina una cultura del sometimiento, de la
dominación y de la esclavitud, a tal extremo que ahí los muchachos
no han estado aprendiendo lo debido sino que le han estado metiendo
basuras en la cabeza para que sean eslaboncitos de lo establecido.
En cambio, nosotros no hemos
estado sometidos al embrutecimiento de los sentidos corporales, de manera
tan sistemática, por lo que tenemos la vista clara para ver la verdad
y saber distinguir lo que nos beneficia a todos.
Muchas cosas aprendidas
en la universidad son nulas para el desempeño en la vida
cotidiana. Diría que hasta se convierten en estorbos para vivir en
armonía con el entorno social y hasta
con la propia Naturaleza. Luego, habría que hacer una revisión a fondo
de todas esas cosas para ponerlas a tono con la realidad.
En Venezuela somos dos grupos:
“los estancados en lo que es”-escuálidos- y
“los empeñados en lo que debe ser”-los patriotas-el destino de
nuestra sociedad. Unos y otros estamos en el deber de comulgar con
la diversidad de nuestros pensamientos.
Una cultura que cambia de
manera incesante por el empuje del desarrollo científico y tecnológico,
demanda una reorientación curricular apropiada a esos empujes o se
corre el grave riesgo de quedarse atrás pero, curiosamente, son las
élites universitarias las que se oponen ferozmente a tales cambios.
No es, bajo, el nivel cultural
del pueblo y, elevado el de la élite, sino lo contrario.
Para la élite, la educación
del pueblo debe reducirse a la escuela primaria y cuando mucho, al grado
de bachiller. No más de ahí. La Universidad es sólo para ellos, luego,
no es casual que pongan barreras a pueblo y vivan
“enclaustrados”.
Pero, por otra parte, hay
que barrer con esa educación maluca que se imparte en las universidades
clásicas, hacerlo sobre la marcha y avalados precisamente con el aporte
de los desarrollos científicos, que los hay, y es justo reconocerlo,
conjuntamente con los aportes de la UDLV-Universidad de la Vida- al
tiempo que mandamos a nuestros muchachos a aprender realmente cosas
útiles.
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com