Los principios no se abandonan

La UCV ha llegado a tal grado de descomposición que los peores candidatos electorales, en el sentido de su trabajo institucional, honestidad académica, posiciones políticas y convencimientos ideológicos, tienen hoy un respaldo importante de los electores, a quienes han convencido por la vía del engaño, de calumniar a sus competidores, de presentarse como furibundos anti-chavecistas y de aparecer como defensores consecuentes de la autonomía universitaria. Una crítica revisión de sus currículos y de sus actuaciones hubieran aclarado la situación y los hubiera puesto en su sitio, pero lamentablemente el odio hacia el presidente Chávez ha nublado el entendimiento de más de un académico honesto y trabajador.

Produce un gran dolor ver que profesores ucevistas, protagonistas en el pasado de importantes luchas universitarias en momentos muy difíciles, hoy aparezcan en una triste lista de respaldo de un equipo que terminará de sepultar, en el estiércol producto de sus actividades, a la universidad. Es cierto que para quienes en la UCV no apoyan al Gobierno no hay mucho de dónde escoger, pero eso no es excusa para abrazar, a veces incluso con emoción, la peor de las causas de la universidad venezolana. ¿Dónde quedaron los argumentos sobre la academia, la excelencia, el desarrollo de los postgrados, los doctorados, la investigación científica, la transparencia de los procesos, la honestidad en el trabajo y la pertinencia social de la universidad para mejorar las condiciones de vida de las mayorías pobres?

Muchos de nosotros podemos estar equivocados en torno al Presidente de la República y a la llamada revolución bolivariana. Pero nos equivocamos desde la acera de la lucha popular, desde el campo de batalla del pueblo pobre y sus ingentes necesidades, desde el lado de la esperanza, en la trinchera de la patria, tratando que no naufrague por la acción de los traidores de hoy, que sabemos están en todos lados. De ninguna manera nos verán al lado de sus destructores pasados, de quienes la entregaron al capital transnacional, renunciaron a la soberanía y vendieron sus almas al diablo. No nos verán firmando apoyos a dirigentes corruptos y antinacionales del pasado, ni respaldando las posiciones del presidente Bush, ni solicitando la intervención externa para resolver nuestros asuntos.

Hemos sido críticos de la universidad venezolana y de la UCV, muy duros con sus autoridades, pero a la hora de defenderla de ataques absurdos y de agresiones injustificadas, lo hemos hecho sin rubor y sin temor a que nos descalifiquen, quienes de nuestro lado adoptan conductas como las que hoy criticamos a nuestros viejos camaradas. Las vías para un cambio positivo pueden ser distintas, se entiende, pero los principios deberían siempre ser los mismos.

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