Hoy
en Venezuela los educadores, padres y representantes, y las comunidades
educativas, en un debate abierto y profundamente democrático, en el
marco de los cambios profundos que impulsa la Revolución Bolivariana,
construye el Currículo que denominamos Bolivariano, partiendo sin
engañarnos de la concepción de que toda filosofía política, tiene una
filosofía de la educación, postura sostenida
transparentemente por Aristóbulo Istúriz, ex-Ministro del Poder Popular
para la Educación, lo que nos permite afirmar que el Currículo
Bolivariano se fundamenta desde el punto de vista de la
filosofía política, en nuestras propias concepciones que nos viene de
los más altos valores de hermandad, convivencia y espíritu de
cooperación de nuestros antepasados indígena, africana y europea; en el
pensamiento pedagógico de Simón Rodríguez, vista en, ¡O Inventamos, O
éramos!, y ¿Quieren tener República? Empiecen por formar Republicanos;
en la doctrina del Estado Docente de Luis Beltrán Prieto Figueroa;
entre otras concepciones pedagógicas como el enfoque histórico cultural
de Lev Semenovich Vigotsky; y fundamenta sus valores y principios en la
doctrina de Simón Bolívar, el Libertador, establecidos en la
Constitución Nacional de 1.999.
Palabras Claves: Currículo Bolivariano, Educación Bolivariana, Filosofía Política, Filosofía de la Educación, Nuevo Republicano.
Para
debatir en serio sobre el "Currículo Bolivariano", tenemos que partir
por entender que cuando hablamos de educación estamos hablado
de política, es aún más, estamos hablando de filosofía política y de
ideología política. La educación como fenómeno social, es expresión y
reflejo político e ideológico de las relaciones y contradicciones que
se dan en la vida social, política, económica de la sociedad,
determinadas por el modelo productivo, que el Estado diseña en un
sistema de valores que trasmite y reproduce a través de la educación. A
decir de Carlos Marx: "Los
hombre en la producción social de su vida contraen determinadas
relaciones necesarias e independientes de su voluntad; estas relaciones
de producción corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus
fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real
sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la
que corresponden determinadas formas de conciencia social, El modo de
producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social,
política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que
determina su ser, sino el ser social es lo que determina su conciencia" [1]. Es
la educación, como indicará Vladimir I. Lenin, "una categoría general y
secular de la vida social, inherente a todas las formaciones
socioeconómicas"[2]
¿Es entonces,
la educación un hecho político sí o no?, en cuanto que el Estado en su
necesidad histórica de seguir propulsando el modelo político, social,
económico e ideológico que propugna, cuenta con el sistema educativo,
para formar o reproducir en los ciudadanos, básicamente las formas de
actuar, sentir y pensar; como así también los hábitos, valores,
principios y las relaciones sociales y de producción, que sustenta el
modelo. No es acoso por ello, que podemos hablar de una educación
bolivariana, o cubana, fascista, soviética, o norteamericana, en tanto,
responde a los intereses de ese Estado y es expresión de las
influencias, relaciones y contradicciones de la sociedad venezolana,
cubana, de la Alemania fascista, de la sociedad soviética, o
norteamericana.
Igualmente Marx, nos señala en la 3ra tesis sobre Feuerbach, que "La
doctrina materialista de que los hombres son producto de las
circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, cambian en la
medida que cambia las circunstancias y la educación, olvida que son los
hombres, precisamente, lo que hacen que cambien las circunstancias y
que el propio educador debe ser educado. La coincidencia del cambio de
las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y
entenderse racionalmente como práctica revolucionaria"[3]. Es
decir, la práctica social es el medio por el cual el hombre asimila la
realidad y por el cual puede transformarla, al tiempo que se
transforma. La educación se convierte así en un hecho histórico, en un
acto político, en un factor ideológico de refuerzo, dominación o
trasformación, que procura lograr la aceptación generalizada de esa
misma ideología.
Debemos
comprender, entonces, que no hay educación sin fines, y estos obedecen
al contexto histórico social determinado y la concepción filosófica que
la sociedad a través de la cual el Estado conviene y promueve en
políticas públicas, el basamento jurídico-constitucional y el proyecto
social histórico. En este sentido, el Profesor Aristóbulo Istúriz, ex
ministro del Poder Popular para la Educación de Venezuela, ha indicado
que: "Toda
filosofía política tiene una filosofía de la educación, el Estado debe
orientar la educación para formar a los ciudadanos que requiere el
modelo de república que se persigue".[4]
Visión esta que nos obliga hacer un paréntesis y observa con claridad la
compleja realidad histórico-concreta en que se desenvuelve el proceso
político venezolano, inserto en un mundo globalizado, donde las grandes
potencias imperiales, en especial el estadounidense amenazan con acabar
con la identidad nacional de nuestros países, la cultura humana y hasta
con la vida en el planeta, pretendiendo imponer los principios y
valores del modelo neoliberal, basado en la violencia, la enajenación,
la alienación, el mercado y en un excesivo consumismo, lo que sitúa de
nuevo el análisis en el plano ideológico, en la lucha de dos modelos,
el modelo neoliberal capitalista y el modelo del socialismo
bolivariano, que se confrontan ineludible y permanente en todos los
campos de la vida social, política económica, tecnológica,
comunicacional, y por su puesto en el campo educativo.
Pero, como lo dice el Comandante
Fidel Castro, en la batalla de las ideas está la esencia fundamental en
esta confrontación contra el imperialismo norteamericano y su modelo
neoliberal. En el caso venezolano esta confrontación está caracterizada
por una sistemática y permanente campaña de infamias, amenazas,
mentiras, calumnias, manipulaciones, desinformación, descalificaciones,
y ocultamientos, desplegada a través de las grandes empresas de
comunicación masiva. La manipulación mediática es un ingrediente de la
fórmula que los laboratorios de guerra psicológica estadounidenses
aplican permanentemente para desestabilizar a los países que no se
pliegan dócilmente a los mandatos del imperio, entre otras tantas
políticas conspirativas trazadas por esa cúpula gobernante de los
Estados Unidos contra el gobierno legítimo del presidente Hugo Chávez.
Lo que convierte a esta batalla de ideas, como la define el Comandante
Fidel Castro Ruz, "La
batalla de ideas es la batalla de la verdad contra la mentira; la
batalla del humanismo contra la deshumanización; la batalla de la
hermandad y la fraternidad contra el más grosero egoísmo; la batalla de
la libertad contra la tiranía; la batalla de la cultura contra la
ignorancia; la batalla de la igualdad contra la más infame desigualdad;
la batalla de la justicia contra la más brutal injusticia; la batalla
por nuestro pueblo y la batalla por otros pueblos."[5]
En
esta confrontación con el imperialismo norteamericano, la Batalla de
Ideas es un proceso y componente a vez de la lucha ideológica que está
y ha estado presente a través de las transformaciones sociales y de
valores de la Revolución Bolivariana, así lo ha sentenciado el
Presidente Chávez: "La
batalla contra el imperialismo de Estados Unidos comenzó con Bolívar.
Ahora, nosotros hemos tomado su bandera, y le pido a todos que hagamos
todo cuanto haya que hacer para que, 200 años después, derrotemos al
imperialismo norteamericano y contribuyamos a salvar la vida en este
planeta"… "Nos impusieron una doctrina extraña y contraria a nosotros
mismos, contraria a nuestras raíces libertadoras, a nuestras raíces
antiimperialistas, y eso tenemos que terminar de sacudirlo; así como a
un exorcismo"… "Tenemos que seguir sacándonos el demonio de la
infiltración y la alienación del imperialismo. Sus manuales y su
doctrina no es nuestra; la doctrina de ellos es imperialista, la
nuestra es libertadora. Ellos nacieron para la dominación del mundo,
nosotros nacimos para la libertad".[6]
La
educación venezolana debe responder a los retos que le plantea el
momento histórico al proceso político venezolano. La batalla de las
ideas, la discusión ideológica de los modelos hay que llevarla a su
seno, para tomar conciencia sobre las amenazas que confronta la
revolución bolivariana, y la necesidad de fortalecer desde la educación
la conciencia política, y sobre todo de nuestra conciencia
revolucionaria, basada, indiscutiblemente, en nuestras propios raíces y
esencia como pueblo, en los valores y principios libertarios, de
igualdad y justicia bolivarianos, y contraponerlos al individualismo,
la ambición y el aislamiento que profesa el modelo neoliberal, y así
avanzar en la formación ideopolítica de los ciudadanos, a través de
herramientas pedagógicas para desde la clase encausar, recrear y
construir mejores condiciones de vida para una sociedad, al tiempo que
forma los ciudadanos que requiere, con una educación de calidad,
capaces de comprender, interpretar y transformar el mundo desde una
visión integral, crítica y comprometida con el cambio social, y así
resolver los retos planteados. Esta es la esencia del Currículo
Bolivariano, sin despreciar los contenidos de las áreas académicas y
asignaturas, se fortalece e integran con la realidad y el contexto que
se desenvuelve la vida, tanto a nivel local, nacional e internacional.
La
profesora Xiomara Lucena, ex-directora de Comunidades Educativas del
Ministerio del Poder Popular para la Educación, nos señala en torno a
este debate, que "Hay
quienes dicen que el sistema capitalista es el que debe imperar, con su
competencia voraz y con la idea de tener y no ser. Pero también estamos
los que decimos que es necesario ir al humanismo y regresar a las
posiciones donde el Estado orienta el proceso educativo con la
participación de la familia y de la sociedad, como lo dice la
Constitución… esta
última vía permitirá crear personas con una convicción de lucha social,
solidarios y que vean el bien común y la convivencia como valor social… A
aquellos que aspiran a desmontar el Estado docente, que pretenden que
el mismo no oriente el proceso educativo y que la educación no sea
gratuita debo recordarles que hay una Constitución aprobada y que la
Ley de Educación debe adaptarse a esos parámetros".[7]
Con la llegada al gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías: "A
partir del 2 de febrero de 1999, se inició un proceso de cambio en
Venezuela orientado hacia la construcción del Proyecto Nacional Simón
Bolívar, el cual continúa en esta nueva fase de gobierno para
profundizar los logros alcanzados … y se orientan hacia la construcción
del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela, a través de Nueva Ética
Socialista, La Suprema Felicidad Social, Democracia Protagónica y
Revolucionaria, Modelo Productivo Socialista, Nueva Geopolítica Nacional, Venezuela: Potencia Energética Mundial, y Nueva Geopolítica Internacional".[8]
Estos
planes se propone en términos generales avanzar en la construcción de
un nuevo modelo en lo social, político, económico, territorial,
internacional, comunicacional, electoral, militar, ético y moral, que
se ha venido conceptualizando, como el "Socialismo Bolivariano". Lo que
nos sitúa en el campo, de la formación del "ideal de ciudadano", que el
Maestro Simón Rodríguez, maestro del Libertador y gran pensador
latinoamericano, citado por el profesor Aristóbulo Istúriz, "Simón
Rodríguez sostuvo que, si queríamos tener república, teníamos que
pensar y empezar por pensar en formar ciudadanos republicanos. Sin ese
componente, no hay república. Esas repúblicas no son de cemento, no son
de concreto, no son de asfalto, no son bloque; son las personas. Y por
eso el acento lo tenemos que poner en la formación. Por eso, cada vez
que se quiere torcer un momento histórico, el objetivo es cultural. Se
trata, al final de cuentas, de un cambio de actitud. Por ejemplo,
Ernesto "Che" Guevara decía que el objetivo de la Revolución era la
formación de un nuevo hombre; para Simón Rodríguez, la formación del
nuevo republicano. Ambos proyectos son lo mismo, tienden al mismo
deseo. No hay Nueva República si no hay nuevo republicano, y de ahí el
pensamiento pedagógico de Simón Rodríguez".[9]
Afirma
Freddy Jesus Melo que está claro que la ideología que nos unifica como
pueblo, nación y proyecto político viable es el bolivarianismo, "En
nuestro caso las reivindicaciones nacionales y sociales planteadas y
que el Presidente Chávez ha iluminado con sus aciertos estratégicos y
tácticos, el principal la fundamentación del liderazgo permanente del
Libertador como ligamento de todas las fases de nuestra historia,
pasado, presente y porvenir; por ello la ideología de nuestra
revolución, que ha superado la prueba de la práctica, deberá seguir
siendo, si bien se piensa, el bolivarianismo: es el cemento de la
cultura nacional y de la integración latinoamericana; reempata el hilo
de nuestro acontecer colectivo y recupera la visión histórica
de nuestro pueblo, dándole la percepción de un continuo que enlaza el
pasado, el presente y el porvenir, y al calor del proceso
revolucionario se ha enriquecido y se enriquece constantemente con las
ideas de redención que han surgido y van surgiendo del pensamiento
venezolano, latinoamericano y universal, incluyendo como sustentos
fundamentales las concepciones vivas y necesarias del marxismo y las
hondamente humanas del cristianismo originario; por eso, el Socialismo
del Siglo XXI puede llamarse también Socialismo Bolivariano." [10]
En este sentido, el presidente Hugo Chávez, en el taller de alto nivel sobre la nueva etapa, el nuevo mapa estratégico, señaló: "…estas
ideas que hoy voy a presentar buscan contribuir con esa definición,
porque muchas veces alguien pudiera estar en esa situación de ser y no
ser, no por mala fe sino por falta de conciencia, por falta de
conocimiento profundo del terreno donde está parado, de la dinámica
donde está cumpliendo un rol y cuál es el rol que tiene que cumplir… el
hombre tiene un tirano, la ignorancia… y yo he votado por
el fin de ese tirano que engendra la falsa autoridad, un hombre no debe
ser gobernado más que por la ciencia… la ciencia es la cantidad de
conciencia innata que tenemos en nosotros mismos... la conciencia no
nace de la nada, por obra y gracia del Espíritu Santo, la conciencia es
producto de la acumulación de conocimiento… El que no sabe es como el
que no ve…(…)".[11]
Esta concepción de la educación, como
centro de la formación de los futuros ciudadanos, de los nuevos
republicanos, formados con de altas virtudes, capaces, conscientes,
comprometidos, con un ética inquebrantable, donde el bien común, la
justicia social y la dignificación del ser humano siempre estén
presentes, se comenzó a incorporar en la Educación Venezolana una vez
llega al gobierno el comandante Hugo Chávez Frías en 1999, y se elabora
la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, base
sobre la cual se impulsan el Sistema Educativo Bolivariano y el
Currículo Bolivariano.
La profesora Xiomara Muro Lozada, Secretaria General de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en tal sentido nos dice, "La
redacción de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
por el Poder Constituyente Originario, concebirá la Educación como un
derecho humano, deber fundamental del Estado y servicio público
integral, permanentemente democrático, gratuito y obligatorio,
fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, el
desarrollo del potencial creativo, la valoración ética del trabajo, la
participación activa, consciente y solidaria en los procesos de
transformación social, los valores de la identidad nacional y una
visión latinoamericana y universal."[12]
El
desarrollo de la teoría curricular en los momentos actuales ha
evidenciado una tendencia hacia la formación de valores basado en lo
colectivo, lo social, la integración, el bien común, el esfuerzo
conjunto y la responsabilidad social, y a valorar las necesidades
educativas del pueblo en el contexto social y político concreto, con el
objetivo de responder a las demandas sociales y culturales de los
pueblos.
En este sentido,
la profesora Elizabeth Alves, Ex-Secretaria General de la UBV, en el
análisis que hace del pensamiento educativo bolivariano, al referirse a
los Programas de Formación de Grado de la UBV, señala que el Currículo
se concibe no como una unidad cerrada, sino al contrario, que "está
sujeto a una dinámica de socio-construcción permanente": "Los
programas de formación (pregrado, postgrado y comunitario) propuestos,
hasta ahora, por la UBV contemplan el desarrollo de los procesos de
aprendizaje y la articulación del trabajo académico con los problemas
de las comunidades, lo que implica la contextualización permanente del
currículo y la validación de su pertinencia social, a través de
procesos de acción-reflexión-acción. En otras palabras, la interacción
de los estudiantes y los profesores con su realidad y la participación
protagónica de éstos en la transformación de su entorno, exige una
visión del currículo como construcción cultural. Es así como los
programas de formación de la Universidad contienen un tronco común que
los unifica a nivel nacional, inspirados en los principios y valores de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el
conocimiento de la historia, de nuestros orígenes, del pensamiento
político latinoamericano y caribeño que afianza nuestra identidad, y
una formación especializada flexible que responde a las necesidades y
especificidades concretas de cada campo académico y de acción social.
Este campo específico está sujeto a una dinámica de socio-construcción
permanente, apoyado en la sistematización de experiencias concretas,
donde docentes y estudiantes, integrados a la comunidad, son actores y
autores de ella."[13]
En
esta tendencia se orienta el Currículo Bolivariano, de desde donde el
profesor o profesora en su práctica docente, entendía ésta como las
múltiples determinaciones y acciones que el profesor o profesora
ejecuta para el desarrollo de la clase, que van desde la selección de
los contenidos programáticos, la planificación y organización de la
manera o forma de desarrollar ésta clase, hasta la selección de
bibliografía y de los medios que utilizará para la evaluación, toma
como fuente que mutre esa práctica pedagógica, más que esos diseños
curriculares academicistas, toma los elementos que brinda la realidad
social y política concreta, las interpretaciones que hacemos del
contexto histórico concreto en el que nos desempeñamos, tomando lo
pertinente de éste, o desechando o relativizando lo que no se ajusta a
nuestra realidad educativa. En éste enfoque se fundamenta el carácter
que tiene el contexto histórico determinado y determinante,
característica esencial de la Educación Bolivariana y del Currículo
Bolivariano.
En
esta posición, el currículo constituye una manifestación de la
concepción de hombre y de la sociedad que se sustenta. Lleva en sí, en
proyecto de sociedad y de vida que lo soporta, y por consiguiente,
establece el sistema de valores que se privilegian como compromiso
social.
Así
entendido, el currículo constituye, la expresión política-ideológica
del sistema político donde se desarrolla, es decir el contexto
sociocultural, puesto que es imposible desarrollar una concepción
curricular, desconociendo la realidad social; tampoco es posible, sin
tomar en cuenta las demandas y exigencias del contexto histórico
concreto; menos aún, podría concebirse como un instrumento que relega
la preocupación por la persona en sí misma.
Desde
la prospectiva de la concepción histórico-cultural de Vigotsky, el
currículo no puede desconocer en la visión de contexto el proceso
históricos, los hechos pasados, hacerlo conduciría a una visión
ingenua, superficial y distorsionada de la complejidad de la realidad
social presente, porque precisamente es a través del estudio del
pasado, que los individuos están en condiciones de desarrollar una
manera más informada de ver, conocer y actuar en la sociedad en la que
viven.
Por
otra parte, la doctrina constitucional del estado docente, definida en
el preámbulo, los principios fundamentales y en los Artículos 102 y 103
de la Constitución Nacional (1999), de la República Bolivariana de
Venezuela, establece claramente la responsabilidad indeclinable del
Estado de asumir la función docente para formar a los ciudadanos en un
conjunto de valores y principios que se enmarcan en una concepción de
sociedad, en un proyecto de país, que gobierno venezolano ha venido
fundamentando y conceptualizando como: "El Socialismo Bolivariano".
En
la doctrina del estado docente se encuentra el fundamento educativo y
conceptual del Currículo Bolivariano, en tanto que desarrolla las
características formativas, valores y principios previstas en la
Constitución de 1.999, del patrimonio moral y valores de libertad,
igualdad, justicia, y paz internacional fundamentados en la doctrina de
Simón Bolívar; de los derechos irrenunciables de la nación de la
independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad
territorial y la autodeterminación nacional; de los valores superiores
del estado democrático y social de derecho y de justicia de su
ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la
justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la
responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos
humanos, la ética y el pluralismo político; y de los fines esenciales
del estado de la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a
su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la
construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de
la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de
los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución,
garantizados a través de los procesos fundamentales de la educación y
el trabajo; lo que implica una valoración, orientación y
conceptualización de carácter político-ideológico de la educación.
El
Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, por interpretación que hace el
Profesor Aristóbulo Istúriz, fundamentó el fin fundamental de la
doctrina del estado docente a través de las ideas del Simón Rodríguez,
que no es otro que la formación del nuevo hombre, del nuevo
republicano, para darle vida a la república, es decir, para la acción
revolucionaria y transformadora, de construcción de la nueva república,
que es el Socialismo Bolivariano, dándole igualmente, el carácter de
interpretación transformadora de la educación, "La
preocupación del maestro Prieto por la educación y la escuela no estaba
desligada de su constante reflexión que lo llevaba a valorar la figura
del maestro y su papel en la transformación de la escuela, de la
educación y por ende de la sociedad. Quizás inspirado en Simón
Rodríguez, el Sócrates de América como lo llamó nuestro Libertador
Simón Bolívar, quien sostenía "Los cambios en la escuela y en la
educación entran con el maestro", éste pensamiento llevó al maestro
Prieto a expresar "Venezuela será lo que sus maestros quieran que sea".
Simón Rodríguez señaló en una ocasión una expresión lapidaria que nunca
perderá vigencia cuando dijo "Quieren tener República, comiencen por
formar republicanos" significando que la tarea fundamental de la
educación no es otra que la de formar a los nuevos republicanos que
hagan posible la construcción de la nueva República, recordaba la
importancia que tiene la formación de un nuevo hombre a la hora de
pensar en la formación de la nueva República y es esa, precisamente, la
tarea fundamental de la educación y el compromiso de los educadores. De
nada vale una escuela nueva si no contempla la existencia de un nuevo
maestro comprometido con la tarea de formar a un nuevo hombre, a un
nuevo republicano capaz de dar vida a una nueva República; allí está la
esencia de la doctrina del estado docente."[14]
El Profesor Aristóbulo
Istúriz, confirma el carácter político, ideológico y de compromiso que
tiene la educación en la doctrina del estado docente, "Como
maestro venezolano, bolivariano, robinsoniano y seguidor del
pensamiento pedagógico del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa que en
Venezuela estamos empeñados en construir una nueva República de allí
que la educación sea asumida por nosotros como el instrumento
fundamental para la formación del nuevo republicano que haga posible la
nueva República que soñamos y que está plasmada en la Constitución
Bolivariana."[15]
Está
claro, entonces, que esta concepción educativa, desde donde se soporta
el Currículo Bolivariano nos viene del pensamiento pedagógico de Simón
Rodríguez, vista desde su sentencia más quimérica y aún urgente: ¡O inventamos o erramos!
Concepción pedagogía política, a través de la cual es posible
visualizar, soñar o inventar la sociedad que deseamos tener, es el
modelo de sociedad que se propone construir, la república, al cual le
corresponde un tipo de ciudadano, de republicano, que se contempla en
la otras sentencias fundamentales de Rodríguez, "¿Quieren tener República? Empiecen por formar republicanos", y "Originales debemos ser, originales deben ser nuestros métodos y nuestras leyes y nuestros procedimientos".
Concepción que se soportada en la capacidad del pueblo, en sus
potencialidades, en el reconocimiento de lo nuestro como vía para poder
avanzar y trazar nuestro destino. El presidente Chávez, ha marcado
posición clara al respecto: "…
Y es que hemos estado elaborando nuestro propio pensamiento,
reelaborándolo y concibiéndolo en nuestras propias raíces; Bolívar,
Miranda, Sucre, Simón Rodríguez, José Félix Rivas, nutren este
pensamiento autóctono, como diría Simón Rodríguez; Simón Rodríguez,
quien nos llamaba ano copiar modelos sino a inventar nuestros propios
modelos y señalando aquella expresión cartesiana: "O inventamos o
erramos" Por tanto para no errar estamos obligados a inventar nuestros
propios caminos, nuestros propios modelos. Estamos hoy en un proceso de
invención que no tiene límites hoy se expresa una vez más."[16]
El profesor Aristóbulo Istúriz, nos recrea en esta concepción magistralmente: "Es
preferible equivocarnos tratando de construir una alternativa distinta
que rendirnos y seguir repitiendo lo que sabemos que va en contra de
nuestro pueblo. "Es así el pensamiento de Simón Rodríguez. Porque
tenemos ahí el sueño de país (…) El maestro que está castrado de ese
sueño de país se convierte en un dador de clases que enseña el
procedimiento de multiplicar, de restar, pero no está formando
ciudadanos. No es lo mismo instruir que educar. No se puede hablar de
educación sin tocar la conciencia. Se puede saber dominar un proceso,
pero te puede llevar a traicionar a tu patria. Y puedes usar el
conocimiento o el dominio de los procedimientos contra tu propio
pueblo. La conciencia, la educación, la ciudadanía, el republicano.
Simón Rodríguez, otra vez. Ese maestro tiene que tenerlo claro. Si el
maestro no trabaja para la conciencia, si el maestro no trabaja para
formar un nuevo hombre, si el maestro no trabaja para un nuevo
republicano, si el maestro trabaja sin la visión de la República que
estamos construyendo; el maestro deja de ser aquello que llamaba Simón
Rodríguez "alfarero de la república, hacedor de República".[17]
Es
esta línea de consideraciones podemos afirmar, que la Educación
Bolivariana y por tanto, el Currículo Bolivariano se soporta en nuestra
propia filosofía política y nuestra propia pedagogía política,
construida a partir de nuestras raíces, esencia, historia, pensamiento
y cosmovisión del mundo. El presidente Chávez, confirma en sus
reflexiones esta línea de análisis, "Nacimos
al calor de las doctrinas libertadoras y humanistas de Francisco de
Miranda, Antonio José de Sucre, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora. ¡Ésas
son nuestras raíces militares, las raíces de nuestro pensamiento
antiimperialista, humanista y libertador!" … "La raíz zamorana, la raíz
bolivariana y la raíz robinsoniana: tres raíces de un mismo tronco y un
árbol enraizado en el pensamiento nacional; ideología que impulsa el
nuevo y verdadero bolivarianismo" … "Este proyecto nacional bolivariano
va rumbo a un socialismo nuevo. No se trata de copiar nada, tenemos que
inventar nuestro propio modelo de desarrollo."[18]
A
manera de conclusiones, podemos señalar, que el Currículo Bolivariano,
es expresión de nuestras propias concepciones educativas, históricas,
filosóficas y ideológicas de la educación, la pedagogía, y la
dirección. Concepciones que destacan en la Doctrina del Estado Docente,
la Pedagogía Robinsoniana y la Ideología Bolivariana.
El
Currículo Bolivariano como diseño programático toma como punto de
partida los problemas de la realidad social y política, el contexto
histórico-cultural, para la formación, como aprendices de sus propios
conocimientos, creando las condiciones necesarias para que adquiera la
competencia en su formación profesional, que le permite aplicar los
conocimientos teóricos prácticos adquiridos, darle solución a las
nuevas situaciones que la vida le impondrá.
El
Currículo Bolivariano, además de incluir en su diseño, los contenidos,
los objetivos y las formas de enseñanza que potencien los aprendizajes,
ya sea desde la planificación como desde la realidad interactiva de la
clase, toma los elementos que brinda la realidad social y política
concreta, las interpretaciones que hacemos del contexto histórico
concreto en el que nos desempeñamos, en un mecanismo de discriminación
de lo pertinente de éste, o desechando o relativizando lo que no se
ajusta a nuestra realidad educativa.
El
proceso de enseñanza-aprendizaje, el Currículo Bolivariano, le d
importancia fundamental al conocimiento histórico, como recurso para el
desarrollo de un pensamiento reflexivo y flexible, teniendo en cuenta
la complejidad de dicho conocimiento y el contexto histórico social en
el que se desarrolla.
La
concepción educativa, desde donde se soporta el Currículo Bolivariano,
nos viene del pensamiento de Simón Rodríguez, en una visión pedagógica
de soñar o inventar a riesgo de errar, para formar el ciudadano que
exige el nuevo tiempo, en una vía para lograr el desarrollo de la nueva
ética socialista.
Referencias Bibliográficas:
[1]Marx, Carlos y Engels, Federico. (1959) Obras Escogidas. Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política. Editorial Progreso. Tomo I. Pág. 517-518.
[2] Krapivin, Vasili. (1983) Metodologia de autoeducación política. Editorial Progreso. Pág. 9.
[3] Marx, Carlos y Engels, Federico. (1959) Obras Escogidas. Tesis sobre Feuerbach. Editorial Progreso. Tomo I. Pág. 8.
[4]
Istúriz, Aristóbulo. (2007) Discurso como orador de orden en la entrega
del Premio Municipal de Educación Simón Rodríguez, del Concejo
Municipal de Caracas. D.F. Venezuela
[5] Castro Ruz, Fidel. (2005) Discurso en el Acto por el Aniversario 60 de su ingreso a la Universidad, el 17 de noviembre de 2005.
[7]
Lucena, Xiomara. (2008) Declaraciones con motivo de la entrega del
Premio Municipal de Educación Simón Rodríguez, del Concejo Municipal de
Caracas. D.F. Venezuela.
[8]
Chávez F., Hugo R. (2007) Líneas Generales del Plan de Desarrollo
Económico y Social de la Nación para el Período 2007-2013. Publicación
del Minci. Pág. 5, 6.
[9]
Istúriz, Aristóbulo. (2005) Venezuela reaviva el pensamiento de Simón
Rodríguez. Discurso pronunciado el 28 de octubre de 2005, cuando se
conmemoraban 236 años del nacimiento de Simón Rodríguez. Versión
digital abc.gov.ar. Revista Components.
[10]
Melo, Freddy J. El marxismo y la revolución bolivariana. Texto leído en
el Foro Vigencia del Marxismo en la Revolución Bolivariana, organizado
por la UBV. 16/05/07.
[11] Chávez F., Hugo R. (2005) Taller de Alto Nivel El nuevo mapa estratégico. Publicación del Minci. Pág. 12, 16.
[12]
Muro L., Xiomara. (2008) Entre Boinas y Saberes. Escrito por Secretaria
General de la República Bolivariana de Venezuela. Publicado Páguina Web
http://www.ubv.edu.ve/
[13]
Alves, Elizabeth. (2005) Intervención Panel del Foro: El Pensamiento
Educativo en la Revolución Bolivariana. III Encuentro mundial de
solidaridad con la Revolución Bolivariana, Caracas, 13-16 de abril 2005.
[14] Istúriz,
Aristóbulo. (2003) Discurso en la OEA en el Acto con motivo del
centenario del natalicio de Luis Beltrán Prieto Figueroa. Versión
digital. www.aporrea.org
[15]
Istúriz, Aristóbulo. (2003) Discurso en la OEA en el Acto con motivo
del centenario del natalicio de Luis Beltrán Prieto Figueroa. Versión
digital. www.aporrea.org
[16]
Chávez, Hugo. (2003) Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez
Frías, en la activación de la Misión Ribas. Salón Ayacucho- Palacio de
Miraflores, jueves, 16 de octubre de 2003. Versión digital pág. web http://www.minci.gov.ve/
[17] Istúriz,
Aristóbulo. (2005) Venezuela reaviva el pensamiento de Simón Rodríguez.
Discurso pronunciado el 28 de octubre de 2005, cuando se conmemoraban
236 años del nacimiento de Simón Rodríguez. Versión digital abc.gov.ar. Revista Components.
[18] Chávez F. Hugo R. (2006) Frases II. Hugo Chávez Frías. Ministerio de Comunicación e Información. Pág. 10, 15, y 52. Versión digital www.minci.gob.ve. publicaciones@minci.gov.ve./
Autor: Lic. Moisés Alirio Zárate Vivas
Licenciado en Educación, Mención Geografía y Ciencias de la Tierra, egresado en 1983 Universidad de los Andes.
Docente Investigador, Misión Ciencia, San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela.
Maestrante
en fase de Trabajo de Tesis para Optar al Grado Científico de Máster en
Ciencias de la Educación Instituto Pedagógico Latinoamericano y del
Caribe, Iplac, La Habana, Cuba.
E-mail: aliriozarate@gmail.com, aliriozarate@yahoo.com.