La
formulación de un Proyecto Educativo Nacional (PEN) que garantice la
viabilidad y continuidad de las políticas en el campo educativo, es
una necesidad declarada, tanto en la Cuarta como en la Quinta República,
en todos los sectores de la vida nacional.
Lo
que no ha quedado suficientemente claro es: qué entendemos por PEN.
Algunos grupos lo definen como una publicación en la cual el Estado
declara algunas prioridades y líneas maestras que los demás deben
cumplir y hacer cumplir; otros creen que se trata de un Plan al estilo
quinquenal, donde se determina en qué se invertirá en los siguientes
cuatro o cinco años; y otros más arriesgados escriben una declaración
de principios ideológicos, estableciendo el qué es y para qué es
la educación, fundamentada desde la perspectiva de un marco teórico
determinado. Afortunadamente, ninguna de las situaciones señaladas
corresponde al deber ser de un Proyecto Educativo Nacional.
El
PEN es una construcción de carácter social, una descripción de acuerdos,
un compendio de compromisos y responsabilidades, un conjunto de resoluciones
inviolables que van desde lo más simple y obvio como el diseño curricular,
horarios de clases, calendarios escolares, el compromiso de los medios
de comunicación con la formación ciudadana, hasta complejos consensos
sociales o morales.
La
República Bolivariana de Venezuela vive momentos de profundas transformaciones
hacia la consolidación de una sociedad humanista, democrática, protagónica,
participativa, multiétnica, pluricultural, plurilingüe e intercultural
en un Estado de derecho y de justicia; que se inicia con la elaboración
colectiva de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
(CRBV) en 1999.
En
el actual ordenamiento jurídico se plantea desarrollar un nuevo tipo
de sociedad humanista, centrada en la libertad, igualdad y justicia
social y construir un país soberano, con el desarrollo de la capacidad
creadora de sus habitantes.
Tales
postulados están expresamente consagrados en la Constitución Bolivariana de Venezuela, cuando en su preámbulo y otros artículos,
plantea refundar la República La democratización protagónica se concreta
en el proceso de elaboración, planificación, ejecución y evaluación
de políticas públicas, este protagonismo persigue el desarrollo integral
tanto del individuo como de la sociedad. En el caso del PEN, al ser
producto del protagonismo del constituyente primario en a escuela (docentes
alumnos, representantes y demás sectores comunitarios), viabiliza en
la práctica el anterior principio constitucional.
Nuestra
Constitución contiene la filosofía y el marco legal que orientan el
proceso de refundación de la República como fin supremo del Estado
y plantea la formación de un ciudadano y una ciudadana transformadores,
con principios y valores de cooperación, solidaridad, convivencia,
unidad e integración, que garanticen dignidad y bienestar individual
y colectivo. Asimismo, nuestra Carta Magna considera un proceso de educación
integral para todos y todas como base de la transformación social,
política, económica, territorial e internacional. Al respecto, Simón
Bolívar señaló: “A la sombra de la ignorancia, trabaja el crimen”
y “El ciudadano sin educación es instrumento fácil de la corrupción
y de servidumbre”. Por ello, corresponde al Ministerio del Poder
Popular para la Educación la dirección de ese proceso de formación
ciudadana
A
partir de estos principios surge El Sistema Educativo Bolivariano (SEB)
el cual transita hacia la construcción del modelo de la nueva República,
donde el Estado ejerce la acción de máxima rectoría, garantiza el
acceso a los derechos esenciales como principio ético y político.
Refundar la República significa construir ese nuevo modelo de sociedad
plasmada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela;
y un pilar fundamental para lograr tal fin es la educación.
La
educación, concebida como un proceso indisolublemente ligado a las
fuerzas que impulsan el crecimiento cualitativo y el desarrollo del
país, alcanza un valor estratégico de vital importancia. La búsqueda
de fórmulas que contribuyan a la solución de los problemas que afectan
de manera sensible al país identifica al SEB como fuente de las principales
respuestas relacionadas a la transformación que todos(as) los(as) venezolanos(as)
aspiran a producir.
La
educación, concebida como un proceso indisolublemente ligado a las
fuerzas que impulsan el crecimiento cualitativo y el desarrollo del
país, alcanza un valor estratégico de vital importancia. La búsqueda
de fórmulas que contribuyan a la solución de los problemas que afectan
de manera sensible al país identifica al SEB como fuente de las principales
respuestas relacionadas a la transformación que todos(as) los(as) venezolanos(as)
aspiran a producir.
En
el 2007, se hace necesaria la consolidación del SEB a partir de la
elaboración de una propuesta curricular, que materialice las condiciones
de la sociedad venezolana, para la consecución del modelo de Estado
que demanda la CRBV.
De
allí que la concepción curricular adoptada, guiada por las ideas de
Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y por pedagogos
y pedagogas venezolanos y venezolanas, como Luis Beltrán Prieto Figueroa,
Belén Sanjuán y otros permite construir un currículo fundamentado
en las raíces de nuestra identidad, responsable de la formación de
la conciencia ciudadana desde un enfoque humanista-social y emancipador,
para lograr la participación y el compromiso de todos y todas los actores
y actrices involucrados en el proceso educativo hacia la formación
integral del nuevo(a) republicano(a).
Lo
que se presenta constituye una guía con líneas orientadoras metodológicas
que dan coherencia y pertinencia al proceso educativo a partir de objetivos
formativos, métodos, actividades y modos de actuación que permitirán
cumplir el encargo social de preparar y formar al ser humano para incorporarlo
activamente al momento histórico que le corresponde de manera comprometida
y responsable.
(*)MsC
Aspirante a Doctorado UPEL
thiamer@hotmail.com