Misión Sucre, UBV y Programa Nacional de Formación de Educadores. Primera Parte

El 29 de julio de 2003 se inaugura la Universidad Bolivariana de Venezuela y ese mismo día el Prescíndete Chávez orienta “Un programa denominado Misión Sucre…, plan que tendrá como propósito incorporar a unos 400 mil bachilleres de toda la nación que están sin cupo a la educación superior totalmente gratuita y de calidad y asimismo, afirmó que este objetivo deberá lograrse para el 9 de diciembre del año 2004, fecha en que se cumplirán 180 años de la Batalla de Ayacucho”. En anteriores escritos hemos tocado lo que, según nuestra opinión, implicó esta decisión del Presidente, entre otras cosas; generó una crisis en el paradigma con el que fue concebida la UBV y creó las condiciones para que construyera una “alternativa” al Modelo de Universidad vigente en nuestro país.

Se crearon varios programas de formación los cuales no estaban adscritos a ninguna Universidad estableciendo una innovadora concepción según la cual, el Estado otorgaría los títulos y no las universidades.

Esto chocaba frontalmente contra el Modelo de Universidad vigente en la Ley de Universidades y que funciona en un sistema institucional que está coronado por el Consejo Nacional de Universidades junto a la Oficina de Planificación del Sector Universitario dentro de una lógica fundamentada en la Autonomía Universitaria.

Los programas no dependían de ninguna Universidad, su disponibilidad financiera no dependía de la OPSU ni de sus planificaciones, el ingreso a los programas de los estudiantes no dependía de ninguna “prueba de aptitud académica”, la presencia espacial llegó a la mayoría de los municipios del país, y fundamentalmente, la organización del proceso fue posible gracias a una gran movilización popular.

Se incluyeron diversos elementos curriculares innovadores;

* La relación con el entorno social se hacía superando la anacrónica concepción de la extensión universitaria. La Universidad no iba a la comunidad, estaba en ella y su relación se articulaba por intermediación de un instrumento de construcción del aprendizaje; EL PROYECTO DE APRENDIZAJE.
* Siguiendo una lógica desburocratizada y profundamente cogestionaria, no se necesitó construir nuevos “campus universitarios”. Se logró una conquista largamente aspirada por el movimiento popular: la utilización de las escuelas y liceos, así como otras infraestructuras públicas por parte de la sociedad. Por fin la sociedad y la comunidad le ganaba una al Estado utilizando las infraestructuras públicas para la actividad pública.
* Los profesores no eran eruditos. Eran gente de la comunidad que debían construir el conocimiento desde la realidad superando otro elemento anacrónico del Modelo Universitario; la Didáctica. Se orientó desarrollar una Didáctica Investigativa que exigía más que “saber de todo”, “saber resolver problemas del conocimiento” “saber investigar”.

Sin burocratizar los procesos y demostrando (para los que lo necesitaban) que era muy barata la educación universitaria democrática y para todos, se organizó aquello que un día se llamó Misión Sucre.

Sólo hacía falta desarrollar sus elementos y ser consecuentes con ellos.

Sin embargo, la ausencia de definiciones de carácter estratégico atentó contra el desarrollo.

No se había definido los modelos de Sociedad ni de Desarrollo.

Veníamos de una situación donde se llegó a plantear la 3ra Vía, el Capitalismo Humano y otras aberraciones. Debemos recordar que producto de las acciones conspirativas del 11 de abril y el Saboteo Petrolero se define una nueva situación política de profundización de la Revolución que conlleva entre otras cosas a organizar las misiones, y a definir el Modelo de Desarrollo Endógeno sin antes definir que Sociedad se iba a desarrollar.

Posteriormente se define el Socialismo, estando todavía en deuda con una verdadera orientación ideológica que sustente al Socialismo, al Desarrollo Endógeno y evidentemente, que parta de una Crítica al Capitalismo, a la concepción de la Ciencia que se desprende de lo anterior, a su concepción Educativa y evidentemente a su Universidad.

Siendo la Educación un proceso de reproducción de las relaciones sociales imperantes en la Sociedad, es un arduo camino definir modelos educativos transformadores obviando definiciones de carácter estratégico. Hacerlo, es decir, definir una educación sin primero definir que Sociedad se quiere reproducir genera condiciones para obstaculizar los avances imponiéndose condiciones regresivas.

El 28 de junio de 2004, se inicia el Programa Nacional de Formación de Educadores con una concepción curricular que innovaba y se organizaba alternativamente frente a los planes de formación profesional para educadores en Venezuela. Quienes hemos estado vinculados a la formación docente haciendo resistencia cultural y participando de redes de innovación y alternativa pedagógica sabemos las aberraciones que desde las universidades nacionales se han acunado en las currícula de formación docente.

La IV República desde el Capitalismo Dependiente hizo de la profesión de l@ Educad@r una actividad aberrante y deshumanizada que asegurara la dominación cultural y la dependencia. Este aseguramiento estaba plasmado fundamentalmente en las currícula de formación de educador@s.

Con una formación profesional desarticulada de la realidad, desestructurada por la especialización del conocimiento, dividida en pedagógicos que forman especialistas que ni son pedagogos ni son especialistas y universidades que forman investigadores que ni saben investigar ni están en las aulas de clase de las escuelas, así se formó en la IV República Capitalista Dependiente a los educador@s para una Escuela que debía reproducir la dependencia y el control.

Lo que se inició el 28 de junio de 2004 fue una experiencia que pretendía darle continuidad a los acumulados que la resistencia cultural en el ámbito educativo traía históricamente.

El movimiento popular educativo en Venezuela, al igual que muchos otros ámbitos, venía peleando y resistiendo la educación dependiente deshumanizadora propia del Capitalismo y que llegó a hacer crisis debido a que ni siquiera le sirvió al Capitalismo Dependiente. La década de los 90 fue un tiempo donde ni siquiera las transnacionales estaban conformes con “la Escuela” venezolana.

Esa crisis generó diversos espacios de reflexión, diversas alternativas que se expresaron en el Encuentro Nacional de Educadores, en la Red Nacional de Investigación “Simón Rodríguez”, en el Instituto de Educación Popular “Luis Sambrano”, en el Grupo Churuata, en el Grupo TEBAS, el Grupo Escenario, El CALEB, y tuvo diversos espacios institucionales tales como el Centro de Formación e Investigación “Padre Joaquín de “Fe y Alegría”, diversos centros regionales de actualización docente y fundamentalmente el CEPAP.

Este movimiento de resistencia pedagógica se concretó un acumulado de educadores que regados por todo el país desarrollaban innovaciones pedagógicas, sobre la base de nuevas metodologías de construcción del conocimiento, de una concepción innovadora de relacionamiento con la realidad, con la vida cotidiana y con la comunidad, con espacios de formación permanente y con importantes producciones programáticas que tuvieron poco eco en los espacios que dirigían la educación formal.

Este movimiento popular de educadores, enfrentó toda la política de erosión del Sistema de Educación Pública, la disminución de recursos para la Escuela y la Universidad Pública enfrentando no solamente con una práctica pedagógica alternativa en la escuela, sino con construcciones programáticas y sistematizaciones teóricas destacadas.

Ese movimiento popular tuvo su mayor expresión en la Constituyente Educativa de 1999, y tuvo a sus principales enemigos a importantes dirigentes de aquel momento: Luis Miquilena, Ernesto Alvarenga, José Luis Farías y Freddy Domínguez, hoy todos renegados del proceso revolucionario.

Tuvo que enfrentar una gestión indiferente de Héctor Navarro en el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, y otra gestión Pragmática y Burocrática de Aristóbulo Isturiz que confundió la ampliación de la matrícula, el equipamiento, la infraestructura y los comedores en las escuelas con “calidad educativa”, dejando a un lado los elementos curriculares.

La construcción del Proyecto Educativo Nacional (PEN) como resultado de la Constituyente Educativa de 1999, es el punto culminante del acumulado histórico de la resistencia educativa popular venezolana, fue un verdadero proceso de participación y permitió la articulación del único Programa que acunó la esencia de una política coherente en educación.

El PEN se adelantó a las definiciones incompletas que el gobierno tenía, y fue un ejercicio muy profundo de participación popular antes de que la Constitución incluyera este término.

Sin embargo, las inconsecuencias de los dirigentes y de las estructuras del Estado Capitalista Dependiente se encargaron de maniatar al PEN, y los dirigentes de ese proceso y los educadores se dejaron maniatar. NO DIJERON NADA.

Esa concepción de resistencia, ese acumulado histórico se retiró, se dispersó, se durmió.

Quizás el Programa Nacional de Educadores que el Profesor Eduardo Leal elaboró junto a un grupo de destacados colaboradores no buscó explícitamente reorganizar aquel acumulado histórico, sin embargo, significó la posibilidad de que las concepciones y métodos, así como las sistematizaciones y acumulados de quienes venían resistiendo históricamente en el ámbito educativo pudieran expresarse en la respuesta que el Gobierno Bolivariano quiso darle a la formación de educador@s en el país y a la exclusión universitaria.

El Programa Nacional de Educador@s logró concretar un diseño curricular orientado a formar educador@s que rompía con la tradición formación docente en el país. Se construyó un currículo con coherencia conceptual y metodológica, se organizó una estructura de apoyo con materiales de consulta y con orientaciones acerca de las formas para su desarrollo curricular.

Su máxima expresión fue la I ra Cohorte, todavía hoy la I ra Cohorte es un fenómeno particular y distintivo en el PNFE.

Aquella fue la única oportunidad en que el PNFE tuvo orientaciones para su desarrollo y materiales de apoyo metodológico, algunos de estos materiales fueron;

* Libro 1- Orientaciones para la Acción-Reflexión-Sistematización
* Libro 2-Orientaciones para la Evaluación del I Trayecto de Formación Inicial y cinco (5) lecturas que complementaban. (La CRBV, Historia de vida una guía adaptada al PNFE, para que escribiesen sus autobiografías
Igualmente aparecían en esa página Web el material del II trayecto:
* Libro 3- Orientaciones para la Construcción de Proyectos de Aprendizaje
* Libro 4- Orientaciones para la Sistematización de Experiencias de Aprendizaje
* Libro 5- Orientaciones para la Evaluación de los Aprendizajes y, cinco (5) lecturas que lo Complementaban: de personalidades como El Profesor Marrero, Gabriel García Márquez, Eduardo Galiano, Maria Elvira Rodríguez, Cecilia Villabona y Martha Cárdenas.

La implantación del Diseño Curricular y su Desarrollo no era comprendido por los eruditos que desde la Academia siempre combatieron estas concepciones, y cuando algunos “chavistas” venidos a revolucionarios conservando su práctica pedagógica intacta dentro de parámetros retrógrados y regresivos, estuvieron en posiciones directivas en el Ministerio de Educación Superior, tuvieron en la neutralidad de Navarro y su “dejar hacer” un obstáculo para “sabotear mejor” al PNFE. Lo hicieron pero no pudieron. Sólo había que darle tiempo al PNFE para que se cerrara el ciclo paradigmático que él mismo implicaba.

Hasta que llegó Samuel Moncada.


Continuará

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