Resumiendo los dos artículos anteriores sobre
este tema: la confrontación entre grandes opciones de sociedad sin razón
aparente alguna que se produce actualmente en Venezuela, se expresa tanto en
los mensajes y en los comportamientos como en la comprensión y la práctica de
la libertad de los sujetos políticos confrontados desde posturas claramente
reaccionarias o revolucionarias. Obviamente no es únicamente en Venezuela donde
esta confrontación se produce, ella está regada por el mundo entero
afortunadamente. Lo milagroso propiamente es el tamaño y la intensidad de esta
confrontación, su presencia invasiva en todos los espacios virtuales y reales
de nuestra sociedad. Esa es la particularidad venezolana y quizás la razón por
la cual nuestro país se ha convertido en un objeto de noticioso y de interés
mundial. Mucho más en estas últimas semanas protagonizadas por una ofensiva
general de la derecha encausada alrededor de las protestas masivas del
estudiantado proveniente sobretodo de escuelas y universidades privadas e
infladas monumentalmente a nivel mediático. En definitiva, es particularmente
en Venezuela donde la clásica confrontación entre trabajo y capital, entre
capitalismo y socialismo, como quieren algunos, resurge en forma tajante. Una
confrontación repetimos que no es posible “leerla” dentro de la realidad
material pura (no es RCTV lo que ha creado todo este lío). Desde esa realidad tal
cual es estructuralmente, los ricos siguen estando muy bien instalados en sus
puestos de lujo y dominio y los pobres continúan sobreviviendo sometidos al
aplastamiento acostumbrado. Lo que tenemos acá es una dura y extensa lucha de
clases donde la correlación de fuerzas, aún estando muy lejos de manifestarse a
abiertamente a favor nuestro, al menos goza de un equilibrio muy difícil de ver
en otro lado del mundo ; es una lucha por espacios, territorios, modelos de
organización y producción social, de participación y decisión, de
reivindicaciones y resistencias, que en estos momentos del resurgir de la
derecha, se devela con mucha mas claridad; devela, más allá de nosotros
incluso, lo que es hoy en día en la era del “Global Word” el “modo de ser,
pensar y hacer” de los sujetos que protagonizan la lucha por conservar o
transformar el orden socio-político del mundo.
Milagro venezolano, responsabilidad por tanto
inmensa de todos los que vivimos en esta tierra y hacemos parte de las
esperanzas libertarias del mundo. Responsabilidad por que esto que hacemos aquí
siga alimentando esperanzas recreadas en todo el planeta. En consecuencia, no
es por nuestro país que luchamos, luchamos por una causa mundial que tiene en
nuestra tierra un lugar meridianamante claro de darse y expresarse y con las
posibilidades aún de que el hecho político creado a través de la revolución
bolivariana no degenere en una confrontación cristalizada entre conciábulos de
poder desesperados cada uno por tener en sus manos el uso y usufructo de la
renta petrolera, independientemente de sus fachadas ideológicas.
Es dentro de este brote continuo de deseo de
vida, de pasión luchadora y responsabilidad por el nosotros que somos como
“parias del mundo” y ya, que se manifiesta el “sujeto político revolucionario”.
Confrontándose día a día, lucha tras lucha, espacio por espacio, a sus tres grandes
enemigos: el capital (vivido como explotación) y toda su inmensa maquinaria
económica, militar, comunicacional y mediática, el estado y su pesada y
corrupta maquinaria burocrática (parto directo de las relaciones capitalistas
instaladas, vivido como opresión a todo intento de liberación de las fuerzas
que producen vida humana), y lo que son los vacíos de sí mismo, su tendencia
como colectivo a vivirse como “agente de la conservación de intereses” y no
“sujeto de transformación y reinvención del mundo” (ese explotador, ese
opresor, ese policía, ese consumista, ese corrupto, reprimido y oportunista que
llevamos por dentro); siendo sin duda este último el enemigo más duro a vencer.
Ahora, no en vano es dentro de estas coyunturas
donde la derecha vista como “poder de la muerte”, como fuerza destructora de
todo propósito de liberación social, con sus formidables maquinarias y odios
profundos, donde se manifiesta con fuerza, haciéndose más evidente y hasta
lúcido el “sujeto político revolucionario” (creador de momentos proféticos,
forjador de vanguardia colectiva) que ha venido madurando con los años,
construyendo día a día, creando y tomando los espacios de su propia libertad.
Es un fenómeno curioso que hemos presenciado desde el 27 f del 89 hasta hoy, desde que CAP
suelta su “paquete económico” y casi al día siguiente revienta la rebelión
popular, siendo ese momento de ruptura donde empieza el complejo proceso de
maduración de este sujeto. En los noventa sigue sus pasos terminando de fabricar
política y socialmente una insurreción que nace en los cuarteles militares,
volviéndose a probar en aquel momento en que el fascismo oligárquico toma el
poder el 11 de Abril del 2002 y en menos de 48 horas se produce una
insurrección popular. Meses después, durante el saboteo petrolero, ya se
manifiesta como fuerza reapropiativa y con capacidad de autogobierno productivo
durante la retoma de PDVSA. Por eso decimos, de jodedera y ni tan jodedera, que
“globovisión es hoy es el sexto motor de la revolución”. Desgraciadamente para
ellos este canal, como principal polo de articulación, develamiento y creación
de mensaje del movimiento actual de derecha, hoy se convierte en fuente
indirecta de sujeto revolucionario, en ánimo a romper con la realidad que su
pantalla nos vende y de ponerle freno a lo que ella ayuda a producir: el sujeto
político reaccionario que en este caso encarnan para comenzar los carajitos de
privadas universidades.
Cada vez que esto ocurre, de acuerdo a las
cualidades de la propia situación, de los actores y circunstancias que ella
produce, así mismo adquiere una forma específica de manifestarse ese “sujeto
político revolucionario”. Ahora, todavía estamos metidos dentro de la situación
que nace desde mediados de Mayo (la estrategia y la acción en pro de rebelión
civil establecida por la derecha desde la desaparición de RCTV está muy lejos
de acabarse) y por lo tanto no podemos saber que nos depara exactamente el
futuro inmediato: ¿negociación institucional, violencia política, ruptura
revolucionaria?. Son tres escenarios posibles. Sabemos de todas maneras que la
derecha a pesar de sus debilidades ha fabricado un primer sujeto propio -un
monstruo consumista convertido en actor político masivo-, ha construido su
“Guernica”, su nuevo laboratorio de ensayo destructivo. En fin, ha recobrado
hegemonía; eso lo va a cuidar, no lo va ha echar al matadero tan fácil como en
el 2002, tratará de confrontar por fuera y reventar por dentro de las esferas
de gobierno, teniendo mucho con qué en este último campo. No podemos por tanto
saber qué tan lejos, que tan profundo, cuáles serán las formas que adquiera ese
sujeto político revolucionario que poco a poco vuelve a brotar y hacerse
evidente dentro de esta situación.
Lo que sí podemos decir es que, así como la
derecha recurre hoy a una modalidad distinta a su clásico violentísmo
manifiesto (desde el mismo 27 de febrero) o si se quiere a una violencia
intrínseca mucho mejor estudiada y fabricada, así mismo el sujeto
revolucionario al menos hasta ahora, ha tendido a ubicarse dentro de un
contexto mucho más reflexivo, menos masivo, pero con interesantes tendencias a
recobrar visión estratégica, crítica y protagónica frente al propio meollo
político en que se encuentra. La derecha reivindica al consumidor y a sus
“legítimos derechos”, su pasividad y hasta el disfrute absoluto del reinado del
empresa capitalista sobre el mundo, el “new men” del capitalismo del siglo XXI.
Mientras que desde este lado, luego de salir de la perplejidad frente a las
manifestaciones de los primeros días post cierre de RCTV, de responder con los
reflejos ya aprendidos (marchas y manifestaciones, concentración de apoyo a
Chávez, denuncia de las intenciones ocultas de la derecha, la muy real
ingerencia de los gringos y la CIA) comienza un fino movimiento donde
hacemos ver lo que es en última instancia ese sujeto político revolucionario:
un sujeto productivo y creativo, político y pensante. El trabajo vivo se rebela
ante un mundo dispuesto y organizado por el trabajo muerto.
Después de algunos síntomas aislados de
manifestación del legítimo autonomismo estudiantil, en realidad todo comienza
con el llamado a debate. “Llamar a los escuálidos a debatir y expresarse si eso
es lo que quieren”. Dentro de los escenarios estudiantiles, aún como testigo a
distancia, el famoso “debate” a lo cual se retó desde el campo estudiantil
bolivariano y de gobierno a la derecha, el debate de inmediato se desvanece porque
no hay nada que debatir, no hay objeto ni contexto de debate. No se pude
debatir con una cosa enmascarada y sin otro rostro que no sea su espectáculo
mediático. Con un emisor que emite signos sin un significado otro que no sea su
propio vacío de significado. Si hubo 20 asambleas en todas las universidades
del país donde “algo” se debatió es mucho. En realidad no habían más que dos
mochilas de consignas contrarias, dos rabias encontradas que obtuvieron su
punto pico en el famoso e indescriptible “contradebate” en la Asamblea Nacional: uno huye, el otro habla a placer.
A partir de allí comienza la pequeña epopeya el nuevo brote del sujeto
revolucionario.
La perplejidad cae ahora del lado conservador:
¿por qué se fueron?, ¿por qué no aceptaron el debate?; “no estoy se acuerdo, no
entiendo porqué estos chamos se fueron”, se repite por todos lados dentro de
los callejones de la Caracas “escuálida”. Los debates que
intenta globovisión terminan siendo patéticos. Pero aún así la revolución
muestra sus verdaderas caras: muchach@s absolutamente politizados, que,
independientemente de la rigurosidad de sus planteamientos, de su oficialismo o
criticidad, manifiestan una y otra vez su compromiso de clase, su clara
posición política, su voluntad de verse y hacerse sujeto de transformación,
frente a un discurso incoloro y repetitivo que se enmascara en el
corporativismo estudiantil y “apolítico”. Ante la hegemonía renaciente de la
derecha se muestra divinamente, gracias a la maravillosa globovisión, el
acumulado espiritual de 18 años de lucha revolucionaria y rebelión popular.
Renace así un primer síntoma de un sujeto revolucionario donde nadie lo
esperaba: nuestra alienada, despolitizada y consumista juventud.
Por supuesto, ni tonta ni pendeja, la
burocracia de inmediato empieza su acción como “aparato de captura” (o como
preferimos decir: explotadora de la plusvalía política del colectivo).
Convierte en héroes a los oradores de la Asamblea Nacional, los llena de medallas y de
programas televisivos, establece con ellos una “comisión presidencial” que le
daría dirección y programa al movimiento revolucionario estudiantil. Chávez
juega el juego y con su unilateralidad y verticalismo acostumbrado decreta la
formación de los “Consejos Estudiantiles”, sin explicación, sin discusión, sin
historia ni aspirina (por cierto bastante se intentó formarlos en los años
ochenta para enfrentar el representativismo estudiantil de entonces sin mucho
éxito). Pero esto sería lo de menos, visto al revés, el gobierno estaría
promoviendo la palabra y fomentando un nuevo escenario a constituir de
democracia directa y con poder en el campo estudiantil. Lo más bárbaro y
aberrante de nuestra bolivarianísima burocracia es la infaltable “bajada de
real”. En estilo radicalmente “cuartorepublicano”, en la revolución los sujetos
y las voluntades no existen, no producen, no transforman supuestamente si no
hay billete de por medio. En palabras mas claras, si no lo puedes aislar,
reprimir u obviar, cómpralos. Estado rico sociedad pobre pero en avanzada,
entonces parécete lo más posible a ella, a sus esperanzas y luchas, y “a punta
de real” la tienes bien controladita, administrada y jugando a tus intereses.
En este caso, empezó a correr por todos lados
que los consejos estudiantiles iban a “manejar real”, y para hacer esto posible
se iba a hacer una ley al respecto. Se trata de hacer lo mismo que con los
Consejos Comunales en campos totalmente distintos y de muy distintas
necesidades, pero igual, la lógica de la bajadera indiscriminada de real sirve
para el chantaje político y el fomenta de la propia corrupción a nivel de base.
En realidad la burocracia trata de desviar el debate que terminó siendo la razón
primaria de cualquier debate en el campo estudiantil: el problema de la
educación, el qué, el cómo y para quién de ella, las condiciones materiales en
que se desenvuelve, el problema curricular, la ley de universidades, la
participación estudiantil, etc. Temerosa de que el sujeto naciente se vuelque
contra ella por razones muy distintas a la de los niños ricos, ofrece billete
de por medio.
Claro que con estos manjares se logra
confundir, aparecen las divisiones internas entre jóvenes bolivarianos, la
mayoría no ha tenido otra experiencia que la de hacer eco de lo que irradia la
revolución desde los tronos de gobierno o de la propia palabra de Chávez;
repite entonces las consignas y los programas que le imponen, otros tienen
intereses más precisos y ya se ven instalados en los curules parlamentarios. Pero
queda lo más importante que el debate mismo, un debate que ahora se interna
dentro del terreno revolucionario y provoca un nuevo hacer revolucionario,
fabricado con nuevas palabras y sujetos. Sobretodo en el interior del país,
quizás en los lugares donde las necesidades “de billete” son más traumáticas,
en pueblos y ciudades periféricas, al menos el debate del cual he sido testigo
es realmente fascinante. Aparecen como de la nada muchach@s que poco o nada les
interesa la movida mediática derechista centrada en Caracas, no saben nada de
promesas de real, ni le paran a las alarmas apocalípticas que abundan, ni es su
problema el de ministros y opinadores que se abrogan el papel de jueces
universales de toda acción humana. Lo que les interesa en forma “clara y
raspaa” es tomar el plantel educativo y universitario para los fines que ellos
como pueblo llano representan y juntarse con los otros sectores sociales que
están “en la pelea”, obreros y comunidades en concreto. Unos en huelga contra
transnacionales, liderizados por obreros muy jóvenes por cierto, otros formando
lo que podrá ser el primer consejo de trabajadores que una vez formado y le
gane la batalla a la burocracia autodeclarada dueña y señora de los “modelos
socialistas de producción”, tome la totalidad del mando del proceso productivo,
y no digo más para no rayarlos demasiado. Son muchach@s que algunos no pasan de
16 años y muy pocos tienen más de 20. Gracias a globovisión y los sifrinitos
que lloran por sus “derechos civiles” y que nadie sabe cuales porque ya se los
dieron todos (al menos de los que sepamos que existen en leyes, declaraciones
universales de derechos y toda esta paja), brota sin mayores estridencias el síntoma
de un sujeto joven y revolucionario cuyo único interés es cambiarlo todo junto
a sus hermanos de clase; los productores del mundo. Solo oírlos y verlos
acercarse con la pasión y la inteligencia de un muchach@ pobre y rebelde nacido
políticamente en la médula de la situación política que vivimos, es una delicia
no apta para amantes del billetismo y el oficinismo.
Sin duda que ninguna revolución se fabrica
“desde fuera de ella”, como sí es el caso de la fabricación dentro del campo
reaccionario, donde la producción de sujeto, del simulacro virtual y la
ingeniería política del postfordismo que lo dirige, es lo único que realmente
vive y piensa. La burocracia quiere parecerse a estos tecnócratas virtuales y
políticos del capital, pero es demasiado torpe, demasiado imbécil como cuerpo y
sistema colectivo, para lograrlo, solo es capaz de corromper e imponer su
presencia, no de dirigir. Como diría el filósofo Alain Badiou, unos se mueven
con una verdad simulada no creada, los otros a la fidelidad a una verdad creada
desde el acontecimiento que fueron capaces de producir desde sí mismos, como
artistas y productores de mundo. El hecho que desde lugares muy distantes y con
muy distintos problemas, brote el mismo síntoma: una juventud que se rebela y
se siente sujeto político, pensadora y productora de hechos que rompen con la
normalidad del tiempo, quiere decir que ya estamos creando las primeras
condiciones para responder con nuestra verdad a la contraofensiva reaccionaria,
vaya hasta donde vaya, si quieren guerra la tendrán. Pero hay algo todavía mas
lindo, entre jóvenes, comunidades y obreros, por decir lo menos, poco a poco se
forja la necesidad, se crea la idea, de que no son muy distintos muchos de
nuestros ministros y directores de gobierno, muchísimos de nuestros alcaldes y
gobernadores, políticos y afines, tantísimo opinador oficial, a la querida
globovisión y la desaparecida RCTV. Borrosamente, ayudados por la maravillosa simbología
que encarna Chávez desde sí mismo, se aprenden y visualizan los caminos para
responderles por igual, porque la misma basura son. Si así se llama y eso es el
pueblo de Bolívar, entonces que viva el milagro de sus nuevos hijos.