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Recientemente fue publicada en Frontera(diario regional) una crónica sobre la instalación de algunas dependencias de la ULA en El Vigía. De alguna manera ello expresa un crecimiento geográfico de nuestra universidad, el cual-- aún cuando retrasado-- es plausible. Desde hace mucho, pero mucho tiempo, la gente no solamente de El Vigía, sino también del Sur del Lago, región natural y ecológica asociada a Mérida, estaba esperando la llegada de la ULA a esa región.
Nuestras autoridades han carecido del entusiamo por la región llana y caliente de la Depresión del Lago. No les ha llegado al alma. Tierra cacaotera y llena de caminos culebreros, no les atrajo para desarrollar allí una parte de nuestra Universidad. Hubo intentos y propuestas, incluso acuerdos y proyectos aprobados por instancias gubernamentales, todos incumplidos, para fundar escuelas y facultades. La gente lo solicitaba, pero los oidos de la Alta Mérida estuvieron sordos.
Hoy, cuando El Vigía se levanta como la ciudad más pujante del Estado y de la Región, cuando tiene la tasa más alta de crecimiento poblacional y económico, y cuando otras universidades se han instalado allí, como la Simón Rodríguez, Baralt, UPEL, LUZ, Fermín Toro, UNESUR, y otras, tanto privadas como públicas, recién la Universidad de Los Andes empieza a desaletargarse para llegar tímida e incompleta.
Más de diez años atrás fue aprobada por la OPSU/CNU la creación de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y para ello la ULA contaba con la Finca Judibana, ubicada en las adyacencias de El Vigía. Por razones pasionales de nuestras autoridades esa facultad nunca fue elaborada ni construída. En aquellos entonces la comunidad no contaba, así que nunca se escuchó ni los ruegos ni las protestas de la gente de El Vigía. La gente eran los productores agropecuarios, los estudiantes de bachillerato, los industriales de la leche, la comunidad toda. Actualmente, la Finca Judibana queda casi en el centro de la ciudad y está sometida a permanentes invasiones. El respeto que aún se tiene por la ULA es lo que la ha salvado de una invasión y destrucción total.
Hoy se ha propuesto crear en El Vigía una extensión del ciclo básico de Ingeniería de la ULA, así como algunas carreras de Educación. Bravo por ello. La gente de esa región necesita de centros educativos para retener allí a sus hijos y asegurar la trasmisión del cariño y apego regional, para educarlos y generar nuevas fuentes de trabajo.
Pero, y lo que la región y la comunidad clama: la Facultad de Veterinaria y de Agronomía donde está?, cuando se fundará y desarrollará? La respuesta la dá la Prof. Alba Machano, de PLANDES, en la crónica de Frontera referida: "Debido a un estudio de mercado se ha determinado que hay un exceso de veterinarios, desocupados y sin trabajo, por lo cual no se instalará allí la Facultad de Ciencias Agropecuarias".
No me preocuparé por el orígen ni fuente de ese estudio. Esgrimiré mis propias cifras y recomendaciones. Un país jóven y en organización como el nuestro jamás tendrá un excedente de veterinarios y agrónomos pues ellos se necesitan en gran número para asegurar nuestra alimentación y nuestra salud. Creo que la persona de PLANDES no conoce las funciones de los veterinarios, ya que su estudio al parecer sólo enfoca esa profesión hacia la parte clínica. Veamos cual es el exceso de veterinarios: en el Estado Mérida existen 240 profesionales de esta rama, de los cuales sólo están activos 120. En la parte de clínica de animales menores trabajan 35 y en la de animales mayores aproximadamente 30. El resto está disperso en un sinnúmero de actividades propias de esa profesión.
Cómo entonces se puede señalar que con 120 profesionales activos está copado el mercado? Podríamos decir lo mismo de médicos, ingenieros, abogados, educadores, con una cifra similar? No. Rotundamente no. No se está en conocimiento pleno del papel del veterinario (sin contar las funciones de los agrónomos). Los veterinarios, aparte de la clínica, se desarrollan en la Producción animal, que tiene que ver con nuestra alimentación tanto cárnea, láctea, como piscícola; en Salud Pública, en todo lo refrente a la transmisión de enfermedades por parte de los animales al hombre--lo cual incluye la revisión cárnea a nivel de mataderos, lo que nos da la confianza y satisfacción de ingerir un sano y buen bisteck cada día; una participación en la industria láctea para el control de la producción de leche en polvo, soporte findamental de todo venezolano; una colaboración en la industria farmacológica en todo el proceso de fabricación de productos y remedios veterinarios; en la extensión rural, para contribuir con el acercamiento de productores agrarios a los avances de la ciencia; en el manejo y control de la fauna silvestre contribuyendo en la preservación de nuestra biodiversidad y en la resta de las plagas; incluye también esa peligrosa actividad como es la toxicología donde se manejan los venenos de los animales ponzoñosos; y también una importante participación en la investigación científica. Eso hace a un veterinario. Con todas esas funciones y responsabilidades y el bajo número de rpfesionales activos, no puede indicarse que "el mercado está saturado"
Nuestra Universidad, PLANDES, las facultades , todos deberíamos volcarnos a la organización, construción y desarrollo de la Facultad de Ciencias Agropecuarias en El Vigía. Es avisorar futuro. Es satisfacer necesidades. Es escuchar a la comunidad. Es contribuir al desarrollo regional y nacional. Tenemos autorización de la OPSU/CNU, tenemos terrenos, existe la necesidad, hay profesionales en la ULA para arrancar con el pensum de estudios, hay proyectos de investigación que darían el soporte para tener una facultad de primera calidad.
Remediemos los errores del pasado. Escuchemos a las fuerzas productivas de la Región del Sur del Lago: toda la ULA a la creacción de la Facultad de Ciencias Agropecuarias!
Jaime E. Péfaur
Profesor Titular
Facultad de Ciencias-ULA
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