Crisis y transformación del Liceo en occidente

El nivel de educación media lleva años en una profunda crisis por sus cuatro costados: el académico curricular, el organizacional –gerencial, el de infraestructura y el de sus recursos humanos. Tiene un nulo o poco impacto a nivel social. A esto se agrega la violencia estudiantil que cada día está más presente y con un alto riesgo para la propia comunidad al darse hechos de suicidios masivos. La situación en que se encuentra el bachillerato exige tomar medidas urgentes a nivel de Estado. Debe ser considerado como una variable estratégica de desarrollo en el todo el mundo occidental, quizás también para el oriental, porque el diagnóstico es el mismo. Deseo contribuir a darle una explicación sistemática y una respuesta orgánica a esta crisis con el texto: MUCHACHO EMPÍNATE. Como superar el bajo rendimiento estudiantil y la violencia en los liceos a través de un nuevo modelo curricular, fundamentado entre otros en los aportes del Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa (1968) y en la propuesta de la escuela nueva, activa e integral.

El problema central del liceo es su total desarticulación espacio temporal con respecto a los fines de la sociedad y del Estado, y de las necesidades y aspiraciones del estudiante adolescente. En pleno siglo XXI, aun se aplica un modelo curricular y organizacional del siglo XIX: enciclopedista, teoricista, intelectualista, memorístico, repetitivo, escolarizante, burocrático, donde el estudiante es un simple receptor de conocimientos que no le son significativos, mientras experimenta, a veces de manera traumática, un despertar evolutivo y energético de su edad que a nadie le interesa y donde no hay espacio para su realización. Es decir, no se considera que el nivel medio lo cursen fundamentalmente los adolescentes. No existe un curriculum y por lo tanto una pedagogía-didáctica que los atienda en sus necesidades de crecimiento. Dos graves errores se cometen: O son atendidos como niños, retomando la tradición de la paidología o son considerados como jóvenes o adultos, dentro de óptica de la androgogía. Es un grave error de los profesores y directivos de la educación media porque la adolescencia es una edad relativamente autónoma y como tal exige todo un sistema pedagógico y didáctico orientado hacia esa edad. No abundan las investigaciones de la pedagogía del adolescente. No sabemos con precisión como aprenden los adolescentes, que motivaciones tienen, que aspiraciones tienen. Aunque si hay aportes de la psicología, pero no circulan para su aprovechamiento por parte de los docentes. Sin embargo, falta el de la sociología del adolescente, el de la antropología de los adolescentes para abordar de manera holística esta situación. El papel de los profesores es tan pasivo que se limitan a dar contenidos sin la mediación pedagógica y sin considerar al estudiante que tienen bajo su responsabilidad. Imparten una educación formal y normativa, llenos de objetivos interminables que no son interesantes y hasta son fastidiosos para los adolescentes. Para tenerlos controlados se acude a la disciplina y a las normas de conducta que deben observar durante su estadía en el liceo. La lógica es que los adolescentes deben adaptarse pasivamente a la oferta de un curriculum desfasado históricamente. Desde el punto de vista de los estudiantes ven que el liceo más que una unidad educativa es una agencia de cursos, donde cada profesor llega a dar las clases y se va “corriendo” una vez terminada. No se quedan para hablar con los alumnos, para conversar y compartir valores de convivencia. Aquellos ven un liceo totalmente desarticulado, hasta el punto que pueden graduarse y nunca haber conocido a sus autoridades. Los profesores dan clases sin considerar el medio ambiente donde se encuentra. No consideran lo complejo que se ha vuelto la sociedad, y sus instituciones. Dan clases como si no hubiera pasado nada en la historia social contemporánea. Pero que de alguna manera impacta en la cotidianidad de los alumnos de todos los niveles. Por ejemplo, la sociedad mundial vive constantes contradicciones y conflictos que llevan a guerras, o a constantes tensiones entre líderes mundiales de oriente y occidente, entre imperios, entre naciones, entre los partidos. A esto se suma la desestructuración de la familia básica, al registrarse altos porcentaje de conflicto entre los padres, altos índice de divorcio, de separaciones. Unido a la existencia de grandes poblaciones marginales y sin capacidad de incorporarse al mercado laboral formal. A esto se agrega el cambio que ha existido en las comunicaciones, tanto en sus aspectos negativos como positivos. Ya se reconoce que los medios de comunicación como industrias tienen el objetivo de mercado y la ganancia importándoles solo los beneficios que su inversión representa, por lo que hacen una agenda de consumismo tecnológico; venden paquetes de entretenimiento cuyos temas son las guerras, las drogas, la violencia, los miedos. Ya hay estudios que señalan que hasta el día de hoy muchos empresarios carecen de ética y de responsabilidad social. La venta de tecnología solo tiene un uso personal, fomentando el ocio y no el nivel formativo de los estudiantes. El mundo de las comunicaciones positivamente ha ampliado el horizonte de los estudiantes, el cual ha generado un cambio significativo en los patrones de aprendizaje y de conducta de los niños, adolescentes, jóvenes. Es un adolescente que aprende en las dimensiones audiovisuales y dentro de una multiplicidad de inteligencias que posee. Ya no aprende del texto tradicional, que más bien lo descarta. Cuando un adolescente entra al liceo se encuentra con una tecnología educativa antediluviana como lo es el salón de clases, las clases magistrales, el pizarrón y el pupitre, pero entra al liceo prácticamente equipado en la nueva tecnología; tienen un dominio tecnológico que no se toma en cuenta, ya manejan la computadora, los celulares de nueva generación, saben usar paquetes o programas computacionales. Y nada de eso les sirve. Aun más hay directores que prohíben usar el celular dentro del liceo. Y hay profesores que no saben ni prender una computadora.

Junto a esto y de manera simultánea tenemos que la edad del adolescentes, de ambos sexos, está lleno de expectativas y de incertidumbre; está plagado de deseos, de aspiraciones, de necesidades, como el sexo, la compañía y la relaciones entre su generación, tienen la necesidad de que sean reconocidos en el orden social, de ser alguien en la sociedad. No quieren que sean tratados como niños, o como incapaces de tomar decisiones. No quieren ser vigilados por los padres o adultos. Quieren ser ellos mismos. Que se les respete y se les considere. Y nada de esto es tomado en cuenta a la hora de su formación. Por ello, los escapes que tienen, fuera de los padres. Por ello asisten a fiestas y reuniones privadas donde hacen lo que se les prohíbe, cayendo en las manos de la sociedad oscura que promueve valores contrarios a su desarrollo: la droga, el sexo libre, la delincuencia. y donde no tienen en muchos casos vuelta atrás, marcando su vida para siempre. Por ello, parte del fracaso escolar, del bajo rendimiento estudiantil, de la deserción escolar, de la desmotivación a estudiar, a no hacer las tareas, y de alguna manera la violencia. Violencia que se dispara cuando los estudiantes no son atendidos y se generan dinámicas malsanas entres los estudiantes, antes de entrar a clases, durante los recreos, y cuando están por irse a sus casas . Violencia que va desde el simple molestar al compañero hasta la agresión, pasando por el acoso, la persecución, la agresión, el robo, la maledicencia, el sobrenombre y la impunidad. El estudiante ya llega con el aprendizaje de la violencia pero se potencia en los liceos por el abandono que tienen como seres humanos que son. Y frente a esta complejidad social, institucional y personal los estudiantes adolescentes entran al liceo donde nadie los espera como tales, solo que se empupitren durante cinco años para poder ganarse un título para llegar a la universidad. Como experto en educación quiero decirles a los colegas que la pedagogía que están practicando en el liceo no es tal, es una pedagogía vacía, sin alcance científico ni social; es un pedagogía escolástica que nada tiene que ver con una ciencia que busca el desarrollo integral de los estudiantes, mediante procesos de aprendizajes dinámicos y útiles para el estudiante. El liceo se ha reducido a mero tránsito para ingresar a las universidades, pero que están lejos de tener las mínimas competencias cognitivas, de lenguaje, de matemáticas, de historia y de cultura general. Esto lo saben todos. Hasta el punto de que las universidades para un poco remediar la escasa formación implementan los cursos propedéuticos.

Frente a lo anterior es necesario un cambio total del bachillerato. Hay que reinventarlo. Existen básicamente dos modelos contrarios de este nivel: El modelo actual centrado en los contenidos a históricos y el modelo centrado en la incorporación del bachiller al mercado o a la producción. Sin embargo, no son suficientes porque simplifican la educación en una u otra dirección, cuando sabemos que la realidad formativa es compleja y los fines educativos de la sociedad son múltiples.

Tenemos que volver a soñar la educación. Tenemos que poner en el centro de la educación al estudiante, en este caso al estudiante adolescente. Tenemos que estructurar un modelo curricular que lo tomen en cuenta en su tiempo y en su circunstancia. Hoy la información para ganar una cultura universal se puede accesar por otras vías. Tenemos que conjugarnos con los alumnos, con su comunidad y con el destino de la sociedad. Si nos atenemos a la Constitución Bolivariana de Venezuela habría que considerar por lo menos tres fines: el desarrollo de la potencialidad y personalidad del estudiante, el desarrollo social y la formación de la ciudadanía, en este sentido propongo un modelo curricular que garantice esos fines, partiendo del desarrollo del estudiante adolescente para que viva su edad y época, porque no son ni niños, ni adultos, son adolescentes, una edad relativamente autónoma que requiere atención y ayuda para su total realización como seres humanos. Propuesta acompañada de su participación en el desarrollo social, comunitario y democrático, ya que deben ser considerados como actores sociales y no meros receptores de los adultos.

El desarrollo social y comunitario no es solo mercado, sino que hay un campo muy amplio de desarrollo que abarca la economía, la cultura, la ciencia, la tecnología, la técnica, el deporte, el servicio comunitario, por ello la propuesta del nuevo liceo parte de un perfil de egreso viable a partir de los siguientes roles: : líder junior comunitario, aprendiz de investigación, creativo artístico, novato deportivo y emprendedor junior de la economía. Siendo un curriculum flexible para escoger uno o dos de esos roles. El texto citado explica nuevos criterios de organización de las unidades curriculares, del aprendizaje, de la organización, de la gerencia educativa y de las estrategias de transición para alcanzar el nuevo modelo de liceo. Estamos a las órdenes para emprender esta nueva cruzada a favor de la humanidad, de nuestros hijos y de nuestros estudiantes.

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*Doctor en Ciencias de la Educación, Ex secretario Ejecutivo de la Comisión Central de Curriculum de la Universidad del Zulia.

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