Condenan la intervención en Irak, Libia, Siria o Gaza, pero la promueven en la UNA

No creemos que sea un asunto de doble moral, sino de una terrible confusión al querer utilizar las mismas armas del enemigo, así como confundir medios con fines, en un total pragmatismo político. La intervención de las universidades en el pasado, la vimos como una aberración, como el ejercicio del autoritarismo. Asombra que esta sangría se recomiende en revolución. Parecería que una cosa es lo que pasa en el otro extremo del mundo, y ante lo cual se pueden asumir posiciones humanistas y participativas, y otra lo que acontece muy cerca, ante lo cual piensa que hay que posicionarse y actuar en lo que se ve como más inmediato para alcanzar fines no discutidos, no dialogados, de espalda al pueblo que debe participar, de espaldas a la gente a la comunidad, columna de la revolución.

Está claro que el Consejo Superior no puede decirle a la comunidad que están buscando la intervención. Tampoco pueden sugerirle esa acción a la ministra Córdova. Los camaradas externos al Consejo Superior, hacen el planteamiento lo envuelven en un conjunto de verdades, lo sazonan con muchos lugares comunes sobre lo que debe ser la educación en los nuevos tiempos y lo calientan a la lumbre de la necesidad inminente. Sirven un plato minimalista a ver si la ministra se lo come. Pero no se ve pan ni agua, tampoco cubiertos, y surge la pregunta ¿cómo se come eso?

Todos tenemos claro que las elecciones no las ganaría el chavismo, ni en nivel central ni en ningún centro local. Por lo cual puede suponerse que para llegar a los cargos la única forma es a través de la intervención. A esta altura nadie haría ningún tipo de arreglo con los revolucionarios, no hace falta, además que la oposición no piensa en mezclar las posibles candidaturas. Desde el Consejo Superior se promueve el Reglamento y se simula que quieren elecciones, desde dentro promueven la intervención a través de sus camaradas en la distancia. Equivocadamente piensan que sólo pueden realizar el socialismo estando en el poder, en lugar de ganar el poder actuando y pensando como verdaderos revolucionarios socialistas: poner la discusión sobre la mesa, llamar las cosas por su nombre, proponer un constante diálogo, realizar un trabajo sostenido, y tener convicción de que los logros pasaran a ser definitivos radicales y profundos, sólo que el tiempo es más largo mucho más largo, pero hay que tener confianza en que la dedicación en el tiempo hará milagros.

Son jugadas ciegas del tipo “después veremos qué pasa”, salidas hacia adelante para rápidamente ganar espacio, ofrecer soluciones que son complejas y proponerlas como que están a la vuelta de la esquina y en un chasquear de dedos. Lo que sí tienen todos los actores claros es que los problemas no se solucionan sino trabajando en ellos, y para eso se necesita conocimiento y mucho esfuerzo conjunto, por lo cual desde ya ponemos los cubiertos: las soluciones no pueden venir de afuera, de gente que debe primero tratar de conocer, por lo cual suponemos que en lo que están pensando los proponentes de la intervención es que cuchara, cuchillo y tenedor salgan del propio pequeño grupo chavista. Son pocos, si con una intervención se echan encima al resto de la comunidad, ¿quién los ayudará a solucionar? O es que creen que con palabras de moda e intenciones, copiadas de documentos, pueden cambiar la instrucción, hacer libros, inscribir y montar tres lapsos, evaluar con calidad, graduar a cientos. La cosa es complicada y todo el que haya trabajado en la UNA lo sabe.

Si se decide una intervención, tal como la piden a gritos los tres profesores falconianos, pónganse desde ya a llorar de dolor, como los cujíes. Nada obliga a la ministra a pensar sólo en gente UNA, a los cuales no conoce sino por las malísimas referencias que los lobistas han comunicado por lo cual en lógica elemental, ella puede pensar que ni unos ni otros sirven para nada. Por el mismo razonamiento, si se lleva por el mensaje que de los médanos enviaron, es como para pensar que nadie sirve sino para escribir y no para actuar.

Por allí, como hemos visto en otros contextos, hay mucha gente que quiere llegar y entrar por la puerta grande proponiendo su iluminada colaboración porque creen tener muchas y buenas ideas que como tareas leyeron en los últimos libros de educación a distancia y además tienen fresco los cursos que dicta la opsu, en los cuales se presenta con reglamentación y legalidad burguesa una propuesta alternativa de la modalidad a distancia. Así que cuídense, amigos que el tiro les puede salir por la culata, y creo que saben lo que pasa, ¿verdad? Tómense esto en piedras de agua viva.

Por otra parte los tres proponentes juntos son algo así como Hilary macho, Ban Ki-moon criollo y Netanyahu cristiano: todo lo bueno vendrá con la intervención, no hay posibilidad de cambio, crecimiento o creación sino interviniendo, lo demás vendrá por añadidura. Bájense de esa nota, los duendes deberían tomar represalias contra ustedes y encerrarlos en algún haitón en la sierra de San Luis, para hacerlos reflexionar camaradas: tanto la gente de adentro impuesta, como la gente traída de afuera sólo complicarán una situación que debería tener solución armónica desde adentro con la gente de adentro incluidos los revolucionarios, que si en lugar de haber perdido el tiempo buscando lo que no estaba perdido, hubiesen actuado a tono con la revolución, habrían podido desde el Consejo Superior promover e impulsar muchos de los planes y proyectos que se persiguen desde el gobierno central.

En lugar de estar rastreando los millones que dicen se fueron de una partida a otra o los que no se gastaron, hubiesen podido conseguir a través del ministerio desde cemento y pintura para arreglar lo que la lluvia arrasó, al igual que en otras partes; hasta computadoras, impresión de textos, sedes nuevas. Si la influencia que dicen tener la hubiesen utilizado para el bien, hoy podrían sacar a la luz algo hecho, aunque fuese poco. Por el contrario sólo tienen tres memorias no aprobadas y con ellas quieren escalar el cielo, y creen que pueden engatusar a la ministra, sirviéndole un plato que no hay cómo comérselo sin que indigeste.

Por cierto una se pregunta ¿a qué otra institución en este país se le aprueba la Memoria? EL Consejo Superior debería saber que aprobar la Memoria es expresar que se recibió, que se estudió y que se presentará, si es el caso, las consideraciones que en su estudio, se estimaron eran a lugar. Nada más. Lo otro, el único sentido que tiene es este que vemos, buscar razones para proceder a sugerir que se deben tomar soluciones extremas, especialmente si las razones se presentan de manera acumulada y en una especie de montaje que nada tiene que envidiarla a los realizados en la oposición mediática, les pasa aquello que tratando de luchar contra el enemigo “utilicemos sus mismas herramientas y reproduzcamos inconscientemente sus mismas derivas y sus mismas ficciones”

No crean los tres proponentes de intervención que son profetas que anuncian la epifanía. Muchas de sus frases sobre la educación se han escuchado en los pasillos de la UNA y en seminarios y están en ponencias y en marcos teóricos, no diría que están descubriendo el agua caliente porque ésta existe, sino que están repitiendo lo que se desearía pero que no está en la realidad, así es; el nuevo concepto de universidad para los nuevos tiempos, hay que construirlo, hay que prepararlo, hay que hacerlo.

Refundar se dice fácil, no sabemos si eso es acaso posible. Lo nuevo puede salir de lo viejo y en todo caso sería actualizar. Lo nuevo puede prescindir de lo viejo y sería nacer, aunque lo que nace no nace de la nada sino de algo que existe. El renacer implicaría lo que ya existió. El refundar sería volver a fundar, fundar de nuevo o desde lo nuevo, lo que tal vez sería el mayor de los desperdicios propuestos, o el más tremendo despropósito real. Así que veamos que ya desde la primera línea de lo que se cree una novedad de proposición, ya el espíritu académico la colma de preguntas dialécticas e interrogaciones que la cuestionan.

Los cambios que debe experimentar la universidad venezolana, no sólo la UNA, no son nombres ni etiquetas y deberán constituir un capítulo aparte de la educación superior. Vendrán porque deben venir, porque el parto no puede seguir posponiéndose, y nos incluirá a todos. La revolución tiene en sus filas líderes capaces, con experiencia estudios y trabajo hecho, lideres con gran capacidad de diálogo, que pueden estudiar el problema a contrapelo, que podrían trabajar en este sentido para proponer una gran concentración de gente y esfuerzo de modo de hacer UNA Propuesta revolucionaria que contenga muchas realidades diferentes que se conciban juntas y armonizadas. Como una gran orquesta, con muchos directores y con coros inmensos para tocar una gran Sinfonía Universitaria Nacional.

Seamos verdaderos universitarios. Y los revolucionarios mostremos a los que nos adversan, con nuestro pensamiento y nuestra forma de actuar, que siempre trataremos de profundizar la revolución en cualquier escenario que se nos presente, sin confundirnos con salidas instantáneas y edulcoradas, sino con los valores que nos apoyan, imbuidos de razones y fortaleza, y las estrategias de lucha que transfieren perseverancia y largo aliento para apoyar discusiones y diálogos, en el tiempo necesario de su maduración: caminamos apurados pero no apuramos, como revolucionarios estamos convencidos de que la razón ética y social nos acompaña.

Recientemente escuché una conferencia en la cual una camarada expresó esta idea y refirió esta cita, permítanme, cita dentro de cita, utilizarla como cierre:

“La conciencia ética revolucionaria al desechar la mentira como forma de crear realidades y al buscar la participación se propone eliminar en paz la insatisfacción de la gente, tal como lo indicó Rauber en una reciente situación en Bolivia, cita esta que sintetiza magistralmente todo lo que hemos tratado de exponer: “La tarea titánica de los gobernantes revolucionarios no consiste en sustituir al pueblo, ni en “sacar de sus cabezas” buenas leyes, mucho menos para demostrar que son más inteligentes que todos, que tienen razón y que, por ello, “saben gobernar”.

Impulsar revoluciones desde los gobiernos pasa por hacer de éstos una herramienta política revolucionaria: desarrollar la conciencia política, abrir la gestión a la participación de los movimientos indígenas, de los movimientos sociales y sindicales, de los sectores populares, construyendo mecanismos colectivos y estableciendo roles y responsabilidades diferenciados, para gobernar el país en conjunto” Isabel Rauber. “Los pies, la cabeza y el corazón de Evo Morales”.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 1587 veces.