Verdades sobre la salud pública y la responsabilidad universitaria

No hay que tratar al que ya está enfermo, es mejor instruirle para que no se enferme, pues administrar medicinas para enfermedades desarrolladas es como empezar a cavar un pozo cuando se tiene sed o empezar a repartir armas cuando ya se está comprometido en la batalla”.

                              Emperador Huang Ti, 2697-2597 a.C. 

     El concepto de Salud pública es moderno, pero sus acciones básicas como el acceso al agua potable, el desecho de aguas servidas, una alimentación adecuada, una vivienda higiénica y la creación de hospitales, ya eran ampliamente conocidas en la Roma imperial. A pesar de los siglos transcurridos y las riquezas dilapidadas, aún en nuestro siglo XXI son necesidades no satisfechas por  millones de seres humanos en el mundo. Gente que no tiene a su alcance de lo más elemental para tener una vida digna de ser vivida. Aquí en Venezuela tenemos alrededor de 1,4 millones que viven en pobreza extrema, que  no disfrutan de esos bienes primarios para la supervivencia en estado saludable.

   A pesar de opiniones en contra, desde la edad antigua se ha establecido la creencia de que la atención médica puede ayudar a recuperar la salud cuando ésta se pierde. Por ello la medicina se convirtió en una profesión elitesca, al servicio de quienes pueden pagar los servicios de ese profesional con una aureola de sabiduría.

   El desarrollo capitalista y la necesidad de aumentar la vida útil de los pobres para convertirlos en obreros y soldados que garantizaran el  incremento  y la protección  de los bienes de la burguesía,  obligaron a la creación de tres modelos de sistemas de salud:

   1.- El seguro social en Alemania, establecido por Bismark en 1883 y financiado por patronos y obreros, para atender sólo a los trabajadores y sus familiares.

  2.- El modelo de Seguro privado, que surgió en los Estados Unidos de América en 1929, para brindar una cobertura restringida sólo al que paga. Provoca fuertes desigualdades, con una predisposición especial para excluir a los que más lo necesitan (enfermos, ancianos y pobres) y concentrar la oferta de servicios en los más sanos. El gasto en general es alto y no guarda relación directa con las prestaciones de salud, sino con el marketing, la propaganda y el lucro.

  3.- El modelo universalista, implantado después de la 2ª Guerra Mundial en Gran Bretaña y Suecia por partidos social-demócratas en el Poder, en el cual la atención médica responde a la necesidad y no la capacidad de pago, por tanto abarca a toda la población y su financiamiento se logra con impuestos y el presupuesto nacional.

   Con el tiempo, los modelos universalista y de seguro social han sufrido modificaciones, abriendo espacio al sistema de seguro privado y el modelo de seguro privado ha abierto espacio a la atención gratuita de los que no tienen como pagar un seguro, mediante asociaciones y fundaciones benéficas. Pero todos esos sistemas de salud tienen dos defectos, la atención no es igual para todos y la  medicina preventiva  se limita sólo al control de embarazadas, de recién nacidos y niños sanos. Esto, a pesar de que el desarrollo científico ha puesto en evidencia que para mantener la salud es necesario un sistema sanitario accesible  para todos, no sólo cuando la salud individual se ve afectada, sino que sea capaz de detectar con anticipación factores que potencialmente puede afectar a la persona.

   La Salud pública está en crisis en escala mundial, porque no se desarrollan las acciones necesarias dirigidas a prevenir las enfermedades. Además, es cara, excluyente,  ineficiente y con una altísima cuota de inequidad entre los usuarios.

   En Venezuela tenemos los tres modelos, con la particularidad de que todos reciben financiamiento del Estado. 1.- Barrio Adentro, un servicio de salud dependiente totalmente del Estado, gratuito en su totalidad e igualitario, pero no puede abarcar a toda la población porque no hay suficientes médicos, enfermeras y técnicos para los hospitales, CDI y ambulatorios de atención primaria que se necesitan construir. 2.- El Seguro Social, financiado en buena parte por el Estado y 3.- El Seguro privado, que en parte tiene financiamiento público a través de las contrataciones colectivas de los empleados públicos y trabajadores de las empresas del Estado. Lo que significa una enorme erogación presupuestaria del Estado para un servicio ostensiblemente deficiente. Porque no es igual para todos, hay abarrotamiento de pacientes en Clínicas privadas y Hospitales públicos,  hay especulación con el precio de las medicinas y no es preventivo.

    Hay cuatro formas de enfocar la salud desde el punto de vista médico:

1.- La acción medica convencional, mal llamada curativa, que también se autodenomina  “científica”, sin bases ciertas, que se caracteriza porque ataca los efectos de la enfermedad con drogas farmacológicas, haciendo menos ostensibles los síntomas de las enfermedades. Ej: Si el paciente tiene alta  la tensión arterial (hipertensión), se le da medicación para bajarla, si tiene dolor se le prescribe un  analgésico, si tiene exceso de glucosa en sangre (diabético) se le administra un medicamento para disminuirla, etc., pero el paciente nunca llega a la fase de curación  excepto en patologías producidas por microorganismos susceptibles a la acción de los antibióticos.

2.- La acción médico-quirúrgica que elimina radicalmente los efectos de la enfermedad. El paciente siente que se ha curado y generalmente no regresa al consultorio del cirujano.

3.- La acción preventiva que va directo a erradicar las causas de las enfermedades. No necesita de equipos sofisticados para el diagnóstico ni de medicamentos. Sólo la experticia de  profesionales de la Salud.

4.- La medicina curativa no convencional, cuya acción se realiza sin el uso de drogas farmacológicas mediante procedimientos diversos, como la apiterapia, que es el uso terapéutico de sustancias producidas por las abejas, acupuntura, hipnosis, oligoterapia que es el uso de cantidades infinitesimales de minerales y metales para restablecer el balance electroquímico, aminoácido-terapia, que es el uso de aminoácidos para restablecer el balance metabólico hormonal y de neurotransmisores, y sobre todo, el papel terapéutico de la palabra, los pacientes quieren que el médico les oiga y les explique su enfermedad y los procesos que lo pueden restablecer. 

   La medicina convencional “curativa”, “científica”, es la parte más comercial de la medicina,  porque una vez que el paciente ingresa en la esfera de acción del médico, permanece en ella hasta la muerte. Pero lo más significativo es que se utiliza una parafernalia de costosísimos equipos electrónicos para hacer los diagnósticos que hay que renovarlos con cierta frecuencia, lo que constituye el gran negocio de la industria de equipos médicos y las clínicas privadas. Al mismo tiempo, los costosos medicamentos que prescriben los médicos son una fuente de enormes ingresos para los laboratorios que los fabrican. Estos instruyen a los médicos en el uso de los fármacos mediante visitadores médicos y los premia con viajes y regalos por su fidelidad al laboratorio que los produce. Otros aspectos resaltantes son que el médico no deja hablar al paciente y tampoco le explica los aspectos importantes de su patología y la evolución del proceso de curación.

   La conducta médica reseñada, tiene un efecto negativo complementario sobre el bolsillo del paciente y la economía del país, al propiciar la aparición de enfermedades producidas por los efectos colaterales de los fármacos, cuyos únicos responsables son los médicos y la actuación mercantilista de los laboratorios farmacológicos.

  Para reafirmar lo dicho, tenemos que el número de reacciones adversas a medicamentos en los Estados Unidos de América en 1994 fue de 2.2 millones, según un estudio realizado por investigadores canadienses, publicado en la revista JAMA 1998; 279:1200-1205. En el  año 2000  murieron en los hospitales estadounidenses 7.000 pacientes por errores de medicación y 186 mil debido a los efectos colaterales de los medicamentos.  ¿Cuáles serían los resultados si en Venezuela se hiciera un estudio estadístico de la iatrogenia?

   Esos datos estadísticos  son  alarmantes, pero la verdad subyacente en el ejercicio de la medicina “científica” es aún más alarmante.

   A pesar de los avances científicos, aún no es posible mediante la medicina convencional, curar una enorme cantidad de patologías: diabetes, cardiopatías, diversas formas de cáncer, autismo, patologías congénitas, enfermedades mentales, enfermedades laborales y un largo etc. constituido por las enfermedades autoinmunes. Esas enfermedades que en determinados momentos requieren de hospitalización prolongada y gastos considerables en medicinas, no son atendidas por los seguros privados, pero son fuente de ingresos para los médicos en el ejercicio privado. Pudiéramos decir que los seguros privados sólo se ocupan de las patologías  factibles de ser eliminadas mediante  actos quirúrgicos y el uso de antibióticos.

   La investigación científica ha descubierto y seguirá descubriendo factores causales de enfermedades, lo cual permite orientar el servicio de salud hacia la prevención de un amplio espectro de enfermedades, que sólo requiere la disposición de los potenciales pacientes a seguir determinadas pautas.

   Para ilustrar las diferencias entre la medicina “curativa” que en los mejores casos, simplemente mejora los síntomas  y la medicina preventiva que evita la aparición de enfermedades, veamos dos problemas de salud que cubren un amplio espectro de la atención médica: la menopausia y la obesidad.

   La menopausia es la ausencia fisiológica de menstruación,  una situación por la que atraviesa toda mujer cuya supervivencia se extienda por encima de los 50 años y que produce enormes beneficios a la medicina privada e innumerables problemas familiares de diferente magnitud. Hay una gama de síntomas premonitorios de la menopausia que pueden comenzar entre los 35 y 40  años y que se van acentuando a medida que se acerca la última menstruación. A esa etapa problemática de la mujer se le denominada climaterio o pre-menopausia. Paradójicamente este problema que afecta a toda la población femenina adulta, es poco conocida por las mujeres, porque no hay mecanismos institucionales que le haga llegar con propiedad este conocimiento. Nunca se le explica a las mujeres, que la menopausia es una etapa natural de la vida que se  caracteriza por la disminución de las hormonas sexuales producidas por los ovarios, que desencadena síntomas que pueden influir en su calidad de vida, pero que pueden atenuarse hasta hacerlos casi imperceptibles, si hay un amplio conocimiento temprano sobre el tema por parte de la mujer. Como consecuencia la mayoría de las mujeres al sentir los síntomas de la menopausia, acuden al médico y se transforman en el gran negocio de las clínicas privadas, al ser sometidas a numerosas exploraciones y tratamientos que en muchos casos afectan en forma irreversible su salud.

 Hace algunos años, estudiando poblaciones de Oriente se advirtió que las mujeres orientales no padecían con tanta frecuencia e intensidad los síntomas asociados a la menopausia. Tras muchas investigaciones se logró comprobar que el causante de este milagro eran: la alimentación y el ejercicio físico.

   La obesidad en las últimas décadas se ha convertido en una epidemia de alta incidencia en la población mundial, principalmente en las sociedades donde la agro-industria proporciona gran abundancia de alimentos altamente energéticos, lo cual aunado a la propaganda comercial   ha creado nuevos y aberrados hábitos alimenticios. Si a eso sumamos una disminución en la actividad física originada por el gran desarrollo tecnológico, tendremos los principales factores generadores de obesidad, punto de partida de varias patologías que constituyen un gran negocio para la medicina privada y los laboratorios farmacológicos.

   En este contexto, destaca la importancia de la obesidad por asociarse con importantes problemas de salud como la diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y diversas variedades de cáncer, principalmente; además de representar un problema estético y psiquiátrico.

   Según la revista Forbes de marzo de 2008, 65,2% de los venezolanos eran obesos, indicando que éramos el vigésimo primer país  con más gordos del planeta. En la mayoría, esa gordura es atribuible al elevado consumo de refrescos y jugos industriales endulzados con azúcares altamente productores de grasa. Una encuesta realizada por la revista “Producto” en 2006, reveló que el 45,9 de los venezolanos preferían tomar refrescos antes que otras bebidas, incluso el agua. Ese mismo año se vendieron 1.320 millones de litros de refrescos. ¡Más de 50 litros por habitante!  No tenemos datos más recientes. Aquí habría que agregar los kilos de grasa producidos por los millones de litros de cerveza que se degluten y el consumo de comida chatarra.

     Los refrescos y jugos industriales contienen azúcares en cantidades que llegan hasta 108 gramos por litro. Es decir, que un vaso de esas bebidas contiene 27 gramos de azúcar. La ingestión de dos vasos diarios de refresco o jugo es igual a ingerir unos 19,7 kilogramos de azúcar al año, que en un alto porcentaje se transforma en grasa.

    La ingesta de carbohidratos (azúcares) exagerada, progresivamente va aumentando la circulación de lípidos (grasa) en la sangre, llamada por los médicos hiperlipidemia, lo cual disminuye la acción de la insulina favoreciendo el incremento de la glucosa en sangre, que es la primera manifestación de la diabetes mellitus. Los azúcares también estimulan la liberación de endorfinas, sustancias que mitigan el dolor y además  dan la sensación de bienestar mental por un corto tiempo. La persona tiende a repetir la “dosis” muchas veces al día creando la adicción a los carbohidratos.

   Es común que los niños sean llevados a un “Mc. Donald” para comer hamburguesas, pollo frito, papas fritas y refrescos, alimentos estos que han sido calificados de chatarra alimenticia por su efecto comprobadamente dañino sobre la salud. En muchos hogares los alimentos chatarra son habituales. La llamada comida “chatarra” tiene un altísimo contenido de carbohidratos presente en los refrescos y las papas fritas que además contienen una gran cantidad de grasa tipo “trans”, presente también en otras fritangas como el pollo frito.

   Las grasas “trans” la constituyen la manteca y la margarina resultantes de la hidrogenación industrial de  aceites vegetales, cuyo uso fue prohibido en Dinamarca el año 2004, Nueva York en 2009 y California en 2011, porque ha sido demostrado científicamente que las grasas “trans” aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca coronaria más que cualquier otro macronutriente y las mujeres tienen el riesgo agregado de sufrir  cáncer de mama.

   El aporte calórico de la comida chatarra es gigantesco. Un combo grande constituido por una hamburguesa doble con queso, papas fritas, refresco y postre puede contener 2200 Kcal.

    Se estima que un hombre de 70 kilogramos de peso que realiza una actividad física moderada requiere de 2.377 Kcal./ día. Un niño de 30 kilogramos también con actividad física moderada necesita unas 1.019 Kcal./ día.

  Estos datos de entrada ponen de manifiesto la capacidad de engorde de la comida chatarra.

     No podemos decir que la obesidad y enfermedades adyacentes, son causadas en su totalidad por la comida chatarra, los refrescos y jugos azucarados, pero son factores principales del problema masivo de obesidad en los niños y en los adultos. Si añadimos la vida sedentaria que han adoptado los niños, y muchos adultos en la actualidad, tendremos una fatal combinación para la salud.

     Si se logra instruir a las mujeres en edad menopáusica para que no sientan la necesidad de ir al médico y eliminamos la obesidad por abusos alimentarios, estaremos reduciendo sustancialmente los gastos en salud de la población y del Estado, creando además felicidad.

LA SALUD PÚBLICA Y LA RESPONSABILIDAD DE LAS UNIVERSIDADES 

 Artículos de la Ley de Universidades vigentes desde el año 1958:

Art. 2.- Las Universidades son Instituciones al servicio de la Nación y a ellas corresponde colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales.

Art.3.- Las universidades deben realizar una función rectora en la educación, la cultura y la ciencia. Para cumplir con su misión, sus actividades se dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza; a completar la formación integral iniciada en los ciclos educacionales anteriores; y a formar los equipos profesionales y  técnicos que necesita la Nación para su desarrollo y progreso.

  Cuando una norma o ley obliga a una institución a realizar alguna cosa determinada, ello constituye una obligación de resultados. Su no realización se puede considerar como el no cumplimiento de una responsabilidad contractual.

¿Cuál ha sido la orientación de las Universidades Autónomas, las únicas que en Venezuela hasta el año 2005 tenían Escuelas de Medicina donde debían formarse los médicos que se incorporarían al servicio público de salud?  Diríamos que una orientación mercantilista, neocolonialista y de sumisión a los dictados, en materia de salud, de los Estados Unidos de Norteamérica.

¿Cuál ha sido la contribución doctrinaria de la UCV, ULA, LUZ, UCLA y UO en la solución del problema de salud en Venezuela? Ninguna.

  La enseñanza en Educación Superior y la  Salud pública, constituyen el eje de las políticas de un Estado libre y soberano. Son dos problemas que están estrechamente unidos por sus proyecciones políticas y sociales, que debieran ser discutidos ampliamente y con base cierta por toda la población venezolana, porque de ellas depende nuestro futuro. La Educación Superior significa, desarrollo científico y tecnológico: Independencia y Soberanía.  La política de Salud significa aproximar a la población venezolana al ideal de mente sana y cuerpo sano, para disponer de todo su potencial creativo. Para ello es necesario disminuir sustancialmente las enfermedades laborales, los accidentes de tránsito y sus consecuencias, la drogadicción, la obesidad causa de enfermedades cardio-vasculares y la desnutrición causa de retraso mental y una variada patología, 

   Los fondos públicos deben estar destinados al objeto para el cual fueron aprobados,  cuando eso no se cumple, se comete el delito de malversación. La utilización de los bienes del Estado para beneficio de las transnacionales de la salud y no para proporcionar bienestar a los venezolanos, debe ser tipificado como malversación de fondos del Estado, lo cual es un delito grave.

    El problema de la Educación Superior en Venezuela no puede reducirse a enfrentamientos verbales sin fundamentos ideológicos precisos, provocados por los dislates de la Rectora de la  UCV o de algún papanatas de la Oposición con acceso a los medios de comunicación social privados. Hay que sacar de ese bache la discusión y unirlo con un problema de interés nacional vinculado a la Educación Superior, para que se vea en toda su dimensión la pobreza intelectual de quienes se oponen al proceso revolucionario bolivariano y obtener como rédito propuestas viables para salir del cuello de botella creado por las universidades nacionales.

    El problema de la Educación Superior Salud debe ser asociado al de Salud, porque ambos constituyen el eje del desarrollo nacional y han sido encarados con decisión por el gobierno con programas que son objeto de fieros ataques por personeros de la Oposición. Los programas de Salud,  principalmente por ex –ministros de Sanidad de Copei, dos de ellos ex –masistas, y la asociación gremial conocida como Federación Médica Venezolana en manos de activistas de Acción Democrática. Ninguno de ellos escatima esfuerzos por mostrar cuan ignorantes son del tema, lo que haría aún más interesante el debate público. Los programas  de Educación Superior son atacados por las autoridades de las universidades autónomas al servicio del neocolonialismo.

   Ahora bien, nuestra percepción es que los voceros del gobierno tienen que cambiar de la actitud defensiva y tímida que muestran, como si no estuvieran convencidos de lo acertado de la gestión gubernamental para resolver ambos problemas, a una agresiva con argumentos contundentes para dos propósitos: educar al pueblo y poner en ridículo a los ignorantes opositores al progreso nacional.

    Modestamente, trataremos de hacer algún aporte para desenredar la madeja problemática y aspiramos que otros y otras, que tienen poder, le añadan transparencia y contundencia a la discusión en aras de una verdadera solución al problema de la Educación Superior en Venezuela.

    En primer lugar el problema, que no es nuevo, se puede circunscribir a las universidades y no podemos señalar individualidades culpables, porque hay una culpabilidad colectiva que abarca a las autoridades universitarias de todas las universidades y a todos los partidos políticos desde 1960 a 1999. Para ese último año había en Venezuela 19 universidades nacionales: 5 autónomas y 14 experimentales, además, 20 universidades privadas, 4 de ellas católicas. Ninguna  cumplía con su papel fundamental, expresado claramente en la ley de universidades donde se define lo que es una universidad y el para qué de su existencia.

    Es decir, que actuaban al margen de la ley. Una institución que actúe en tal forma, debe ser sometida a un juicio popular. Así el pueblo aprende y los culpables reciben  una condena moral.

 Las universidades nacionales más las 4 católicas consumían un porcentaje importante del presupuesto nacional.  Pero ninguna había contribuido doctrinariamente en el esclarecimiento de los problemas nacionales en Salud, Educación, Seguridad, Desarrollo económico etc.   Las universidades nacionales habían estado al servicio de grupos de oportunistas que medraban de su posición académica para beneficio personal  y/o  de grupos políticos y las privadas simplemente eran estructuras para comerciar con la educación y gravar el bolsillo de la clase media venezolana.

     Un simple análisis de los egresados y la matrícula nos sirve para dar soporte a lo dicho.  El año 1998 egresaron de las universidades 3.045 abogados, 1606 médicos, 533 ingenieros civiles y apenas 135 ingenieros petroleros. Ese mismo año había 33.680 estudiantes inscritos en las escuelas de Derecho de las universidades venezolanas: UCV, ULA, UC, LUZ  y  las 11 universidades privadas, todas con cursos diurnos y nocturnos. Mientras en la carrera de Medicina la matrícula era de 10.842 estudiantes. Lo que indica que para las autoridades universitarias y los representantes del gobierno que se reunían en el Consejo Nacional de Universidades, y decidían lo que más le convenía al país en materia universitaria, la formación de abogados era lo prioritario para impulsar el desarrollo del país.  Una demostración de ello es que el año 2000 se graduaron un poco más de 6.000 abogados según los registros de IMPREABOGADO. Lo que puede atribuirse  a la ignorancia y la mentalidad neocolonial de sumisión de las autoridades universitarias y de quienes había gobernado hasta ese momento, pero que evidentemente constituía un despilfarro del erario público, acción penada legalmente.

   En ese momento el país tenía una población de 20 millones de habitantes y necesitaba acciones contundentes para resolver la crisis médico-asistencial que se había iniciado en  1960. El abandono del sector salud por parte de los gobiernos del Pacto de Punto Fijo se manifestaba por largas listas de pacientes esperando por una cama en todos los hospitales públicos y las colas matutinas en la consulta hospitalaria de gente de escasos recursos, que tenían que pagar por la consulta y  las exploraciones recomendadas por los galenos. Apenas había 296 hospitales con 40.675 camas. La oferta hospitalaria había bajado de 4,1 por cada mil habitantes, en 1960 a 2,03 en 1990. Es necesario tener presente que la oferta establecida universalmente no debe ser menor de 5 camas por cada mil habitantes, por ello había un déficit de 59.325 camas, es decir, el país carecía de alrededor de 300 hospitales de 200 camas c/u. A manera de comparación, debemos decir que en el año 1984 Portugal y España con ingresos “per capita” inferiores al de Venezuela, tenían 5,5 y 5,8 camas hospitalarias por cada mil habitantes. Otros países como Suecia,  Italia y Estados Unidos tenían entre 7,2  y 10,7 camas por mil habitantes. Para el año 2000 Cuba y Trinidad y Tobago tenían una oferta de 5,1 camas por mil habitantes respectivamente.

   Pero las Facultades de Medicina y la Federación Médica Venezolana, más por ignorancia y sumisión neocolonialista que por ideología capitalista, no lo consideraban un problema que ellos tenían que ayudar a resolver.

  Pero si profundizamos más en el problema, se pone de manifiesto la magna ignorancia que amamantaba al Poder en esos años. La piedra angular de un sistema de salud, no son los hospitales sino la atención primaria ambulatoria, porque es la forma práctica de prevenir enfermedades y la cual debe realizarse a partir de  consultorios médicos, llamados institucionalmente ambulatorios de atención primaria de salud, ubicados dentro de un ámbito territorial poblado. Se estima que cada ambulatorio de atención primaria debe vigilar la salud de una población entre 1.000 y 1.500 personas. En un sistema de salud eficiente debe garantizársele a la población la posibilidad de por lo menos 5 consultas al año a cada habitante en ambulatorios de atención primaria. Es decir que para cumplir con una consulta ambulatoria más o menos eficiente en Venezuela, se requería de por lo menos  unos 20.000 ambulatorios de atención primaria con un médico y una enfermera por lo menos.

   En 1990 apenas había  685 ambulatorios de atención primaria. Es decir, había un déficit de 19.315 ambulatorios.

    Se requería también de por lo menos 19.315 médicos especializados en Medicina familiar para atender esos 19.315 ambulatorios de atención primaria que debían ser construidos y otros pocos cientos de especialistas, para los 300 hospitales de 200 camas cada uno,  necesarios para llevar la oferta hospitalaria a 5 camas por mil habitantes que también debían ser construidos. Para rematar era necesario la presencia de unas 20.000 enfermeras y trabajadoras sociales y un ejército de técnicos de todo tipo.

    Hay que aclarar que es necesario el funcionamiento coordinado de los ambulatorios de atención primaria con otros ambulatorios tipo clínicas, al menos uno por cada hospital, con especialistas, laboratorio y rayos X, para evitar el abarrotamiento de pacientes en los hospitales. Existía tan sólo 27 instalaciones de este tipo en 1990, por lo tanto era necesario construir más de quinientos.

   Era una deuda social acumulada durante 38 años cuyos responsables principales son las universidades autónomas (las únicas que tenían Escuelas de Medicina) y la Federación Médica Venezolana, una institución gremial al servicio del partido Acción Democrática. Entes que nunca dijeron nada con relación a la crisis-médico asistencial y mucho menos a como resolverla. Aún hoy no  se refieren a ella en términos históricos, pretenden que hay que olvidar el pasado.

  Cuando Hugo Chávez Frías es investido como Presidente de la República, se encuentra entre otros problemas con la crisis médico-asistencial de dimensiones colosales que hemos expuesto, causa suficiente para hacer fracasar a un nuevo gobierno, carente de dinero, porque el Estado estaba en quiebra. A eso hay que agregarle que tampoco tenía asesoría técnica porque las Escuelas de medicina del país se escudaron en un absurda oposición al gobierno para esconder su ignorancia en relación a la solución del problema médico asistencial del país, que indudablemente era de su competencia. Al mismo tiempo la Federación Médica Venezolana, una asociación gremial que agrupa a todos los médicos del país,  en mano de los adecos, junto con las autoridades de las universidades autónomas se alinearon con los sectores conspiradores para obstaculizar la gestión del gobierno. Los años 2000, 2001 y 2002 constituyeron un período de desgaste del proceso revolucionario haciendo frente a la conspiración dirigida desde el norte y adelantada por sus agentes en PDVSA, las universidades autónomas, el gremio médico y los infiltrados en el gobierno.

   En abril de 2003 nació La Misión Barrio Adentro con el objetivo de proporcionar el acceso a los servicios de salud de la población que había sido excluida durante los gobiernos anteriores a la Revolución Bolivariana. Fue un paso audaz con la ayuda invalorable de la hermana República de Cuba. Sin una infraestructura adecuada se procedió  a traer médicos cubanos, para brindar atención primaria de salud, que inicialmente trabajaban y dormían en las casas de los habitantes de los barrios de Caracas. La gente de los cerros se mostró agradecida, por el sacrificio de los médicos cubanos, ya que por primera vez sintió la voz cariñosa de un médico que le atendiera en sus dolencias. Sobre la marcha se comenzaron a construir los dispensarios de atención primaria. Entonces los hospitales no atendían a los pacientes enviados por los médicos de Barrio Adentro que necesitaban exámenes de laboratorio y otras exploraciones sólo posible en los hospitales.  Como consecuencia, el 12 de junio de 2005, la misión Barrio Adentro pasó a mayores palabras. Dejó de limitarse a la atención primaria, en los conocidos módulos de ladrillo rojo, y se especializó en servicios de diagnóstico y recuperación integral. Nació Barrio Adentro II con la meta inicial de construir 600 centros de diagnóstico integral (CDI), 600 salas de rehabilitación integral (SRI) y 35 centros de alta tecnología (CAT). Siete años después, el sistema de salud pública incluye 554 CDI, 582 SRI y 34 CAT, de acuerdo con datos actualizados del  31 de mayo de 2012.

   En junio de  2005, al inaugurar los 30 primeros Centros de Diagnósticos (CDI) y las Salas de Rehabilitación Integral (SRI) dentro de la estructura de Barrio Adentro 2, el Presidente Chávez anunció el siguiente paso: el inicio de la tercera fase de la Misión Barrio Adentro, Barrio Adentro 3, una acción dirigida a la modernización tecnológica de los equipos médicos y la ampliación y mejora de la infraestructura hospitalaria de los 296 hospitales construidos durante la cuarta República para tener autoridad moral para reclamarle a los galenos en los hospitales la necesidad de aceptar estudiantes de medicina integral comunitaria y a los pacientes de Barrio Adentro.

   El 22 de julio de 2007 el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, anunció el comienzo de la Misión Barrio Adentro 4, consistente inicialmente en la construcción de 16 hospitales generales y especializados, ocho de los cuales ubicados en zonas donde nunca hubo acceso a la salud pública y que se inaugurarían en 2012.

Como se puede ver la única forma posible de atacar el problema medico-asistencial por el gobierno revolucionario bolivariano fue la decisión tomada de crear la Misiones Barrio Adentro I, II, III y IV con el auxilio de la hermana República de Cuba.

  Pero el problema más serio era y sigue siendo la formación masiva de médicos idóneos para el Servicio  Único de Salud a construir por el proceso revolucionario bolivariano.

A principios de 2005, a través del acuerdo firmado entre el presidente de la República, Hugo Chávez Frías y el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, se inició el Programa Nacional de Formación de Medicina Integral Comunitaria (PNFMIC), con la ayuda de los médicos cubanos, para formar médicos con las competencias requeridas para la atención primaria de salud. El plan conlleva la formación de médicos  en un lapso de 6 años, precedido por un curso premédico de 6 meses. Actualmente el PNFMIC es acreditado por seis universidades: la UBV, Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG), Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ), Nacional Experimental Rafael María Baralt y Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA).

   Recientemente se graduaron 8.150 Médicos Integrales Comunitarios en medio de una ofensiva mediática orquestada por la Federación Médica Venezolana y la Oposición venezolana poniendo en tela de juicio la idoneidad profesional de los nuevos médicos lo cual es injusto por cuanto los médicos integrales comunitarios tienen mucho más experiencia en atención primaria que los recién egresados de las universidades autónomas. Sin embargo, pensamos que la prédica mercantilista ha hecho mella en los jóvenes galenos comunitarios que presionan para que les otorguen el título de Médico-Cirujano y así tener la posibilidad de hacer cursos de postgrado en las Escuelas de Medicina tradicionales, dedicadas a la medicina mercantilista.

   El problema real no son los conocimientos de los nuevos médicos, si no que se sienten menos médicos que los egresados de las universidades autónomas. No han logrado entender que ellos son unos médicos diferentes. Y eso es debido a que su entrenamiento fue un híbrido entre la medicina “curativa” convencional (mercantilista) y la formación médica comunitaria.

   A nuestro modo de ver, en la programación de la MIC hay una falla importante, no se incluye el aprendizaje de métodos de curación real mediante métodos no convencionales. Estamos casi seguros que esos muchachos no saben que una úlcera de difícil curación en los hospitales, desaparece rápidamente con curas de sacarosa (azúcar) que se puede adquirir en cualquier expendio de víveres. Tampoco que con el veneno de las abejas se puede curar el asma bronquial,  restablecer la función normal de una vena varicosa, desaparecer dolores crónicos y mejorar sustancialmente la calidad de vida de los pacientes con artritis reumatoide y esclerosis múltiple, etc.

  Los resultados positivos de la medicina preventiva y la curativa no convencional, hace sentir al profesional médico que está cumpliendo una labor verdaderamente humanitaria, lo que le convierte  en un eterno crítico de la medicina “curativa”  convencional y le hace  mirar con desprecio el uso mercantilista de la salud pública.

  Los médicos integrales comunitarios que sueñan con ser cirujanos se asquearían al saber que la mayoría de los médicos formados en postgrados de especialidades quirúrgicas rentables, que cuentan sus hazañas operatorias en los cafetines de las clínicas privadas, no operan. Tienen miedo de hacerlo. Ningún paciente sabe quien lo opera, eso es un secreto de quirófano inviolable, porque quien ose develar hechos ocurridos allí, es condenado al ostracismo profesional.

   En cuanto a los especialistas en enfermedades no quirúrgicas, se sorprenderían al saber que esos profesionales viven de la mentira y el engaño a los pacientes, por dos razones: la abundancia de errores en el diagnóstico de las enfermedades y que muchas de las patologías de sus pacientes son provocadas por los medicamentos que prescriben.

     Finalmente, nos atreveríamos recomendar que la Salud Pública, por ser el eje de las políticas de Estado,  no debería dejarse en mano de  médicos que tienen su mente en la revolución, por razones circunstanciales, y su corazoncito con la medicina mercantilista. Hay que formar profesionales no médicos para la dirección de hospitales y de CDIs. Los médicos formados en las universidades autónomas,  por ser una elite que se quedó lejos en el pasado por serios problemas intelectuales y culturales, tienden a agruparse  como cuerpos de choque para  objetivos inconfesables.  

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