Maromas de un graduando

En este proceso de revolución en el campo educativo que se vive en nuestra
patria grande, algunas instituciones siguen estando ancladas en el viejo modelo de
educación universitaria, negándose a morir o a transformar su manera de dirigir
procesos importantes en la vida de nuestros egresados, como lo es la finalización
exitosa de su programa de estudios.

A que me refiero?, me refiero a su acto de grado, el cual era concebido como un
acto inflexible a la hora de exigir atuendos y despilfarros con tal de mostrar al
público un derroche de lujos, que no todos los egresados podían cubrir, y que los
que lograban asistir ponían a sus familias y a ellos mismos a realizar maromas, lo
que se considera netamente excluyente. En este proceso revolucionario, cuya
bandera es la inclusión, no podemos negarle al graduando la satisfacción de
asistir a la celebración de su logro y del logro de sus familiares, eso es “compartir”.
En el marco del proceso de transformación universitaria socialista, se debe
impulsar la inclusión, y trabajar por un proceso donde lo humano está en primera
fila, así que lo que debe llenarnos de satisfacción es cumplir con el encargo social
que tienen las universidades y mas allá el compromiso que tienen las
universidades nacidas en revolución.

Las universidades socialistas de esta revolución deberían pensar en cambiar la
concepción de mitos que giran alrededor de la entrega de los títulos y/o
certificaciones, es por ello propicio el momento de reflexionar sobre algunas
interrogantes: ¿Por qué usar toga y birrete?, ¿Por qué hacer la distinción del mejor
promedio?, ¿Por qué tener madrina o padrino?, ¿Por qué cantar el himno del
graduando?, y así se amplía poco a poco una serie de interrogantes que me
atrevo a afirmar que el graduando protagonista de estos actos, desconoce el
porqué hay que hacer todo eso, pero igualito lo conducimos hacer maromas y
cumplir con el cometido.

Rápidamente, y si el graduando no tiene para alquilar toga y birrete, no es
merecedor de asistir a su acto de grado, y cuando se hace la distinción del mejor
promedio, será que se estudian las causas del cómo se obtiene el mejor promedio,
será el graduando de 15, que trabaja, estudia, es ama de casa, es padre de
familia, y que tiene muchísimas complicaciones mas no es merecedor de un
reconocimiento, y una madrina y un padrino, porque no todos los docentes que
contribuyeron a la formación de esos nuevos republicanos no son padrinos y
madrinas de todosssss…ahí dejo eso, para reflexionar.

Por otro lado, cosas insólitas, como el que cancele el paquete de grado “nada
económico”, tiene derecho a llevar familiares que lo acompañen a ese momento
único e repetible en la vida de un graduando, o cancelar adicional una entrada un
tanto costosa a un acto que debería ser público y manejado por las universidad no
por las casas de grados, es decir, en un acto tan importante en la vida del
graduando solo puede compartir con sus familiares aquel que tenga dinero para
comparar paquete o pases adicionales.
Por otro lado, algunas instituciones sugieren ir a los graduando de saco y corbata
y a las graduanda con vestidos elegantes, será que lo que hace digno a una
persona es su vestimenta?, o sus acciones?, seguimos reflexionando y
transformado.

Finalmente, y sacando cuenta, un graduando debe disponer de alrededor de 4000
bolívares, entre paquete, traje para graduarse y traslado al lugar donde se
efectuara el acto, creo que esta no es la inclusión a la que estamos llamado, y
menos en el proceso de municipalización de la educación universitaria.
Camaradas los hijos e hijas del trabajador asalariado, también tiene derecho al
compartir con su familia ese momento tan importe en su vida, es un acto que cada
uno se ha ganado con sacrificio y dedicación, nadie debe poner condiciones
excluyente que no permitan disfrutar de un logro como ese.

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