La Revolución Bolivariana y la Universidad Nacional Abierta

En trece años de gobierno bolivariano, los avances en materia educativa han sido evidentes y sólo una persona políticamente disociada puede negar semejantes logros. Estos avances también han sido de sideral magnitud en materia de educación superior,  constatables cuando  comparamos  la masa de estudiantes incorporados a este subsistema con los que había alcanzado la Cuarte República.

Ahora bien, lo que no entendemos de la política universitaria bolivariana,  es su afán por crear nuevas Casas de Estudios Superiores con las viejas ideas universitarias que la burguesía construyó a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX,  para abrirle paso a la acumulación de capital en los países más adelantados de la economía de mercado. Pareciera que de lo que se trata es de ir construyendo un subsistema universitario paralelo al heredado del puntofijismo, cuestión que le impone al país una carga financiera que quizá la renta petrolera no alcance para semejante empeño. Desdeñar la experiencia anterior en materia universitaria sería comparable a soslayar los avances que en materia de soberanía petrolera ganó la nación desde los tiempos de Pedro Manuel Arcaya, Gumersindo Torres y Juan Pablo Pérez Alfonso, entre otros meritorios venezolanos que legaron a la Revolución Bolivariana ideas petroleras de las cuales hoy es beneficiaria. No debemos olvidar que el socialismo es dialécticamente posible por los grandes avances históricos que la burguesía materializó como personificación del capital. 

En atención a lo expuesto, consideramos que este joven movimiento político en su interés por seguir incluyendo a la juventud venezolana en la educación superior, debe incorporar experiencias educativas precedentes,  para crear la nueva universidad  orientada a empoderar a la clase trabajadora de los medios de producción y del excedente económico, como única manera de hacer posible la concreción de una verdadera  economía socialistas en esta latitudes. En tal sentido, la vieja universidad burguesa encerrada en aulas, prisionera del claustro, formadora de clases medias y ubicada en las capitales estatales debe extendérsele su partida de defunción, porque si esto no se hace, el capitalismo encontrara terreno abonado para reproducirse metabólicamente.

En este orden de ideas, creemos que la política del gobierno bolivariano hacia la Universidad Nacional Abierta (UNA) ha sido increíblemente desacertada y miope. Esta Casa de Estudios posee un sin número de fortalezas y potencialidades que un gobierno al servicio de las clases  humildes del país no puede hacer a un lado,  por una chata visión política del proceso educativo. Aquí vale la pena menciona que la UNA presenta el siguiente perfil:

1.-Impuso con éxito innegable la metodología de los estudios a distancia,  lo que demostró que la universidad con aulas era históricamente superable.

2.-Su oferta educativa cubre todo el territorio nacional lo que permite incorporar todo un ejército juvenil, adulto y de tercera edad  a sus programas con el mínimo costo financiero posible.

3.-Su metodología de enseñanza se afinca en la autodisciplina del alumno, generando un  recurso humano valiosísimo para emprender retos como los que impone la creación de una sociedad socialista.

4.-Fue la primera universidad en  demostrar  que se puede tener un subsistema de educación superior, sustentado por otros subsectores educativos.

5.-Esta universidad fue pionera en usar la tecnología punta (informática, telemática) puesta al  servicio del proceso de enseñanza-aprendizaje.

6.-La UNA fue una de las primeras en municipalizar la educación universitaria en el país, aspecto sobre el cual también  posee una gran experiencia.

7.-La experiencia en materia de educación a distancia en el pregrado, la convierte en la institución llamada a masificar con eficacia y audacia el llamado Cuarto nivel Educativo, además de abaratarlo considerablemente.

8.-La UNA puede aliviarle la carga académico-administrativa a las universidades presenciales, asumiendo parte de los tramos académicos de estas últimas instituciones.

9.-Por su metodología,  la UNA  puede fácilmente albergar unos doscientos mil alumnos, que ganándolos políticamente para el proceso, serían una verdadera masa crítica con la que contaría esta Revolución.

10.-Por su dispersión territorial, la UNA resulta fácilmente controlable y con un mínimo costo político por el gobierno bolivariano si se decidiera a intervenirla a favor de las clases humildes de este país.

Por todas estas razones,  consideramos que la Revolución Bolivariana debe comenzar a ver a la UNA como una de las grandes posibilidades  en materia de educación superior,  puesto que posee la experiencia necesaria en educación a distancia lo que permitiría darle carta de ciudadanía a la educación virtual,  como novedad en la enseñanza–aprendizaje que nos impone el desarrollo actual de la ciencia  y la tecnología.


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Humberto Tròmpiz Valles


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