Los Objetivos Históricos en la Universidad

No pudiésemos llamarnos universitarios, ni hablar de transformación universitaria, si en nuestra visión y reflexión estuviesen ausentes los objetivos históricos que el candidato Hugo Chávez esboza en su oferta electoral 2013-2019, pues independientemente de la posición ideológica que se tenga, lo planteado para el próximo sexenio implica significativas transformaciones de lo vivido hasta ahora en el país, asunto que evidentemente no puede ni debe escapar al atento interés de la universidad. 

Necesario es referir que lo ofertado es nada más y nada menos que un Plan de Desarrollo Económico y Social para el país, es decir, la base político-científica en que se soportará Venezuela y la brújula que orientará los programas, planes y proyectos con sus objetivos, metas y acciones concretas para la inversión, la estructuración del  marco legal y todas las políticas de Estado, pues será convertido en Ley una vez aprobado por la AN y, en consecuencia, de obligatorio cumplimiento por todas y todos, (independientemente de la posición ideológica que se tenga), razón por la cual no es cualquier cosa como oferta y mucho menos como instrumento para captar a los electores, a quienes se está invitando a votar conscientemente.

Por otra parte, lo que contiene el referido programa tampoco es cualquier cosa, porque allí se hilvanan de manera coherente y progresiva un conjunto de planteamientos económicos, sociales y ambientales, amén de lo fehacientemente político, que en tanto dimensiones científico-técnicas soportan al enfoque de desarrollo sostenible y sustentable, dando aplicabilidad real al modelo de desarrollo endógeno, cuyos postulados teóricos adquirirán forma práctica al convertirse en Plan de la Nación.

Así pues, debe resultarnos imposible a las y los profesores universitarios pasar desapercibido algo que, dado su carácter eminentemente histórico-científico, político-jurídico y teórico-práctico, conforma nuestro campo de acción cotidiana, nuestro objeto de estudio, nuestra  razón de ser y praxis laboral en cualquier especialidad o ámbito del conocimiento en que nos desempeñemos, so riesgo de someter nuestro desinterés e ignorancia a la decepción de quienes han confiado su proceso de formación profesional en las capacidades intelectuales que asumimos poseer. 

Es por ello que bajo ninguna circunstancia podríamos las y los profesores universitarios dejar de valorar, o al menos analizar (independientemente de la posición ideológica), la importancia que para la ciencia y la tecnología representa la Independencia del país, pues cualquiera que sea nuestra especialización profesional: agrícola, informática, empresarial, turismo, construcción, mecánica  u otra, es indiscutible que la defensa, expansión y consolidación de nuestra soberanía nacional nos resulta imprescindible no sólo como garantía de libertad colectiva, sino además como oportunidades para generar conocimientos propios y que nuestro trabajo individual- intelectual sea reconocido y valorado.

Asimismo, es necesario tener en cuenta que en esencia se está ofertando profundizar en la construcción de un nuevo modelo de sociedad, obviamente distinto al que vivimos cuando éramos estudiantes quienes hoy somos profesores y profesoras: el Socialismo del siglo XXI, cuyo modelo humanista ha sido prácticamente validado por la totalidad de los venezolanos, pues todas y todos de alguna u otra forma hemos sido beneficiados por unas de sus principales expresiones prácticas como son las misiones sociales, a tal punto que hasta los más acérrimos oposicionistas de derecha han planteado una “ley de misiones” para preservarlas en un eventual gobierno del candidato capitalista.

Como investigadores científicos eso debe llamarnos la atención, así como las expresiones de los sectores populares, incluyendo a nuestros estudiantes y trabajadores (que son mayoría significativa), quienes afirman estar esperando el Segundo Plan Socialista para “seguir mejorando el nivel y oportunidades de vida”...

Igualmente, como formadores de intelectuales y líderes, debemos tener presente que nuestros estudiantes de hoy aspiran a desempeñarse como futuros dirigentes de un país sólido en todos los ámbitos, por tanto convertir a Venezuela en un país potencia durante los próximos seis años, constituye un gran reto para la ciencia y la tecnología, en el entendido que sólo el conocimiento y las acertadas decisiones basadas en él, conducirán a un mejor aprovechamiento de las ingentes riquezas naturales que fomenten el desarrollo nacional en beneficio de todas y todos. Es imposible que un objetivo de esta magnitud pueda desatenderse desde la universidad, sin importar la posición ideológica que se tenga.

Muy vinculado a lo anterior, y como una condición básica, está el hecho de que para potenciar a cualquier país o región se hace indispensable un mundo multicéntrico y pluripolar, donde haya oportunidades equitativas reales de desarrollo en función a las propias capacidades nacionales y el fortalecimiento de la soberanía científico-tecnológica para la gestión los recursos naturales endógenos, del aparato productivo y del propio conocimiento, con relaciones internacionales de integración-cooperación, basadas en el respeto por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y sin la imposición ni sometimiento a los intereses foráneos.

Finalmente creemos que en el marco de toda la transformación propuesta resalta la visión ecológica global, bajo la cual se plantea continuar haciendo esfuerzos para tributar conscientemente a la salvación de la vida en el planeta, como uno de los más grandes retos del presente siglo. Hoy por hoy cuando las y los universitarios estamos incorporando a nuestros programas de formación, en los planes de estudios y desarrollando líneas de investigación con el tema de la preservación medioambiental y los cambios climáticos, resultaría un verdadero absurdo intelectual no atender a este objetivo histórico, orientado precisamente a que la humanidad continúe escribiendo su propia historia… 

Es evidente que como esencia de su propia transformación, la universidad debe asumir como propios estos objetivos históricos…  

(*) Economista Agrícola.  

Profesor de la UPT “Argelia Laya” 

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