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Días atrás, el ministro de Educación Superior, compatriota Dr. Samuel Moncada, nos decía que la autonomía universitaria había servido, entre otras cosas, para que en algunas universidades se eligieran como autoridades a profesores que carecían del título de Doctor, tal y como lo exige la Ley de Universidades vigente.
Cuando es el gobierno quien tiene la responsabilidad legal de designarle autoridades a una Universidad, por ser ésta "experimental", me imagino que, eso sí, lo hará cumpliendo con la ley y las formas. Sobre todo con las formas, porque si existe algo, además del ejército y la iglesia, que es tradicionalmente formal es la institución universitaria. Para muestra un botón. Pensemos en lo difícil, lo dificilísimo, que ha sido revolucionar, a escala planetaria, la estructura universitaria.
La novísima Universidad Bolivariana de Venezuela, UBV, ha surgido de la necesidad escolar de cubrir la carencia formativa de alto nivel, con características propias, a grandes contingentes desatendidos por el actual sub-sistema universitario. No es de extrañar, ni de pensar en el juicio final, que el proceso de consolidación de una universidad con esas características haya marchado por un cauce de espinas. Son, pues, normales, inevitables y, ¿por qué no? hasta positivas, las crisis de crecimiento que se presenten en la marcha constructiva de la joven universidad. Porque, de que ha habido crisis, las hubo, las habrá y gordas; lo cual no significa que haya que temerlas, ocultarlas y sectarizarlas. Por el contrario, hay que darles la bienvenida. Si nos ufanamos de ser bíblicos, muy bien pudiéramos leer el tiempo de gestación de la UBV con los lentes de Ecclesiastés.
Me parece que, en el tiempo presente, ha habido una magnífica falta de respeto y consideración con la UBV. No es una revolución, el que se le hayan designado, ni siquiera como encargados (e), a dos imberbes académicos en los más altos cargos de lo que se presenta como "el proyecto mimado del presidente Chávez".
Hasta ahora, se ha puesto de manifiesto la experiencia y el éxito indubitable que han alcanzado los jóvenes licenciados Andrés Eloy Ruiz y Temir Porras, en sus respectivos vice-ministerios de Educación Superior. ¿Es esto crédito académico suficiente como para ser Rector y vice-Rector de una universidad de tan exhuberante proyecto como la UBV? No sé si el propio MES aprobaría que, dado los curricula académicos de Ruiz y Porras, una universidad privada fuese regentada por estos dos profesores, aún en el caso de que ellos mismos sean sus propietarios.
Todo luce como si no hubiera quienes pudieran y quisieran ofrecerse para encaminar este asunto. Sin embargo, hay que seguir buscando en el pajar. Es urgente, mas no tiene porque ser para ayer.
(*)Profesor jubilado de la U.C.V.
jesusmanuel2021@yahoo.es
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