Pueblo legislador

Bien esa, del pueblo legislador, premonitoria esta frase del maestro Simón Rodríguez “esta obra se dedica a los que ya conocen a la sociedad… pero se dirije a los que entran en una sociedad que no conocen, a los que necesitan formar costumbres de otra especie para vivir mejor bajo un gobierno diferente del que tuvieron sus padres….” Esta revolución va en esa dirección y toma en cuenta a los que nunca han tenido voz ni posibilidad de tener una vida digna en este espacio terrenal que ocupamos.

En otra frase el maestro dice: “todos necesitan: alimentarse, vestirse, alojarse, curarse y distraerse…

Porque en definitiva lo que necesita el grupo humano es cubrir las necesidades primarias para vivir bien, dignamente y cuando digo bien es bien, osea en condiciones optimas y este principio social dista mucho de lo que muchos aspiran ser en esta revolución, pues las brechas de clases son tan evidentes que ya la gente quiere es vivir como rico o rica.

Y con razón, el ejemplo han sido 516 años de historia donde se ha machacado y evidenciado hasta el cansancio que unos tenemos derecho a explotar y otros tenemos derecho a ser explotados… en definitiva, sin conciencia entramos a la sociedad aspirando a explotar a alguien para obtener beneficios por muy pequeño que sea y de allí amigos y amigas alimentamos al monstruo que combatimos.

Uno mira y escucha a su alrededor gente que anda buscando todo el tiempo dinero, aspira a tener cosas, aspira un Kino, aspira, aspira aspira, otros que le caiga del cielo una oportunidad para tener manque sea una casita, pero luego que obtenga la casita, aspira a seguir acumulando hasta parecerse a uno de esos ricachones recién llegados al mundo ricachón, otros consumen tanto cualquier cosa que sea mercancía para tener la sensación de que es de la clase social “alta” o parecida a la burguesa, otros con tan solo tener un carro ya se creen que pasó a ser de la clase Toyota o… todo gira alrededor del consumo del agalluismo, se trabaja para consumir y obtener cosas…y en esa ideología transitamos y la alimentamos además.

Y así la cadena continúa, un desate por tener y adquirir más y más y llenarnos de las necesidades ficticias que nos ofrece el enemigo de las sociedades del convivir, para seguir la fiesta del consumo desmedido y fortalecer al hombre mercancía, la sociedad mercancía.

El pueblo, cualquiera que sea su procedencia, siempre legisla, sabe lo que necesita y además de ello lo que necesita el barrio, la calle, la comunidad, el municipio, el estado, el país de eso no nos cabe la menor duda, con tan solo poner un tarantín en cualquier esquina y llamar a opinar, escribir, argumentar, estaría segura de que no alcanzarían las manos de las asambleas para escribir tanta voz hecha ley por nuestras calles.

Pero el asunto es el asunto, como legislar en función de una sociedad que apunte al bien común, a la igualdad de condiciones, a cubrir las necesidades básicas de todo grupo humano, lo demás es juego del sistema de esclavitud que han creado otras necesidades para decir que así se vive mejor, incluso revisar el sentido que le están dando a sus cargos los servidores públicos, para mi un servidor publico es un maestro, lo que hace, el pueblo lo asume como cultura y práctica, “Unos fomentan la buena practica social y otros se la llevan por los cachos”

La legislación desde el pueblo que piensa en el bien común, en la sociedad de iguales en condiciones humanas, la vista puesta en el horizonte social y por supuesto el transito desde el desprendimiento de tanta basura mercantil metida en la sangre permitirá un espacio de convivencialidad y desarrollo cultural de lo que necesitamos y ansiamos como seres humanos con derecho a ser felices en estas tierras.

Desalambremos la historia, dice el maestro: “los hombres se juntan y se entreayudan; pero…entreayudarse para adquirir cosas, no es fin social. Entreayudarse para proporcionarse medios de adquirir, no es fin social tampoco. Proyectos de riqueza, de preponderancia, de sabiduría, de engrandecimiento, cualquiera los forma y los propone, pero no son proyectos sociales.”

En este estado de contradicción ¿qué cabida tendrán los deberes sociales? ¿Será con decretos, intimaciones y penas, que se hará mudar de vida, al que tiene ya un plan sentado y puesto en práctica?

Y culmina: SOLO LA EDUCACION! Impone OBLIGACIONES a la VOLUNTAD”.”ESTAS obligaciones SON LAS QUE LLAMAMOS hábitos”

Revisemos nuestros hábitos y tendremos respuestas acerca de nuestras voluntades y la forma como nos conducimos en sociedad para ser dignos legisladores de nuestra revolución.

Movimiento Pedagógico Revolucionario.

Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe
[email protected]

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