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Las características que determinan a cada tipo de agricultor o agricultora, son complejas de abordar, ya que estas se integran dentro de un contexto institucional, social, económico y ambiental, que influyen en la estrategia de cada uno. Consciente de esta complejidad, quisimos indagar un poco y encontramos que en relación a la heterogeneidad o diferenciación de los agricultores/ras se han realizado interesantes discusiones de las cuales se han derivado diversidad de trabajos sobre el tema. Echenique (1990) señala que distintos enfoques teóricos han permitido superar la aparente homogeneidad que existe entre las unidades de producción agrícola, distinguiéndose al menos dos grandes tendencias, la agricultura campesina y la agricultura empresarial.
Los estudios hasta ahora indican que la existencia de estas dos grandes tendencias vienen dadas por criterios de diferenciación tales como: en la agricultura campesina el objetivo de la producción es la reproducción de la familia y de la unidad de producción mientras que en la empresarial el objetivo es maximizar la tasa de ganancia y la acumulación de capital, el origen de la fuerza de trabajo en la agricultura campesina es fundamentalmente familiar o intercambio con otras unidades y eventualmente asalariada, en la empresarial la mano de obra es netamente asalariada. En la agricultura campesina la tecnología es manejada con alta intensidad de mano de obra, baja intensidad de capital y de insumos comprados por jornadas de trabajo, en la empresarial mayor densidad de capital por activos y mayor proporción de insumos comprados en el valor del producto final, el destino de la producción en la agricultura campesina, es parcialmente mercantil mientras que en la empresarial es totalmente mercantil.
En relación a la agricultura campesina otros estudios realizados por CEPAL/FAO/GTZ(1998) coinciden con los hechos por Echenique(1990) y Plaza (1992) en cuanto a que en la mayoría de los países latinoamericanos coexiste una agricultura empresarial y una agricultura campesina, en donde los términos de agricultura campesina, familiar o pequeña producción se utiliza indistintamente para referirse a unidades de producción en la cual la fuerza de trabajo utilizada es de origen familiar.
Plaza (1990), señala que en la actualidad se ha hecho común distinguir al menos tres tipos de economías campesinas: la primera constituida por familias que tienen un relativo nivel de acumulación cubren sus necesidades con el trabajo en la parcela, y se encuentran en transición hacia categorías de agricultura especializadas, plenamente insertadas en el mercado. La segunda conformada por las familias campesinas que cubren sus necesidades básicas con el trabajo familiar y los recursos propios. La tercera constituido por familias cuyos recursos no les permite satisfacer sus necesidades y están obligadas a vender fuerza de trabajo de uno o mas de sus miembros.
Toledo (1998) por su parte, hace énfasis en un conjunto de características que considera, definen al sector de agricultura campesina ellas son:
1.- Alto grado de autosuficiencia, puesto que la unidad de producción campesina consume una parte sustancial de su propia producción.
2.- Los miembros de la familia campesina, están comprometidos en un proceso de producción predominantemente basado en el trabajo de la familia con mínimo número de entradas externas. La fuerza humana y animal, más que los combustibles fósiles, son las principales fuerzas de energía. La familia consecuentemente funciona como una unidad de producción, consumo y reproducción.
3.- La producción combinada de valores de uso y mercancía no busca el lucro, solamente sino la reproducción simple de la unidad domestica.
4.- Los campesinos, generalmente son pequeños propietarios de tierra debido a razones tecnológicas y, frecuentemente también, a la escasez y/o desigualdad de esta.
5.- Aunque la agricultura tiende a ser la actividad principal de la familia campesina, la subsistencia campesina esta basada en una combinación de practicas, que incluyen la recolección agrícola, cuidado del ganado domestico, artesanía, pesca, caza y trabajo fuera de la unidad de producción a tiempo parcial, estaciónales o intermitentes.
Estos conocimientos según Plaza (1992) han permitido caracterizar a las economías campesinas, no solo por el tamaño de las parcelas sino por su lógica de producción y reproducción, el uso eficiente de sus recursos, sus conocimientos anscentrales y la riqueza de sus organizaciones así como su contribución a la mayor producción de alimentos por metro cuadrado, a la conservación del ambiente y a un modelo de producción sustentable emancipador donde el valor de uso de los alimentos esta por encima del valor de cambio.
Todo lo antes expuesto son los basamentos teóricos conceptuales que han permitido fortalecer nuestro marco político ideológico en torno a la necesidad de proponer al país una ley de agricultura campesina en la cual se reconozcan los derechos y deberes del campesinado nacional. Nuestros campesinos no pueden ni deben ser tratados bajo la misma óptica que se trata la agricultura empresarial, es injusto. Estamos convencidos que si queremos construir el verdadero socialismo indoamericano debemos definitiva y contundentemente girar nuestra mirada hacia el campesinado nacional.
Todos los esfuerzos realizados por el gobierno Bolivariano en torno a la recuperación de tierras, infraestructura, financiamiento entre otros, se verán minimizados si no miramos con óptica distinta al campesinado nacional. Ellos por muchos años fueron excluidos, despreciados, asesinados, invisibilizados y pese a todo han resistido y han sido los que mas demostraciones de lealtad han tenido con nuestro comandante presidente y con todo el país, ellos nunca se han parado, nunca han dejado de producir. La caraota de producción nacional son ellos los que la producen, los quinchonchos, frijoles, toda la verdura de nuestro tradicional sancocho, igual pasa con el café, con el cacao, con la parchita y tantos otros rubros que por estar en manos de campesinos nunca hemos generado tecnologías adaptadas a sus condiciones y necesidades.
En este orden de ideas la decisión de promulgar una ley de agricultura campesina es impostergable y debe partir del encuentro y de la convocatoria para el trabajo de todos las organizaciones campesinas nacionales e internacionales los cuales estamos seguros harán los mayores aportes. Los campesinos de Venezuela y el mundo cuentan con el apoyo de este gobierno revolucionario cuyo norte es la equidad y justicia para todos los excluidos. En este sentido al campesinado nacional le llegó la hora para que sus derechos por vía de ley queden garantizados y sobre la base de estos derechos y deberes se generen políticas diferenciales que consideren las condiciones sociales, económicas y ambientales en las que viven.
Patria Socialismo o Muerte
VENCEREMOS
Angela_bolivar@yahoo.com
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