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La reunión de Alcohólicos Anónimos llegó a su fin con las palabras de uno de sus asistentes; ‘Mi nombre es Peter y soy alcohólico’, Aplausos; ‘Amigos, gracias por estar aquí, lo único que puedo decirles es que tengo un año de sobriedad y que más nunca puedo tomar y no puedo por ninguna circunstancia estar donde el alcohol este presente’, Aplausos.
Peter y tres de sus compañeros fueron los primeros en salir del edificio en donde se realizó el mitin de alcohólicos anónimos; Un vehículo estaba aparcado con el motor encendido en la acera se encontraban los Alcohólicos en proceso de recuperación, Peter empezó a oler algo que le parecía familiar, su cerebro empezó a recibir estímulos que le producían euforia, se separó de sus amigos y caminó inhalando con fuerza hacia la parte trasera del auto, justo en donde estaba el tubo de escape, las inhalaciones le llenaban el pecho y una sonrisa se dibujo en su rostro, se agachó poniéndose de rodillas y su cara se acercó a la boca del tubo de escape, comenzó a tomar grandes dosis de los gases emitidos por el automotor ‘Esta caña si esta buena’ comentó con la lengua afuera; Los amigos al verlo y sintiendo las mismas necesidades, corrieron al unísono hacia él, atropellándose y peleándose por los gases de etanol, uno de ellos tomó el tubo con sus manos quemándose de inmediato, mientras su compañero lo jalaba por el cabello---No te lo tomes todo carajo, gritaba otro de los que luchaban por recibir su porción de vapores del carburante extraído de la caña.
El líder del grupo salio del edificio encontrándose con ese cuadro dantesco, catorce cuerpos amontonados sin vida yacían en el pavimento con las manos y bocas chamuscadas, una mujer, esposa co-dependiente de uno de ellos, totalmente enajenada y con lagrimas en el rostro aceleraba el vehículo mientras gritaba ‘Échate un palito mi amor’.
Alfredocorrea56@yahoo.com
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