La producción agrícola y pecuaria, la soberanía alimentaria y su contexto (II)

Una de las situaciones que se presenta en la transformación de la producción agrícola, es la superficie cultivada en relación a los rubros cosechados y esto depende de los cultivos a sembrar, causando una incidencia en lo social y ambiental. La agroindustria en Venezuela, es mayormente procesadora de cereales como por ejemplo maíz y arroz, que son cultivos realizados extensivamente para satisfacer la demanda industrial, pero, quienes siembran estos cultivos mayoritariamente son los que tienen un sentido capitalista, quedando el campesinado relegado a otros rubros como por ejemplo raíces y tubérculos, y en cierta manera los granos leguminosos que se producen en mucha menor cantidad que los cereales.

Por ello, se puede decir que existe una correspondencia clasista de los cultivos, que se debe romper y se esta tratando de romper en nuestro proceso revolucionario, bolivariano y socialista. Por eso, se debe incentivar al campesino a organizarse desde lo rural con incidencia en lo industrial y social, y como es lógico con armonía ambiental.

Las grandes extensiones de siembra, conllevan una alta mecanización que manejan desde hace tiempo los que tienen sentido capitalista y han sido relegadas para el campesinado por la falta de recursos económicos, educativos y que el campesinado en su mayoría se transformo en obrero del campo, causándole una mayor explotación y alejamiento de su razón de ser, dentro de la producción agrícola y pecuaria de la patria.

El proceso revolucionario esta organizando al campesinado para superar lo clasista de los cultivos y la mecanización, esta creando unidades de producción y propiedad social manejadas por los campesinos con sentido social. Está formando profesionales en las aéreas de agroalimentación, esta luchando contra el latifundio, realizando convenios bilaterales con distintos países para transferencia tecnológica que posteriormente se quedara en el país, esta fortaleciendo las relaciones con los países del ALBA, en fin, rompiendo las cadenas de la dominación en el campo.

Falta mucho por hacer, pero ya se están dando pasos firmes hacia la independencia alimentaria que fortalecerá la soberanía alimentaria de la patria. Es deber de todos, fortalecer la cadena agrícola desde la producción primaria hasta la mesa de la familia venezolana, luchando contra la especulación capitalista que nos tiene agobiados.

¡NECESARIO ES VENCER COMPATRIOTAS!

¡LA PATRIA COMIENZA EN EL CAMPO!



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