El plan conservador pretende interceptar las comunicaciones, los teléfonos e internet
Suecia teme convertirse en un estado Big Brother
(Gran Hermano). Un amplio proyecto de escuchas auspiciado por el
Gobierno para luchar contra una amenaza exterior ha levantado una viva
polémica política y ciudadana.
El controvertido proyecto de ley se presentará hoy en el Parlamento por
parte del Ejecutivo de centroderecha del primer ministro, Fredrik
Reinfeldt. El plan gubernamental pretende autorizar a la Agencia de
Escuchas Militares a ampliar considerablemente su campo de acción hasta
el punto de darle la posibilidad de interceptar todas las
comunicaciones, teléfonos e internet. De prosperar la iniciativa, la
referida agencia militar podría interceptar todas las comunicaciones
del interior de Suecia y las procedentes del extranjero.
Actualmente, esta agencia tiene esencialmente la misión de vigilar las
ondas en el marco militar. Durante la guerra fría, la agencia era la
oreja de Suecia para vigilar a la Unión Soviética. El ministro de
Defensa sueco, Mikael Odenberg, consideró que la reforma es necesaria
en el mundo actual donde las comunicaciones pasan cada vez más por los
cables de fibra óptica.
"Se trata de recoger información para la seguridad, la defensa y la
política exterior del país, para proteger a Suecia de las amenazas
exteriores", declaró Odenberg. "Queremos ser capaces de detectar todas
las amenazas militares y también contradecir los riesgos terroristas,
la amenaza de las armas de destrucción masiva, los ataques contra
internet y también proteger los soldados que participan en operaciones
internacionales", añadió.
Incluso un diputado de la coalición en el poder, Henrik von Sydow,
consideró que el proyecto abre la puerta al espionaje por parte de un
Gobierno mal intencionado.
PATENTE DE CORSO
De aprobarse, la ley entrará en vigor el 1 de julio. Las críticas más
virulentas han sido del exministro de Justicia socialdemócrata Thomas
Bodström. "Eso equivale a dar la autorización para controlar millones
de llamadas telefónicas, correos electrónicos y otros mensajes",
lamentó.
Contrariamente a la policía, la agencia militar no necesita mandato
judicial para practicar una escucha. Bastará una autorización de una
comisión parlamentaria sobre los asuntos de información militar.
La asociación de la información se ha sumado a las críticas. Su
consejero Lars-Aake Johansson consideró que el proyecto es "totalmente
extraño a los valores de Suecia". La asociación de periodistas dijo que
está juego la "libertad individual".
La decana del Colegio de Abogados sueco, Anne Ramberg, también ha
criticado el plan. "Si este proyecto se adopta, vamos a convertirnos en
el país que más vigila a sus ciudadanos, incluido EEUU".
El Periodico