Honduras, 7 de febrero de 2009.- Dos camarógrafos de Globo TV,
quienes laboraron en Casa Presidencial durante la administración del
presidente Manuel Zelaya Rosales y que tuvieron una activa
participación en las marchas de la Resistencia Contra el Golpe de
Estado, fueron raptados y torturados por policías vestidos de civil,
según denunciaron los afectados.
Los torturados son Manuel de Jesús Murillo (24), quien labora para
varios espacios informativos de Globo TV, y Ricardo Vázquez Vázquez
(27), quien trabaja para el noticiero Mi Nación, que dirige el
periodista Julio Ernesto Alvarado y que se transmite por ese mismo
medio de comunicación.
Según los afectados, el rapto se
produjo a las 10:00 de la noche del martes anterior en una gasolinera
ubicada en la entrada a la colonia El Hogar de esta ciudad, donde los
jóvenes se habían citado con otra persona, cuyo nombre no revelaron,
para intercambiar material de vídeo, relacionado con la última marcha
del 28 de enero, cuando el ex mandatario Zelaya Rosales abandonó el
país.
Manuel de Jesús Murillo indicó que cuando estaban en la
estación gasolinera dos hombres vestidos de civil, con armas nueve
milímetros y chapas de la Secretaría de Seguridad los encañonaron y les
advirtieron que si gritaban o no colaboraban ahí se morirían, y luego
fueron llevados a una casa desconocida para torturarlos e interrogarlos.
TRES HORAS DE AGONIA
Según el camarógrafo Murillo, al llegar a la casa desconocida los
bajaron de forma violenta y los tiraron al suelo; luego les vendaron
los ojos, les pusieron una mordaza y los ataron de pies y manos y
durante tres horas, entre torturas físicas y sicológicas los
interrogaron sobre armas y dólares.
“Es mejor que colaboren
hijos de p… porque si no los vamos a matar; digan dónde están las armas
y los dólares de la cuarta urna; dónde están las bodegas con los
lanzagranadas RPG-7 y las AK-47”, recordó Manuel que le preguntaron en
varias ocasiones los empistolados, mientras los abofeteaban.
Manuel de Jesús Murillo, quien aún no se repone del susto, manifestó a
TIEMPO que como ellos les respondieron que no sabían nada y que su
única arma que tenían era la cámara de vídeo, las torturas aumentaron.
“Como les dijimos que no sabíamos nada me colocaron un filoso machete
entre los labios, luego me lo pusieron en la garganta y después en el
cuello, y como tampoco dijimos nada me pusieron una capucha hasta que
me desmayé, pero cuando reaccioné me dijo uno en el oído, hablá
hijuep…. si no te va a pasar lo mismo que a tu compañero, tocá que ya
está muerto”, recordó Manuel de Jesús con mucha nostalgia, porque creía
que lo que había palpado era el cadáver de su amigo y compañero Ricardo
Vázquez.
Manuel de Jesús indicó que el momento más difícil que
vivió mientras estuvo cautivo fue cuando lo envolvieron de pies a
cabeza en una enorme bolsa plástica, como las usadas en la morgue, y le
dijeron que si no decía dónde estaban las armas lo iban a enterrar vivo.
“Yo les supliqué que por la memoria de mi madre y mis dos hijitas que
tengo, que no me mataran; sentí tanto miedo que hasta me oriné en el
pantalón, luego me puse a orar y a pedirle a Dios que me protegiera, y
en eso cayó una llamada telefónica del jefe de ellos a quien le dijeron
que no habíamos hablado y ordenó que nos mataran, pero gracias al Señor
nos dejaron abandonados a las 2:00 de la madrugada del miércoles en el
Anillo Periférico, cerca de la colonia Víctor F. Ardón, detalló el
joven camarógrafo.
“Mi único delito ha sido participar en las
marchas de la Resistencia; tres días antes de las elecciones me
capturaron esos mismos policías que nos torturaron el martes porque
pegaba afiches y mi casa fue allanada el día de las elecciones y le
dijeron a mi mamá y a mis hijas que si no entregaba las armas, las
matarían a todas ellas”: Manuel de Jesús Murillo.