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La ley contienen duras sanciones contra los indocumentados. | Credito: Archivo |
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03 de julio 2009. - El parlamento italiano dio este viernes su aprobación final a una ley que criminaliza a los indocumentados, que será penalizados con una fuerte suma de dinero, mientras que aquellos que hospeden a inmigrantes sin permiso de residencia se enfretarán a una pena de hasta tres años de cárcel.
La nueva legislación italiana permite crear patrullas ciudadanas para ayudar a la policía a "mantener el orden".
No obstante, estas medidas han sido duramente criticadas por grupos defensores de los derechos humanos y el Vaticano.
En cuanto a los indocumentados, el gobierno italiano extiende el período de estancia en los centros de internamiento hasta por seis meses, como lo estableció la llamada "Directiva de Retorno", que el Eruoparlamento aprobó el pasado año y que supone la búsqueda de una política consensuada ante los inmigrantes en toda la unión.
Asimismo, se multará con 7 mil y 14 mil dólares a quien incurra en algún delito migratorio.
La agencia inglesa de noticias BBC, explicó que la Liga Norte, partido que firma forma parte del gobierno derechista del primer ministro Silvio Berlusconi, se comprometió a apoyar al mandatario en las elecciones que lo trajeron de vuelta al poder si se implementaban fuertes medidas contra la inmigración.
Otra de las medidas es que un recién nacido no podrá ser registrado si sus padres no tienen permiso de residencia.
Autoridades italianas justifican que estas medidas se impusieron para frenar lo que consideran una avalancha de inmigrantes, que llegan a las islas más lejanas y que no parece disminuir.
Más de 36 mil inmigrantes desembarcaron en costas italianas el año pasado. Un incremento del 75 por ciento respecto al año anterior.
El Vaticano dijo que la nueva ley estaba "concentrada en la criminalización y dejaba completamente fuera a la integración".
Para matizar estas duras medidas, el gobierno de Berlusconi llegó a un acuerdo con Libia, para que reciba barcos de indocumentados africanos expulsados de Italia, antes de que éstos puedan pedir asilo.