1 de julio de 2009.- Un desafortunado alcance de
nombres fue el detonante para que un septuagenario agricultor del fundo
zamorano Aracal, en el estado Yaracuy, viviera una de sus peores pesadillas.
Según el relato de su esposa,
en las primeras horas del pasado lunes, efectivos del CICPC de Chivacoa
se apersonaron en la residencia del campesino agredido. Irrumpiendo
violentamente y de manera grosera procedieron a requisar la vivienda,
todo esto sin dar cuenta de una orden de allanamiento. Ante el estupor
de la familia completa, incluidos niños pequeños, el comisario identificado
como Julio Páez requisó los celulares de todos los miembros del clan.
Tras negarse reiteradamente a dar explicaciones, el funcionario escuetamente
explicó a los familiares que el operativo obedecía a la búsqueda
de delincuentes secuestradores que suponía estaban en la zona e iban
tras la pista de uno de ellos, un hombre de 40 años que respondía
al mismo nombre del desafortunado agricultor.
Tras pasar todo el día detenido, el hombre fue liberado, no sin antes ser fichado por el CICPC, pese a que la situación fue aclarada y se le liberó de cualquier sospecha.