01 de abril 2008. - El atildado octogenario vestido de impecable traje azul, con el rostro
sin arrugas por la cirugía plástica, se pavoneó de mesa en mesa en el
salón de banquete iluminado por velas, intercambió besos y recibió
elogios.
¿Será una vieja estrella del cine que está siendo
agasajada por sus admiradores? ¿Se tratará de un político veterano
recibiendo los aplausos del público?
No, el hombre que está siendo
honrado por 500 compatriotas cubano-americanos en una gala repleta era
Luis Posada Carriles, el ex operativo de la CIA reclamado en Venezuela
por cargos de terrorismo y que tiene una orden de deportación por haber
entrado ilegalmente en los Estados Unidos hace tres años.
Posada, de
80 años, ha tratado de no llamar la atención en general desde su
liberación de la prisión de Texas hace un año y la desestimación por
parte de un juez federal del único cargo de Estados Unidos en su
contra: presentar falsos testimonios ante los oficiales de inmigración.
Sin
embargo, los sucesos recientes como la cena del viernes y la exhibición
y venta de sus pinturas en el otoño pasado muestran que el hombre que
se pasó la vida tratando de derrocar el gobierno comunista de Fidel
Castro ha retornado a la primera plana social en la comunidad de
exiliados de esta ciudad.
“Estamos llegando al final de una etapa
terrible. El fin de nuestra lucha está cercano”, dijo Posada a la
multitud de seguidores trajeados de etiqueta, refiriéndose a los
problemas de salud de Castro.
El Embajador venezolano en Washington,
Bernardo Álvarez Herrera, condenó la celebración de Posada y la
calificó de una burla a la justicia y evidencia de la doble moral del
gobierno de Bush en la guerra contra el terrorismo.
“Es vergonzoso,
en particular porque se mantiene hablando sobre la violencia", expresó
Álvarez sobre Posada. “Dijo que lo único que teníamos que hacer ahora
era 'afilar nuestros machetes' para la confrontación con los regímenes
de izquierda en América Latina.”
“El gobierno de los Estados Unidas
jamás ha dado una respuesta oficial a Venezuela sobre la solicitud de
extradición de Posada, presentada desde hace tres años, a pesar del
tratado que estipula esa cooperación y ha estado en vigor desde 1922”,
expresó el Embajador.
Se alega que Posada, ciudadano venezolano
naturalizado, fue quien planificó y organizó el sabotaje del avión de
Cubana en 1976 en el cual murieron las 73 personas que iban a bordo,
incluido el equipo de esgrima juvenil que regresaba de un torneo
celebrado en Caracas, la capital venezolana. Además, es sospechoso de
haber organizado la ejecución de una serie de ataques terroristas en
hoteles de La Habana a finales del decenio de 1990, en uno de los
cuales fue asesinado un turista italiano.
Se ha vanagloriado de sus
muchos intentos de asesinar a Castro y se supone que haya estado
involucrado, según los documentos del tribunal, en “algunos de los más
nefastos sucesos del siglo XX ocurridos en la política centroamericana”.
Posada
estaba cumpliendo prisión en una cárcel de Panamá por el intento de
asesinato contra Castro en 2000, cuando la Presidenta panameña
saliente, Mireya Moscoso, lo indultó a él y a tres de sus cómplices en
agosto de 2004, en un acto que algunos observadores consideraron
favorable a la reelección del Presidente Bush con la consecución de los
votos de la Florida dominados por los electores cubanos.
Los otros
tres cubano-americanos regresaron a Miami como héroes; Posada llegó
seis meses después, traído desde México, según se informa, en un barco
camaronero de propiedad de un benefactor enemigo de Castro.
Dado que
Venezuela, Cuba y los grupos de derechos humanos reclamaban la
extradición de Posada para que fuera juzgado por los cargos de atentado
terrorista contra el avión, las autoridades federales de aquí lo
arrestaron en mayo de 2005 por entrada ilegal. Un juez federal en Texas
ordenó su deportación, pero otro juez prestó atención a las alegaciones
presentadas por los abogados de Posada de que podría enfrentar la
tortura o la pena de muerte allí y prohibió que fuera enviado a
Venezuela.
Ninguno de la media docena de países amigos contactados por el Departamento de Estado aceptó recibir a Posada.
Los
fiscales federales presentaron posteriormente en ese año un demanda por
frade migratorio, pero fue desestimada en mayo de 2007. La jueza de
distrito, Kathleen Cardone, acusó a las autoridades federales de
valerse de artimañas, fraudes y engaños para encausar un pleito penal
contra él.
Los fiscales federales apelaron y están esperando el
dictamen del Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de los Estados
Unidos, dijo Dean Boyd, vocero del Departamento de Justicia.
Los
analistas especulan que el gobierno estadounidense ha eludido los
reclamos de que se procese a Posada por temor a que él revele detalles
de la participación de la CIA en golpes de estado, conspiraciones de
asesinato y escándalos, incluido el Escándalo Irán-Contras.
Peter
Kornbluh, jefe del Proyecto Documentación de Cuba en el Archivo de
Seguridad Nacional de la Universidad de George Washington, ha compilado
documentos desclasificados por la CIA y el FBI sobre Posada que
demuestran que él se mantuvo en estrecho contacto con los responsables
en Washington a todo lo largo de su servicio encubierto.
“El
espectáculo del agasajo público de un terrorista internacional
reclamado como si fuese un héroe en Miami es una burla del compromiso
del gobierno de Bush con la guerra contra el terrorismo”, opinó de la
fiesta de presentación social para Posada.
El Representante William
Delahunt (demócrata por Massachussets) convocó la celebración de una
vista del Congreso en noviembre para debatir la manipulación del caso
de Posada por parte del gobierno y argumentó que existía “evidencia
convincente” que implicaba a Posada en el sabotaje del avión.
Delahunt
dijo el martes que “no parecía haber mucho entusiasmo” para enjuiciar a
Posada bajo la actual administración, pero que presionaría de nuevo por
la acción judicial contra Posada antes de las elecciones de otoño.
“Haber honrado a Posada de esa manera envía un terrible mensaje al
resto del mundo”, expresó el congresista refiriéndose al homenaje.
Posada,
quien todavía está bajo la supervisión de la Agencia de Aplicación de
las Leyes de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos, entró al
banquete en medio de la ovación de los asistentes de pie, con el rostro
radiante y sin la cicatriz del atentado que tuvo en 1990, cuando
pistoleros lo asaltaron en Guatemala.
“Es un verdadero héroe de
Cuba. Ha estado luchando por la libertad de Cuba desde el día en que
llegó a los Estados Unidos”, dijo Héctor Morales-George, cirujano
jubilado que asistió a la cena.
http://www.latimes.com/news/nationworld/nation/la-na-posada7-2008may07,0,1699509.story
Traducido por: Asunción Aday Hernández, traductora del Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes.