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(Caracas, 02 de abril de 2008/Prensa UBV).- Un equipo multidisciplinario, dirigido por el arqueólogo y profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), Pedro Pablo Linares, inició el primero de abril la excavación para hallar los restos de 4 jóvenes revolucionarios, desaparecidos y asesinados durante el gobierno de Raúl Leoni.
Se trata de Silverio Peralta, Álvaro Candelario Carrillo, Pedro Callejas, y Beltrán Lucena, militantes del Partido Comunista de Venezuela y quienes, según refirió Linares, fueron detenidos a mediado de noviembre de 1964 por una comisión del Ejército venezolano, debido al apoyo activo que ofrecían al Frente Guerrillero José Antonio Páez, que operaba en la zona montañosa del eje Sabaneta de Barinas – Nutrias.
Los retenidos fueron conducidos el hato La Palmita del municipio Sosa, estado Barinas, lugar donde fueron torturados y ejecutados. Posteriormente los cadáveres fueron depositados en una fosa en el interior del vehículo en el cual transitaban. Al respecto recuerda el profesor que la finca fue propiedad de Carlos Arneses, figura de Acción Democrática vinculado con Rómulo Betancourt.
Participan en la actividad investigadores de la UBV, Museo Antropológico de Quibor, Museo Arqueológico del Tocuyo, y Museo Arqueológico de la Universidad de los Andes, quienes actualmente se hallan en fase documental antes de proceder a practicar la exhumación de los cuerpos, bajo la observación del fiscal 24 con competencia nacional Didier Rojas.
Explicó Linares que posteriormente, con el apoyo de expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales, y Criminalísticas (CICPC) procederán a la fase de identificación de las osamentas, bien bajo la técnica de superposición fotográfica o a través de muestras de ADN.
El rescate se enmarca en el Programa Nacional para el Rescate de los Desaparecidos de los años 60, a través del cual ya se ha logrado diez hallazgos de venezolanos víctimas de la represión política (se estima que suman 2 mil) casos documentados en el libro Desaparecidos, escrito por el propio Linares y la investigadora Irakara Castillo y publicado en el año 2007 bajo el auspicio de las ediciones de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
Señaló el investigador que se trata de un trabajo pionero en Venezuela dentro del campo de la arqueología forense, disciplina que desde principios de los 90 ha registrado avances en países como Guatemala y Bolivia, naciones en el pasado sojuzgadas por regímenes militaristas y represores. Acotó que el trabajo va más allá del hallazgo de los restos: “estamos recuperando la memoria histórica del siglo XX venezolano”.
Advirtió que a partir de la evidencia encontrada, los familiares podrían demandar al Estado venezolano y a los cuerpos de seguridad de entonces ante instancias internacionales, por la comisión de crímenes de lesa humanidad. Comentó al respecto que su trabajo no está exento de peligro “por cuanto estamos desenterrando ideas. Estamos desenterrando las fauces del imperialismo. Estamos mostrando la cara oculta de los poder”.
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