17-01-2008. -
El Senado del estado de California debe aprobar este mes una ley para poner
fin a la condena de menores de edad a prisión perpetua sin posibilidad de
obtener el beneficio de libertad condicional, señaló hoy Human Rights Watch en
un informe sobre una práctica abolida en casi todo el mundo.
En el informe de 100 páginas titulado "Cuando muera me
enviarán a casa: Jóvenes sentenciados a prisión perpetua sin libertad
condicional en California", Human Rights Watch describe que en muchos
de los casos donde los delincuentes juveniles fueron procesados junto con un
adulto, los jóvenes recibieron condenas más severas que sus copartícipes
mayores. Hay 227 presos en el estado de California condenados como delincuentes
juveniles a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional.
"El hecho de condenar menores de edad a prisión perpetua sin libertad
condicional significa que morirán en prisión sin la posibilidad de una segunda
oportunidad en la vida", señaló Elizabeth Calvin, defensora de los
derechos de los niños de Human Rights Watch y autora del informe. "La
población puede permanecer segura sin la necesidad de encerrar a los menores de
por vida por crímenes que cometieron cuando aún eran demasiado jóvenes para
votar, beber o incluso conducir".
Para la elaboración del informe, Human Rights Watch entrevistó a 27 personas
condenadas de por vida sin derecho a libertad condicional por crímenes
cometidos en edades que van desde los 14 a los 17 años. El informe se basa en
archivos del Departamento de Corrección y Rehabilitación de California y
analiza datos obtenidos en una encuesta llevada a cabo por Human Rights Watch
que abarcó a más de la mitad de la totalidad de los jóvenes que cumplen este
tipo de condenas.
Pese a la creencia popular contraria, Human Rights Watch reveló que la
prisión perpetua sin derecho a libertad condicional no está reservada para
aquellos menores que cometen los peores crímenes o que muestran signos de ser
criminales irredimibles. De hecho, el 45 por ciento de los jóvenes
californianos condenados a prisión perpetua sin libertad condicional por haber
participado en un homicidio no mataron a la víctima. Muchos fueron condenados
por homicidio preterintencional, o por cooperar o asistir en el asesinato, pues
custodiaban el área mientras se cometía el delito o bien participaban en otro
acto delictivo al tiempo que tenía lugar el homicidio.
En aproximadamente el 70 por ciento de los casos reportados a Human Rights
Watch en los que el joven no actuaba solo, al menos uno de sus cómplices era un
adulto. La encuesta revela que en el 56 por ciento de estos casos el adulto
recibió una sentencia menor que el joven.
Muchos de los jóvenes encuestados escribieron mensajes emotivos expresando
su remordimiento y ofreciendo disculpas a las familias de sus víctimas.
A nivel nacional, en un estudio realizado por Human Rights Watch en 2005 se
estimó que el 59 por ciento de los infractores juveniles que cumplían cadena
perpetua sin derecho a libertad condicional en los Estados Unidos habían
cometido por primera vez un delito, y ni siquiera existía en sus antecedentes
algún registro de un caso delictivo en su contra.
Otros estados que están considerando reformas o han iniciado esfuerzos para
eliminar la sentencia incluyen Florida, Illinois, Louisiana, Michigan y
Washington.
El derecho internacional prohíbe la condena de infractores juveniles, y esta
práctica se encuentra igualmente establecida en casi todos los demás países del
mundo. Human Rights Watch estima que sólo siete personas fuera de los Estados
Unidos se encuentran actualmente cumpliendo condenas perpetuas sin derecho a
libertad condicional por crímenes cometidos cuando eran menores de edad.
"La misma inmadurez que lleva a los menores a cometer los crímenes en
primer lugar los deja mal preparados para navegar el sistema de justicia
criminal, por lo que son más propensos que los adultos a recibir condenas más
severas", señaló Calvin. "Algunos de los jóvenes que entrevisté, por
ejemplo, no comprendían el sistema de aceptación de culpabilidad a cambio de
una reducción de la pena, de manera que rechazaban una sentencia de quince años
por considerarla muy larga y terminaban recibiendo prisión perpetua".
Uno de los entrevistados, Dave U., quien tenía 16 años de edad al momento de
cometer el crimen, dijo que tuvo varios cómplices adultos, uno de los cuales
era más de 10 años mayor que él:
"Pensé que esos tipos mayores serían mis amigos, pero al final,
dijeron que fui yo quien hizo todo".
Casi todos los entrevistados dijeron que no comprendían enteramente el
procedimiento judicial, su rol en el proceso y las consecuencias que estaban en
juego. Jeff S., quien tenía 16 años de edad al momento de cometer el crimen,
señaló a Human Rights Watch:
"Ni siquiera sabía que me habían dado prisión perpetua sin derecho a
libertad condicional hasta que hablé con mi abogado luego de la
audiencia."
California tiene los índices más altos a nivel nacional en disparidad racial
en la imposición de condenas de por vida sin derecho a libertad condicional
para delincuentes juveniles. Los jóvenes afroamericanos cumplen este tipo de
condenas en una proporción 18 veces mayor que los jóvenes blancos, mientras que
los jóvenes latinos lo hacen en una proporción cinco veces mayor.
A pesar de que no existe evidencia que indique que dichos jóvenes no pueden
ser rehabilitados, muchos de los jóvenes que cumplen condenas perpetuas sin
libertad condicional señalaron que sus sentencias no les permiten participar de
programas de rehabilitación dentro de la prisión.
Se prevé que la Ley de Reforma de la Cadena Perpetua sin Derecho a Libertad
Condicional para Delincuentes Juveniles (SB 999) será sometida a votación en el
Senado estatal antes del 31 de enero de 2008. En caso de ser aprobada por el
Senado y la Cámara de Representantes, el proyecto de ley, propuesto por el
senador Leland Yee (D-San Francisco/San Mateo) pondría fin a la condena de
delincuentes juveniles a prisión perpetua sin derecho a libertad condicional en
el estado de California. Los jóvenes procesados por homicidio aún podrían ser
sentenciados a cadena perpetua, pero tendrían la oportunidad de obtener la
libertad condicional tras haber cumplido 25 años o más de condena. El proyecto
de ley se encuentra avalado por un número considerable y variado de
organizaciones, coaliciones y grupos religiosos.
"Incluso los menores procesados por crímenes que han causado terrible
sufrimiento son capaces de reformar sus vidas", señaló Calvin. "Los
delincuentes juveniles de California deben ser condenados por sus crímenes,
pero también merecen la oportunidad de rehabilitarse. Los dirigentes políticos
de California deben darles la oportunidad de hacerlo mediante la aprobación de
la ley SB 999".
Testimonios seleccionados del informe:
"Cuando nos ofrecieron [a mi cómplice y a mí] 30 años, –30 años
exactos, no de 30 a prisión perpetua – teníamos 17 [años de edad]. No
comprendíamos. ¿Treinta años? Tenía 17 y en 30 años tendría 47. Me parecía una
eternidad. Estábamos en un centro de detención de jóvenes. Dijimos que
no".
– Robert D.
"El juez me dejó abrazar a mi madre, y lloré y no podía parar… me
dieron perpetua sin libertad condicional y yo no había matado a nadie".
– Ray J., quien tenía 17 años de edad al momento de cometer el crimen,
describió el momento en que escuchó la condena.
"Cuando eres chico no te das cuenta cuán frágil es la vida o cuán
frágil se vuelve".
– Billy G., quien tenía 17 años de edad al momento de cometer el crimen.
"Mis pensamientos sobre lo que les había hecho – he estado pensando
acerca del crimen, mi caso y las víctimas... no comprendí mi situación hasta
que tuve más o menos 24 ó 25 años. Comencé a pensar acerca de toda mi vida, lo
que mi familia tuvo que atravesar – su dolor y sufrimiento. Comencé a
despertar. Comencé a arrepentirme… Sólo yo aceptando lo que les había
hecho".
– Roland T., 33 años, describió el proceso mediante el cual comenzó a
comprender lo que había hecho y sus remordimientos al respecto.
"[Estaba] muerto de miedo. Medía 5 pies y 6 pulgadas, pesaba 130
libras y me enviaron a la Prisión Estatal de la Bahía Pelícano. Intenté matarme
porque no podía soportar lo que me decían las voces en mi cabeza…‘Te van a
violar.’ ‘No volverás a ver a tu familia’".
– David C., 29 años de edad, describe el momento en que fue enviado a los 18
años de edad a una de las prisiones de máxima seguridad de California. David
tenía 16 años al momento de cometer el crimen.
Leer informe completo
(disponible en inglés)
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