Estaba esperando para que me atendieran en una carnicería y dentro del negocio el hijo del dueño, de unos catorce o quince años, vociferaba en contra del gobierno del Presidente Chávez diciendo que en este lo que había era puro corruptos y una cuerda de ladrones, hasta que uno de los carniceros, que tenía rato discutiendo con él, alzó la voz, como para que lo oyera el dueño y dijo: ¡Aquí viene cualquiera, monta un negocio, roba a todos sus clientes y es un señor! ¡Llego yo, me llevo una lata de sardina, porque no tengo que comer y me descubren y me botan por ladrón y después con todo su odio pasa días comentándoles a todos los clientes que los trabajadores somos unos ladrones! ¡Qué bolas! Fin de la discusión.
En verdad, desde el punto de vista legal, el comerciante no roba, especula o comete delitos de usura. Por ejemplo Zuloaga no roba, especula, pero él dice que genera empleos. ¡Mentira! ¡Zuloaga no da empleos (y menos dignos), él explota. Y si paga salario mínimo es porque está obligado.Ya me imagino al dueño de la carnicería, que por cierto es fanático de globovisión, identificado con las declaraciones de Zuloaga. Sintiéndose como él. Creyéndose a su nivel.
¡Pobre pendejo! Zuloaga, con los 24 carritos, poniéndole sobreprecio de Bsf. 100.000 a cada uno, en ese solo negocito le quedaban Bsf. 2.400.000 (Dos mil cuatrocientos millones de los viejos). ¡En un solo negocio, que le fue descubierto!
Yo me imagino que todos los activos del dueño de la carnicería no llegan a esa suma y si llega a esa cantidad algún día será por inflación y por pendejo, por haber pagado sobreprecio en las propiedades adquiridas o es que ocaso no tiene una camioneta que pagó en ciento ochenta millones y que la modelo 2009, se le acaba de otorgar la licencia de importación con un precio sugerido que no llega a setenta mil (setenta millones de los viejos). Pero él se siente importante con su gran camioneta y a se da “bomba” con sus amigos contándoles cuanto le costó.
Así están de equivocados los “empresarios” en este hermoso país, que el de la panadería está igual, el ferretero independiente, lo mismo, el dueño del restaurant igual y todos los comerciantes a coro o a grito desgañotado entonan la crisis que azota, la canción de la destrucción y la balada del despeñadero a dónde va el país por culpa de este gobierno, difundida y repetida una y otra vez, por su emisora predilecta, mientras exhiben groseramente esa mísera diferencia, frente al pueblo común, de su último modelo producto de su especulación o delitos de usura.
Y para despedir este pequeño cuento, me pregunto: ¿Dónde estarán los farmacéuticos independiente? ¿Aquellos que regentaban y tenían sus boticas y sus farmacias? ¿Se las quitó el gobierno? ¿O fueron desplazados y quebrados por el poder económico de los oligopolios, como Farmatodo, Saas o Farmahorro? Por eso…
PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE… ¡VENCEREMOS!
¡¡¡VIVA EL PUEBLO DE HONDURAS!!!
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