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Preguntaba a mis estudiantes de filosofía educativa, lo hago con todos mis
estudiantes de cualquier materia, si sabían sobre el descubrimiento y la
colonización de nuestra América. Me mencionan a Cristóbal Colón, Ponce de
León, las calaveras y la teoría de por donde desembarcó Colón. Cuando les
pregunto sobre las causas y las consecuencias que esto nos trajo, hacen mutis.
Entonces tengo obligatoriamente que entrar en acción y les suelto. Con el primer
ultraje europeo a nuestra América, comenzó la era del silencio. La abominable
carnicería (genocidio hoy día) auspiciada por la Iglesia Católica, leyó bien, la
Iglesia Católica dejó un saldo de millones de muertos, mutilados, desplazados y
esclavizados, más de 70 millones de indígenas en nuestra América, 45
millones de negros y negras africanas, 140 millones de negros africanos que
murieron durante su captura, fueron asesinados o arrojados al mar vivos. Estos
datos, los dejan perplejos y continuo.
Con esta invasión comenzó la escuela del silencio, para el oprimido como diría
Freire, (un norte en mi camino). Nos han hecho creer que vinieron a salvarnos
del mal, del pecado, de las tinieblas y nos han dicho, “estamos aquí para que
conozcan a dios”. “Llegamos para civilizarlos y sobre todo para que aprendan
nuestras costumbres y se hagan hombres de la corona y la iglesia”. Le dijeron al
mundo “Fue necesario hacerlo, eran salvajes, no tenían cultura, no había
civilización, no tenían gobierno, en fin les hicimos un favor, les salvamos el alma,
pero son mal agradecidos estos malditos indios”,
Hago un alto y pregunto, ¿Alguna vez habían escuchado este relato? La
contestación es en la negativa. Vuelvo y pregunto ¿Sabían las atrocidades que
cometían los españoles con los indígenas de nuestra América que no se
sometían a la Iglesia Católica? La contestación vuelve a ser en la negativa.
Tengo otra vez que entrar en acción. Los asesinos que “colonizaron” a nuestra
América trajeron con ellos unos perros enormes a los que les llamaban mástiles.
A los indígenas que no se sometían a su religión (Católica) los despedazaban,
tomaban a los niños vivos por los pies y con sus espadas filosas los picaban en
trozos y se los echaban a los perros. También hacían hogueras y los quemaban
vivos y los ahorcaban entre otros. La perplejidad era muy notable. Aquel grupo
de asesinos, prostitutas, y enfermos mentales que llegaron por nuestras playas
con apellidos finos, se convirtieron de la noche a la mañana en damas y
caballeros en Puerto Rico y toda nuestra América, Se robaron el oro los metales
preciosas, para construir Iglesias, catedrales y vestir de oro el Vaticano con la
sangre de nuestros antepasados. Usurparon los mejores terrenos de nuestro
suelo, hasta nuestros días.
Reflexiono. A mi no se me enseñó nada esto en la escuela. ¿Lo están haciendo
hoy en día? NO. Conozco muchos compañeros maestros de historia de Puerto
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Rico y español, clases en las que se abordan temas que pueden ser explotados
al máximo. Conozco muchos maestros y maestras comprometidos con nuestra
identidad, con nuestra cultura, con la independencia, que se unen a la escuela
del silencio. ¿Acaso enseñar la verdadera historia de nuestro pueblo no es
importante? ¿Acaso no es importante descorrer el velo del silencio? ¿Es más
importante saber por donde entró Colón, que las causas y consecuencias de tal
atrocidad? Reflexiono, ¿porqué el silencio? ¿miedo? ¿a qué? ¿a la iglesia? ¿a la
represión? Hago un paréntesis.
No puedo esperar y pregunto, ¿Me pueden decir que conocen de la presencia
Norteamericana en nuestro continente? Los cupones, subsidios, Becas Pell,
Seguro Social, chavos y más chavos, es la contestación. Hostos y Freire deben
de estarse revolcando en sus tumbas.
Saben que la presencia de las agencias de seguridad en nuestra América es
responsable directo de millones de muertos, desaparecidos, desalojados por el
mero hecho de pensar. Sí, leyó bien, por pensar. ¿Prohibido pensar?
Puerto Rico no ha sido la excepción de la persecución contra los que Sí nos
atrevemos a aprender a leer, leyó bien leer, a pensar, que es aprender a decir
nuestra palabra, no la de aquellos que nos quieren oprimir. Como el gobierno de
turno, que como triste peón se ha prestado para el asesinato, Masacre de
Ponce, Rió Piedras, Maravilla y Hormigueros, entre otros
Somos los que la escuela no nos calla. Los que siempre combatiremos el
imperialismo, el neoliberalismo, el intervensionismo, la opresión, el abuso, la
corrupción venga de donde venga.
Si muchos jóvenes en nuestras escuelas tuvieran la oportunidad de conocer y
reflexionar sobre nuestra historia, nuestras raíces, nuestras luchas, nuestros
patriotas, identidad, aciertos y pudieran romper las cadenas que nos atan,
guiados de manos de maestros que se atrevan a romper con la escuela del
silencio, nuestra realidad sería otra. Decía Freire, “Es por esto por lo que el
único modo correcto de pensar, desde el punto de vista de la dominación, es
evitar que las masas piensen, vale decir: no pensar con ellas” y añadía, “Los
hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la
acción, en la reflexión. Como maestros tenemos el compromiso con nuestra
patria y en el campo educativa romper con la escuela del silencio. Nuestra
misión debe ir encaminada a formar muchos Juan Salvador Gaviota. Lo demás
es lo demás.
Ph. D.
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