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Podemos o no estar de acuerdo con la acción político militar desplegada esta semana por varios colectivos de revolucionarios de la parroquia 23 de Enero, acción a la que fueron invitados algunos grupos de Petare. Lo que no podemos compartir son los calificativos que les han endilgado a los camaradas, incluso el Presidente de la República, quien pareciera olvidarse que precisamente quienes salieron a las calles de Caracas, dispuestos a inmolarse en defensa de la revolución fueron los “encapuchados” y dirigentes populares del 23 de Enero, La Vega, Petare, Antímano, El Guarataro, El Valle, y no precisamente “los camaradas” del MVR. Se olvida el Presidente y algunos de sus funcionarios que en aquellos días aciagos, cuando muchos ministros, alcaldes y gobernadores corrían desaforados buscando donde guarecerse de la furia criminal de los opositores, los “ñangaras” del 23 de Enero, salieron a la calle y se enfrentaron a plomo limpio con las hordas asesinas del entonces alcalde mayor Alfredo Peña (y los derrotaron). En esa ocasión tenían las mismas armas y las mismas capuchas que exhibieron durante la acción de esta semana. Pero en aquella oportunidad no daban alergia, ni avergonzaban a nadie.
Calificarlos hoy de ultraderechistas, enviados del imperio, peones de la CIA, terroristas, es una falta de respeto para una legión de combatientes que tienen años (y no precisamente desde 1992) luchando en defensa de los intereses del pueblo venezolano. Si no estamos de acuerdo con sus prácticas, con sus posiciones o su actitud, vamos a desarrollar la discusión, vamos a la confrontación político ideológica. Es lo que se estila entre revolucionarios.
¿O es que acaso alguien se paseó por la posibilidad de enfrentar militarmente (reprimir) a los compañeros? Si alguien (incluido el Presidente) hubiera siquiera pensado en esa posibilidad sólo le voy a recordar que en 40 años de regímenes pseudo democráticos y de represión desenfrenada, jamás gobierno alguno logró doblegar a los combatientes del 23 de Enero y la prueba es que, apenas llegó Chávez, las fuerzas estaban allí, intactas.
¿De verdad piensan que los revolucionarios de las demás parroquias se van a quedar de brazos cruzados viendo como aniquilan policialmente a un grupo de camaradas en el 23 de Enero, así sea por una orden del Presidente Chávez?
¿Se ha evaluado acaso el impacto mediático a nivel mundial? Me imagino titulares de prensa con algo así como: “Chávez ordenó disparar contra dirigentes revolucionarios”, “masacre en el 23 de Enero fue ordenada por el Presidente Chávez”, “Asesinados varios revolucionarios por orden del presidente”, “Presidente socialista ordena disparar contra grupos revolucionarios”.
wpoleow@hotmail.com
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