Caso Viasa

Misión Justicia

Acertadamente, el Presidente Chávez buscó la forma de hacer By-pass al monstruo burocrático del Estado en asuntos tan importantes para el Pueblo, como lo son la salud, la educación y la alimentación.

Todos conocemos las Misiones, que se han implementado para solucionar directamente, ejecutivamente, los problemas de la gente en estos ámbitos, sin involucrar las grandes instituciones del Estado donde todo recurso económico y esfuerzo se habria perdido entre burocracia, corrupción y sabotaje de quinta columna. No estoy diciendo que en las Misiones no existan estos vicios, todos sabemos y más lo sabe el Presidente, que estos son de los más grandes problemas que enfrentamos para lograr un proceso que traiga la mayor suma de felicidad posible.

Pero uno de los principales ingredientes de la felicidad, es la Justicia. No me refiero a la Justicia Social, sino a la justicia ordinaria, ósea la que se debería lograr a través del sistema judicial, de los tribunales, del Poder Judicial, del Poder Público, Defensoría del Pueblo, Poder Moral.

Nosotros los trabajadores de VIASA comenzamos una larga lucha contra la injusticia, desde que el Neoliberalismo Salvaje decidió que nuestra empresa VIASA había que privatizarla, se le vendió al estado Español y este decidió junto con el Estado Venezolano, que había que cerrarla. El que tenga un poco de memoria recordara como nos manifestamos por toda Venezuela para tratar de evitar que fuese cerrada nuestra VIASA. Inventamos formas novedosas para adquirirla y evitarle la “carga” al Estado, ofrecimos nuestras prestaciones a cambio, buscamos sociedad con empresas extranjeras, inclusive colocamos opciones para la nueva empresa entre los habitantes del país, logrando colocar 75 mil de ellas en pocos meses a través de promoción efectuada por nuestros compañeros, muy especialmente por las muchachas de todas las edades de nuestra VIASA con sus uniformes turquesa.

No era aceptable tanta revolución para un gobierno que ya había pactado la muerte de VIASA a favor del poder extranjero de IBERIA. No solo se cerraría VIASA sino que seriamos castigados eternamente a penar dentro del sistema judicial venezolano rogando por nuestros derechos.

Lo peor es que desafiando el castigo divino, nos fuimos hasta Guayana a advertirles y contarles a nuestros compañeros trabajadores de las empresas básicas, los peligros que corrían si dejaban que sus empresas fuesen privatizadas. Pudimos lograr algo con las del aluminio, que nunca pudieron ser vendidas. Esto marcó un fracaso de ese gobierno en su clara intención de llegar a privatizar PDVSA. Pusimos nuestro granito de arena para salvar nuestras riquezas. Por supuesto provocamos la ira del poder y nos mandaron a la quinta paila.

A la llegada del Presidente Chávez, ya teníamos nuestro tiempo luchando dentro del sistema judicial tratando de lograr, no justicia, sino por lo menos nuestras prestaciones. Abrigamos esperanzas ya que desde que nos mencionó por primera vez dijo que nos ayudaría. Inclusive en posteriores ocasiones comisionó a funcionarios como la Ministra del Trabajo para solucionar nuestro problema. Sin embargo siempre continuamos nuestra ardua lucha en el sistema judicial cuya Ley había cambiado.

Nosotros comenzamos reclamando nuestras prestaciones en la instancia laboral, no fue posible. Luego seguimos reclamando nuestros pasivos en el proceso de quiebra, nada que buscar. Pusimos una acusación por estafa y apropiación indebida en el ámbito penal y después solicitamos que la quiebra fuese declarada fraudulenta. Esto es un delito y para ese entonces ya los delitos eran de orden público, por lo que correspondía a la Fiscalía o Ministerio Publico llevar a cabo la acusación.

Resulta que la quiebra fraudulenta, no es un delito contra los trabajadores que por supuesto sufren las consecuencias, sino principalmente contra el Estado Venezolano que era el socio de Iberia y Banco Provincial en la empresa VIASA, por eso cuando se comenzó a armar el expediente en la Fiscalía para llevar a juicio a los responsables de la Quiebra de VIASA estábamos seguros de que al fin, se haría justicia.

Para los que no están muy claros en como funciona una acusación del Poder Público, les diré brevemente que se encarga el caso a un Fiscal Público, este recaba pruebas, efectúa imputaciones, se asesora con fiscales especializados y expertos, puede solicitar allanamientos y solicitar medidas cautelares e interrogar a imputados. Cuando tiene armado el expediente efectúa una acusación en un tribunal penal (de Control) lo que se llama Acto Conclusivo, dando inicio al juicio penal que tiene unos lapsos cortos, ósea debe ser breve, donde se dictará sentencia a los acusados.

Todo suena bastante sencillo excepto cuando pasan siete años y el caso ha sido asignado a 16 fiscales diferentes sin producirse una acusación. Estos fiscales no han renunciado, ni se han enfermado ni muerto. Solo han sido removidos del caso. La actual Fiscal del caso ha sido muy diligente y valiente y tiene la acusación lista, por eso hasta han recurrido a sacarla de vacaciones obligatoriamente para evitar que lleve a cabo el Acto Conclusivo. No hay ni que tener ojos para ver.

Le solicitamos al Tribunal Supremo que nos amparase por denegación de justicia lo cuál no ha ocurrido.

No hay nivel más alto que este en el Sistema Judicial Venezolano.

Señor Presidente, con todo respeto le solicitamos nos ayude directamente a fin de obtener Justicia. Ya nos llegó la edad en que los compañeros comienzan a morirse sin verla. Nosotros no somos actores políticos y poco podemos hacer en contra de los que evitan que la revolución logre sus objetivos de felicidad y de justicia desde las grandes instituciones del Estado.

Ud. Sabe el daño que le hacen al proceso y están allí al ladito suyo.

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