La Reforma de la LOPNA

Hace meses recibí una invitación de una organización internacional, que reúne periódicamente a las ong,s que trabajan en materia de protección de niños, niñas y adolescentes. En la invitación preguntaban sobre el avance de las políticas de protección en Venezuela dirigida a la población infantil. Les respondí en aquel momento que aún el Consejo Nacional de los derechos del niño, niña y adolescentes y el INAM, funcionaban con dificultades propias de los procesos de transición para liquidar al INAM y discutir sobre la reforma de la LOPNA, y definir el papel del CNDNNA, en el marco de los nuevos procesos de administración de políticas, pero mientras esto ocurría el gobierno nacional avanzaba con sus políticas de protección, al generar programas estratégicos como las misiones educativas, simoncito, barrio adentro, la misión vuelvan caras jóvenes, y las casas de alimentación, a través de estas experiencias se estaban atendiendo a la población infantil en la garantía de derechos fundamentales como son la alimentación, la salud y la educación. Con estos programas preventivos, además de ‘la organización de los consejos comunales, estamos viviendo la transformación social, necesaria para emprender los cambios para la reforma de la LOPNA.

En el caso de la misión vuelvan caras jóvenes, que está dirigido a los adolescentes a partir de los 15 años, debe incluirse en los programas socio-educativos para aquellos que reciben como medida de sanción la privación de libertad. Algunos estudiosos de la conducta humana sostienen que la última oportunidad está en la adolescencia. Es urgente que en los centros de atención socio-educativa, y en los programas de prevención se incorpore esta misión, que garantiza derechos fundamentales como es la formación para el trabajo socio-productivo. La experiencia de vuelvan caras jóvenes es nueva, pero novedosa por sus valores de solidaridad, en la oportunidad de la formación integral en una de las etapas más importantes del ser humano, como es la adolescencia.

Pero no ha sido así, se sigue con ese enfoque sectario de las políticas de infancia, no se integra a la sinergia que se está generando en los mencionados programas, ejemplo de ello son los consejos comunales, cuando al órgano ejecutivo como instancia articuladora de las organizaciones comunitaria y la conformación de los comités, no se refieren a las organizaciones que tradicionalmente se organizan en las comunidades, como son los centros de atención infantil, para la cultura y el folclor, los clubes deportivos y otros que no se mencionan nunca, como son las vecinas que cuidan a los niños mientras sus madres trabajan, que son muchas, pero ningún catastro social refiere, no obstante su importancia como potencial para el apoyo solidario y participativo. Recientemente el MPS, impulsa los comités de protección social, sin embargo, por lo menos a nivel informativo se desconoce si su alcance está vinculado a la protección de la infancia involucrando al los agentes socializadores más importantes en las comunidades como son los mencionados programas y particularmente las organizaciones familiares, es que la reforma de la LOPNA, contemplará el enfoque de la comunidad solidaria como eje fundamental, para la participación protagónica?

Otro factor que influye en esa manera de concebir la protección es ese marcado enfoque legalista de las relaciones comunitarias y familiares, una cosa es el enfoque de derechos y otra es el enfoque legalista sobre lo humanamente jurídico, es decir la concepción de los derechos humanos desde la perspectiva familiar y comunal. Creo que hay que abrir un debate, en las comunidades, revisar sus experiencias de protección, y no en la asamblea nacional, a veces tan alejada de la dinámica que está revolucionando a la participación.

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