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La última “creación” de los nuevos guionistas de la oposición al proceso bolivariano, fue la de enviar a chicos y chicas recorriendo centros comerciales con el “novedosísimo” lema “Fin de semana por la vida” en esta oportunidad el casting para seleccionar a los participantes, promovido por la agencia ARS Publicidad, en exclusivo para las pantallas de Globovisión, determinó la conveniencia de que los rasgos de los actuantes fueran de afrodescendientes, excluidos y marginales. Unos sesenta chicos, hicieron el trabajo que a pesar de la insignificante concurrencia, fue ampliamente divulgada por las microondas del canal opositor.
A principios de esta misma semana, un trabajador de lo que aquí llaman economía informal, realizaba unas diligencias con María Cristina, su hijita de 9 años y desafortunadamente esta fue estropeada gravemente por un vehículo, cuyo conductor responsablemente se detuvo y los condujo, por la cercanía del accidente, a la emergencia de la Clínica Ávila. Ya estando allí, no se lo pudieron prestar auxilios médicos a la niña por falta de una ¨fulana” clave y porque su progenitor no poseía una tarjeta de crédito, de solvencia ampliada. El mismo conductor, mostrando un noble gesto de conciencia civil, estuvo trasladando a la niñita a varias clínicas cercanas, sin éxito, hasta que finalmente María Cristina fue atendida en un consultorio Barrio Adentro, ubicado por el Recreo. ¿Qué pasó?... ¿Porqué esta novedad no fue cubierta por Globovisión? La vida de María Cristina ¿no era relevante para sus propósitos mediáticos?
Estos chicos que andaban por los centros consumistas de la capital, marchando por la vida, ¿no harían mejor papel realizando sus llamados de conciencia a los médicos de las emergencias de las Clínicas Privadas? Sitios donde, a diario ocurren desprecios a la vida, como el testimonio que les acabo de relatar. ¿A que “vida” se refieren estos chiquillos ensayados? O será que se refieren a la “gran vida” que la alta sociedad caraqueña se da por estos meses de vacaciones, en los casinos y placeres mayameros.
En los campos venezolanos, han sido cruelmente asesinados, dos centenares de campesinos de manos de un sicariato costeado por caudalosos terratenientes y ninguno de estos chicos muestran sensibilidad por estos inhumanos acontecimientos. No estarían mejor ubicadas sus marchitas, si se presentaran al frente de la Federación de Ganaderos o de Fedecámaras solicitando el cese definitivo, de estas horrorosas actuaciones de sus afiliados, contra el campesinado.
Durante los días del paro petrolero se registraron lamentables sucesos, como el de aquella familia que murió calcinada en el estado Mérida a causa de la explosión de su auto, a consecuencia de una colisión por la parte trasera, que afectó los envases de gasolina que minutos antes, habían comprado para poder garantizarse, el combustible que una irresponsable elite meritocrática de la vieja PDVSA, le había privado al pueblo venezolano. ¿En esas “novedosísimas” movilizaciones, la vida de estas personas, carecían de valor?
Si nos vamos un poquito mas atrás y recordamos toda la mortandad que se produjo, como consecuencia del desvío, que a la marcha del 11 de Abril, una enfermiza dirigencia opositora promovió, para precipitar sus planes conspirativos. ¿Las vidas que allí se perdieron, tampoco despiertan dolor a estos muchachos? De acuerdo con estas observaciones ¿No estaría mejor que estas marchas por la vida, se dirigiesen hacia la CTV, Fedecámaras, la Jerarquía Episcopal y los medios de comunicación que incitaron los sangrientos hechos de abril 2002?
El pueblo humilde tiene muchos mas motivos para marchar por la vida que estos chicos ARS. Comencemos por las Clínicas Privadas, para que de una vez por todas, sus emergencias actúen como hizo el buen samaritano, con aquel necesitado del camino. Aunque a muchos de los clientes de esas clínicas les desagradaría ver a los “mugrosos” del oeste compartiendo “sus espacios”.
efrain2030@hotmail.com
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