Carta Abierta

Instigación al odio por Capriles y el caso Ruanda

Presidencia de la República.

Vice Presidencia.

Defensoría del Pueblo.

Fiscalía de la República.

Tribunal Supremo Justicia.

Asamblea Nacional.

Son muy lamentables los sucesos registrados en todo el país como consecuencia del llamado irresponsable que hiciera el candidato opositor perdedor para que sus partidarios “salgan a la calle a descargar su arrechera” por el hecho que los resultados electorales no lo favorecieran a él en los comicios presidenciales del 14 de abril del 2013.

Los hechos están debidamente documentados con un saldo de 9 víctimas fatales de hombres, mujeres y niños y casi dos centenas de heridos y lesionados incluyendo cooperantes cubanos, además de la destrucción de varios centros dispensadores de salud y otras instalaciones gubernamentales de servicio social.

Fanáticos opositores se hicieron eco del llamado del “Líder” de la oposición ultraderechista, la resonancia consiguió replicas en su resentida y frustrada membresía los cuales mantuvieron en vilo la opinión pública nacional e internacional con sus acciones fascistas, además que en la invitación del candidato opositor quedó implícita el desconocimiento de las instituciones del Estado y del Gobierno, así como tampoco creyó en la certificación de acompañantes de centros electorales de otras naciones que coinciden en aseverar que el sistema electoral venezolano es uno de los mejores en el mundo.

Con claras intenciones desestabilizadoras se motivó a sectores Antichavistas a enfrentarse contra el pueblo votante a favor del candidato de la patria Nicolás Maduro pero a ciencia cierta, los hilos conductores de toda esta desestabilización los manejaba a control remoto el Imperio y la oligarquía apátrida para luego dar el zarpazo.

El gobierno, los órganos de inteligencia y las FANB se movieron con habilidad e insistente persuasión para que sus seguidores no cayeran en la provocación montada por el Imperio norteamericano.

En el caso de Ruanda, éste es un país africano, donde desde los medios de comunicación en el año 1994 se insufló de tal manera el odio entre la población de dos grupos tribales que el sector numéricamente dominante arremetió sin conmiseración contra el otro sector ocasionándole un saldo de más de 800.000 muertos cuyos cuerpos quedaron esparcidos durante muchos días en carreteras, vecindarios, avenidas, con evidencias de atroces métodos para el festín mortuorio puesto que se utilizaron para tal morboso fin, machetes, puñales, bates con clavos, quemar vivas a las personas, entre otros repugnantes procedimientos inhumanos, mientras esto ocurría en distintos lugares de Ruanda, por las emisoras de radio comprometidas con esa “limpieza étnica” se incitaba hasta el delirio a matar! a matar! utilizando frases como “maten a esas cucarachas”, “maten a esas serpientes”. “que nadie quede vivo”.

El Genocidio de Ruanda ha sido motivo de estudio por parte de Naciones Unidas, de la Cruz Roja Internacional, de investigadores sociales y hasta se habilitaron Tribunales Internacionales para estudiar el caso en su diversidad de factores, en donde sale a relucir el uso y abuso de los medios de comunicación para propalar incitación al odio, también fue pertinente estudiar la estructura psicológica y los intereses presentes en quienes hicieron el llamado a expresar dicho odio el cual se manifestó con sed de venganza.

El propósito de esta Carta Abierta dirigida a las instancias del Estado y del Gobierno venezolano, así como al pueblo en general, es motivar a incluir en el “Expediente Capriles y la Incitación al Odio”, el estudio del papel de los medios de comunicación privados, a estudiar el contenido de sus mensajes y sus propósitos a la hora de actuar como un actor más conjuntados con los intereses a los que están aliados o son expresión de dichos intereses, para el caso venezolano, los medios son aliados del Imperio norteamericano y a la rancia oligarquía.

Tomemos dos casos para comparar e ilustrar, cuando el 11 de abril del 2002 sustrajeron al pueblo venezolano del derecho constitucional a estar informados e informadas, y a través de sus periodistas anclas solamente presentaron informaciones retorcidas, manipuladas y exhortando a la población a delatar a chavistas, pero posteriormente cuando el pueblo fue recuperando paulatinamente la iniciativa de calle, el poder, las pantallas de las televisoras privadas por instrucción de sus propietarios fueron inundadas de comiquitas.

En el caso de la noche del día domingo 14 de abril de 2013 y del día lunes y sucesivos, así como antes del proceso electoral, sin cortapisa y sin la explicación adecuada y pertinente los medios privados -cual actor más- dieron puertas francas a sus pantallas a actores políticos de la ultraderecha empeñados en el desconocimiento de las instituciones del Estado como el Consejo Nacional Electoral, además el candidato -opositor y perdedor- incitó a sus partidarios con su discurso inflamable a la calle con los lamentables saldos que se conocen de muertos y heridos.

Ruanda fue una vergüenza para África y el mundo, como también es una vergüenza para Venezuela y el mundo los hechos propiciados por el candidato perdedor de la ultraderecha con las acentuadas expresiones de fascismo.

Nos preguntamos en nuestro adentro, cómo sería si hubiesen ganado las elecciones la ultraderecha, los estadios estuvieran repletos de población proclive al chavismo y las fosas comunes estuvieran saturadas de bolsas negras contentivas de cadáveres de chavistas.

La esencia de Ruanda y la de Capriles Radonsky hay que estudiarla porque pueden tener similitud y sus diferencias. Pero es pertinente estudiar ambos casos, es oportuno evaluar la jurisprudencia emanada de tan bochornoso hecho histórico, como es el Genocidio de Ruanda.

En el caso el venezolano existen suficientes documentación en Internet, en las redes sociales, en las televisoras del Estado y comunitarias; en el caso del Genocidio de Ruanda existen documentos de la Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional porque hasta ya se cuenta con films sobre los sucesos ocurrido en ese país africano.

Nos preguntamos: ¿se valdrá Capriles Radonsky de sus apellidos de abolengo, de su influencia, de sus relaciones internacionales con EE.UU. para eludir la justicia venezolana? ¿Personalizará la organización de ultraderecha Primero Justicia las imputaciones de los órganos de justicia exclusivamente hacia su “Líder”? ¿Los demás partidos de derecha que confluyen en la Mesa de la Unidad Democrática se desmarcarán o son co-partícipes de las actuaciones fascistas del candidato perdedor?



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Gaspar Velásquez Morillo

Perfil de Gaspar Velásquez Morillo. Venezolano. Lic. en Periodismo egresado de la Universidad de la Habana Cuba. Master en Periodismo por la UNESCO. Candidato a Doctor en Ciencias para el Desarrollo Estratégico. Línea de Investigación: Gestión Pública Bolivariana. Especialista en Políticas Públicas. Especialista en Ciencia Política. Profesor Universitario en Pre y Postgrado. Facilitador de Procesos Socio-Políticos y Educativo. Asesor Político Comunicacional. Consultor de la Asamblea Nacional 2001 2005 en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y Ley de la Defensoría. 1er Secretario del Consejo Legislativo del estado Trujillo en la República Bolivariana de Venezuela, año 2000.

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