Letra Desatada

Holocausto palestino

Hay países que duelen. Haití es uno de ellos. No es que uno quiera más a un país que a otro. No es que uno se sienta más identificado con un país que con otros. No se trata de guerra fría ni de ideologías. No se trata de nada de eso. Cuando el dolor aparece, por la razón que sea, se olvida todo. Cuando duele no importa si el culpable es el imperialismo gringo (lo siento por los pitiyanquis, pero sí existe) o Dios o la naturaleza que se opone y no obedece, a veces con razón, al ser humano.

Hay países que duelen. Hay países que tienen ese estigma del sufrimiento que nunca acaba. De ese sufrimiento que tiene un adjetivo: escalofriante. Hay países en los que faltan pocas cosas por pasar. Así de inimaginable es su sufrimiento. Donde padres y madres no duermen por temor a que una bomba caiga sobre la cabeza de sus hijos. Donde la vida es menos importante que una alambrada. Donde las alambradas se hincan en lo más hondo. Países donde la dignidad está rodeada de púas. Y las púas se clavan muy fuertes, tan fuertes que duele por kilómetros y kilómetros.

Hay países que duelen. Es un dolor sin fronteras. Un dolor sostenido, una coda triste, una mirada sin luz. Y es que hay conglomerados humanos que algunos intentan que no se llamen países. Pero en esos "no países" hay millones de personas resistiendo.

Hay países que duelen. Otra vez fuimos sorprendidos. Cuando creíamos que ya había pasado suficiente. El 16 de noviembre pasado leemos en Ciudad CCS: "Israel prepara invasión a Gaza. Movilizan a 30 mil reservistas hacia territorio palestino". ¿Una invasión? Y las púas dolieron más fuerte ¿Qué más le tiene que pasar a los palestinos? ¿Cuánto más tienen que sufrir los habitantes de Gaza? ¡Ah!, faltaba imaginación.

Hay países que duelen. "En una cama del hospital Shifa, una niña de tres años yace con el cráneo partido por la metralla, el fémur roto y una herida en la mano derecha. Está sedada. Su madre la acompaña con la mirada ida. Su casa fue bombardeada", (Ciudad CCS 17-11-12). Dolorosamente no es una imagen aislada. Desde la guerra de aquellos malditos seis días se condenó a un pueblo a vivir con esta realidad como cabecera.

Hay países que duelen. Los territorios palestinos son un gigantesco campo de concentración en el que se mantienen torturados, vejados, humillados, maltratados, agredidos, secuestrados, confinados a más de dos millones de seres humanos. Desde hace decenas de años. Un crimen tan atroz como el "holocausto judío". Parece que buscaran homologar horrores. A este se le llama "diplomáticamente" crisis humanitaria. Genocidio disfrazado.

Hay países que duelen. Porque aunque las Naciones Unidas aún no haya reconocido a Palestina como un Estado (votación que se realizará el 29 de noviembre próximo) los niños y niñas, los hombres y mujeres que tienen la dignidad apretada por púas y por decenas de discusiones leguleyas tan justas como inútiles, Palestina duele. Y si duele es porque existe. ¡Que viva Palestina libre! Sigamos

[email protected]/Twitter: @mercedeschacin


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