La Impunidad: instrumento de la contrarrevolución

La impunidad es un elemento contrarrevolución que detiene la construcción del socialismo y que es aprovechado por los elementos contrarrevolucionarios para profundizar sus acciones en contra del pueblo Venezolano. Algunas televisoras y emisoras de radio desde hace años realizan campaña de guerra contra el Estado Venezolano y su pueblo; y allí están, continúan envenenado las mentes de muchos venezolanos para sembrar el odio entre nosotros !Qué acción mas contrarrevolucionaria puede haber¡ Aceptamos las diferencias democráticamente, lo que nunca debemos permitir es que el ejercito de Estados Unidos realice su plan de guerra utilizando nuestro propio espacio radio eléctrico. De allí que sea necesario honrar la justicia, procesando a quienes utilicen los medios de comunicación para estimular el odio y la venganza, venga de donde vengan. La justicia socialista debe denunciar e interponer acciones ante los organismos coloniales de Estados Unidos (OEA y ONU) respecto a la acciones de guerra del Ejercito de Estados Unidos contra nuestro Pueblo. Pero, también debemos saber defendernos en el plano militar en tiempos de “paz”, como ellos lo hacen.

Pero, la impunidad de la contrarrevolución no se queda allí, debemos derrotarla en todos los Ministerios, Empresas del Estado, Gobernaciones y Alcaldías donde se meta. No con la violencia; pero sí con la determinación de hacer que los responsables paguen por sus acciones contra el pueblo y que las mismas no se vuelvan a repetir. La contrarrevolución quiere asimilar su impunidad con la corrupción de muchos funcionarios y empleados Públicos del proceso bolivariano, con conductas arbitrarias de algunas personas y en fin con mucha inconsistencia ideológica respecto a la construcción del socialismo. Pero, lo cierto es que la impunidad contrarrevolucionaria va contra el pueblo (contra la clase trabajadora y campesina), contra la identidad nacional venezolana, contra su soberanía y contra el socialismo. La impunidad contrarrevolucionaria no requiere de la corrupción sino para amilanar la consciencia de algunos políticos Adecos o Copeyanos coleados en el proceso bolivariano. La contrarrevolución desarrolla su acción de guerra contra nuestra moral revolucionaria, para que perdamos la fe en el socialismo y en nuestra nacionalidad. La impunidad contrarrevolucionaria se da en los Ministerios, Empresas del Estado, Gobernaciones y Alcaldías cuando dejan las calles sin asfaltar por meses (como lo hicieron), cuando crean crisis en el sector del gas o cuando producen cortes eléctricos frecuentes y nadie es responsable y menos aún hay algún preso por atentar contra el pueblo. Nadie es responsable ni está preso porque agua de consumo humano llegue amarillenta o con feo olores. Nadie es responsable por el déficit presupuestario en algunos organismos públicos para cumplir sus funciones o por la basura que duran semanas en recoger. Esta es la impunidad contrarrevolucionaria, la que va contra el pueblo indefenso. Hay contrarrevolucionarios poderosos y otros de baja monta. Pero, los más peligrosos son los poderosos, los padrinos, los que tapan la impunidad de los empleados o Funcionarios, los que se escudan tras el socialismo y exigen solidaridades (o sinvergüenzuras) automáticas para realizar sus fechorías contrarrevolucionarias. Muchos delincuentes, narcotraficantes, contrarrevolucionarios opositores y contrarrevolucionarios internos deberían estar tras las rejas pagando con su trabajo sus acciones contra el pueblo: esa es la justicia socialista.

La pelea es peleando, la contrarrevolución tiene una pelea injusta contra los revolucionarios. Muchos de ellos están en el poder, son: Ministros, Vice- ministros, Gobernadores, Alcaldes, directores Generales o financista burgueses; mientras nosotros somos trabajadores, analistas y empleados rasos. Quizás lo mas peligroso no sea su poder sino que muchos están organizados; pero, nosotros somos mayoría, las clases trabajadoras y campesinas siempre será mayoría, y el momento exige una mayor organización, capacitación y conciencia, pero, sobre todo unidad de clase y acción coordinada para derrotar en su terreno (la administración pública) a la contrarrevolución venezolana. Esta es una lucha que no acaba el 7 de octubre con nuestra victoria; sino que apenas comienza. De allí que nos debe encontrar maduros y con decisión. Quien tolere la impunidad contrarrevolucionaria es un contrarrevolucionario. Justicia socialista para combatir la contrarrevolución. Viviremos y venceremos, que viva el Socialismo, Carajo.

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