La memoria es urgente

Tazón, Caracas, miércoles 19 de septiembre de 1984

Cayó  miércoles, como este año. Nos habíamos reintegrado recientemente a clases los estudiantes de Agronomía y Veterinaria del núcleo de la UCV Maracay, luego de las largas vacaciones de agosto. Sabíamos que había una tarea pendiente, ya que en esa época el ahogo presupuestario hacia las universidades nacionales se repetía en las escuelas, los liceos, los hospitales, las pensiones, en todo aquello llamado “gasto social”. Todo lo que no fuera capaz de ayudar a multiplicar el capital era un gasto, era superfluo. El Pueblo estaba de más.

La tarea pendiente consistía en defender la propia supervivencia en la universidad. Se amenazaba con cerrar, entre otros beneficios, los comedores estudiantiles y se decía que entregarlos a empresas privadas les daría a los estudiantes la oportunidad de una mejor alimentación en un ambiente más agradable. Claro que sólo a los pocos que pudieran pagarlo.

En esos días coexistían en las universidades una cantidad importante de movimientos de todo tipo surgidos de la masa estudiantil, dedicados a actividades culturales, políticas, ecológicas, deportivas, etc. Maracay no era la excepción. Las Federaciones y los Centros de Estudiantes en su mayoría adormecían en manos de la agotada izquierda tradicional, conforme con la migaja de poder que el Sistema les dio luego de la derrota de los años 60’s y la pírrica votación cada vez que había elecciones. Un importante sector del estudiantado se abría paso a la participación en esos “grupos organizados”, como se les llamaba, “come flores” o “anarquistas”, como se les pretendía criticar. Era época de trabajar con las uñas, con megáfono y multígrafo, tirando pintas clandestinas en los muros, sin apoyo de ninguna ONG europea ni gringa.

De esos movimientos, en conjunto con los centros de estudiantes de Agronomía y Veterinaria surgió la propuesta de estudiar la posibilidad de aprovechar los núcleos,  fincas y plantas de lácteos de la universidad para producir alimentos que pudieran surtir a los comedores y hasta obtener un excedente con la venta, con mano de obra estudiantil, reconociendo  académicamente los conocimientos adquiridos a través de esta actividad.

Se elaboró un documento en conjunto entre los estudiantes de las dos Facultades para llevar la propuesta, pidiendo un derecho de palabra al Consejo Universitario, lo cual fue negado por el rector Chirinos. Solicitamos autobuses para trasladar estudiantes a tratar de leer el documento y se negó. Tomamos los autobuses y más de 200 estudiantes llevaron a Caracas la propuesta.

Días antes Chirinos, en una entrevista, habló despectivamente de los estudiantes de la época. Nos llamó la “Generación Boba”. Ese miércoles, con miedo a los bobos, llamó al ministro del Interior Lepage. Paren esos autobuses fue la orden nacida de la cobardía. La orden llegó a la Guardia Nacional, y ésta actuó como era común en la época. Estudiantes desarmados en autobuses acribillados por tiros de fusil. No hubo muertos, pero muchos quedaron marcados de por vida, dado la gravedad de las heridas. Así actuaban. La prensa dijo que la culpa era de los estudiantes. Así actuaban, defendiendo el poder económico. Se trataba de un negocio que había que defender aunque costara sangre de estudiantes pobres. Así actúan aún los mismos medios. El presidente adeco Lusinchi dijo que la culpa era de los estudiantes y el tigre copeyano lo apoyó. Así quieren volver, no solo aprovechando el desconocimiento de quienes por jóvenes no vivieron esa época, sino (y es lo triste) con la desmemoria de quienes sí lo vivieron y son capaces de apoyar el regreso de esa gente haciéndose los locos. El odio al Pueblo y la comodidad son malas consejeras a veces.

Pudo ser un caso más del montón de violaciones a los derechos humanos que vivimos los venezolanos. Sin embargo la memoria es urgente en un país en que a alguien le conviene que el Pueblo no recuerde. Esto no quedó allí. De Maracay se convocó al Primer Encuentro Nacional de Dirigentes Estudiantiles de donde surgió una gran fuerza de “bobos comeflores” que asumió la conducción de la dirigencia estudiantil a nivel nacional y que pocos años más tarde afrontó con valentía el momento revolucionario que (sin que se sospechara en entonces) se gestaba en el país. Algunos dirigentes del país de hoy provienen de aquellas experiencias. 

No podemos olvidar. Ellos no volverán.

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                                                           Maracay, 18 de septiembre de 2012


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