Esos horrendos métodos no volverán

A comienzo del año 1987 se hablaba de que las poblaciones venezolanas situadas al sur y cerca de la frontera con Colombia debían ser atendidas urgentemente con programas sociales y económicos para lograr su desarrollo. El presidente Jaime Lusinchi y sus ministros adecos dicen que eso es correcto pero que antes debían dar mayor seguridad a la zona, y sin perder mucho tiempo el gobierno nacional acuerda la creación de un aparato represivo llamado Teatro de Operaciones. Meses después, el 28 de octubre de 1987, el primer mandatario decretaba el nacimiento del Comando Específico General en Jefe José Antonio Páez (CEJAP) para que opere en los llanos del sur de Venezuela. Este organismo era un comando operativo facultado para planificar y ejecutar acciones militares, este comando estaba conformado por las diferentes unidades de las Fuerzas Armadas y con la participación del resto de los organismos de seguridad del Estado (DISIP, DIM, CTPJ y DIEX). Desde un comienzo el CEJAP utiliza como modus operandi el asesinar a inocentes y presentarlos a la opinión pública como miembros de la insurgencia armada. En su bautizo de sangre en la Isla de Charo el 16 de enero de 1988, 3 de las 10 víctimas eran niños de 8 y 14 años y el resto de las víctimas eran humildes pescadores de la zona, sin vinculación alguna con la FARC o el ELN. La Masacre de El Amparo y su posterior investigación desnudan la trama criminal. La Masacre de El Amparo ocurrió un 29 de octubre de 1988 y en la cual  se asesinó a 14 humildes personas quienes fueron presentadas por el gobierno de Jaime Lusinchi como guerrilleros colombianos muertos al enfrentarse a militares y policías de Venezuela, pero la verdad se descubrió poco tiempo después cuando aparecen 2 sobrevivientes, Wollmer Pinilla y José Augusto Arias, y cuentan lo ocurrido; con el testimonio de los sobrevivientes se desmontó la versión oficial que aseguraba que se había producido un enfrentamiento con fuerzas irregulares.

Los 2 sobrevivientes relataron que todos ellos se encontraban en la zona solo con la intención de pescar algunos coporos (peces de ríos) y preparar una sopa de pescado. Aquella mañana del 29 de octubre de 1988 14 personas fueron asesinadas: José Indalecio Guerrero, Rigo José Araujo, Julio Pastor Ceballos, Carlos Antonio Eregua, Arin Maldonado Ovadias, Moisés Antonio Blanco,  Luis Alfredo Berríos, Emeterio Marino Vivas,  Rafael Magín Moreno, Pedro Indalecio Mosqueda, José Mariano Torrealba, José Ramón Puerta García, José Gregorio Torrealba y Justo Arsenio Mercado; todos humildes trabajadores venezolanos residentes casi en su totalidad en la población de El Amparo, estado Apure. La Masacre de El Amparo, también conocida como la Masacre de La Colorada, ocurrido aproximadamente a las 11.00 de la mañana en el municipio Páez del estado Apure, fueron asesinados a sangre fría por los integrantes del Comando Específico José Antonio Páez (CEJAP).  A pesar de que las víctimas usaban la ropa común, y eran vecinos conocidos por la comunidad, los jerarcas militares los presentaron ante los medios de comunicación como miembros de un grupo guerrillero colombiano con intenciones de sabotear un oleoducto de petróleo y secuestrar a ganaderos de la zona.  El ex jefe de la Disip y hombre de confianza de Blanca Ibañez de Lusinchi, Henry López Sisco, ha sido denunciado como el planificador de tal masacre así como en otros presuntos asesinatos, torturas y desapariciones durante los años 60, 70 y 80. López Sisco ingresó en la antigua PTJ en 1964 donde sólo estuvo un par de años, no le gustaba tanto las labores de investigación sino que quería ver más acción por lo que ingresó a la DIGEPOL, organismo al cual pertenecía su padre y en el que éste aspiraría a importantes cargos. No obstante, a la DIGEPOL no le quedaba mucho tiempo de vida, por lo que decidió irse a Estados Unidos en busca de una escuela de policías para aprender mejores técnicas de tortura y entró a la Escuela de Fort Bragg, sede del Centro de Entrenamiento en Guerra Psicológica. A su regreso es asignado a la DISIP.

PRIMERO JUSTICIA, VOLUNTAD POPULAR, UN NUEVO TIEMPO y otros partidos políticos más agrupados en la MUD, son  los descendientes políticos de los adecos y copeyanos, y demostraron hace 10 años, en abril de 2.002 y Diciembre del 2.002 hasta febrero de 2.003, ser unos monstruos, y ahora tienen la pretensión de gobernar este país para nuevamente instalar organismos policiales de torturas, desapariciones y muertes. Ahora bien, seguro ellos no llegarán al poder de esta noble nación porque el pueblo venezolano no dejará ésto ocurra.  NO VOLVERÁN. 

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