Aerolíneas venezolanas estafan diariamente a sus usuarios

Muchos hemos sido víctimas de las aerolíneas privadas y públicas de Venezuela alguna vez. Víctimas porque llegamos con el boleto adquirido a nuestro asiento y sucede que otra persona está sentada en el asiento que a uno le corresponde. Víctimas porque suelen vender los vuelos sin ni siquiera tener aviones para realizar el servicio a la hora pautada. El asunto en vender, vender y desatender. Por tanto, habrá que esperar el próximo vuelo al mismo destino – cuando a la línea le de la gana-. Allí nos embutirán a todos los que quepamos. Al resto, los meterán en otros aviones de otras aerolíneas a las cuales tuvieron que comprarle los boletos y los más desafortunados, serán hospedados a capricho en un hotel que la aerolínea sufragará hasta que al otro día o dos días después de haberse retrasado su vuelo, el usuario por fin podrá  irse “reconfortado” a su ciudad destino con el “buen trato” a cuestas. Quizá hasta le dé nostalgia.

Hablar con el INAC es como dialogar con fantasmas. Personal amable sin capacidad de decisión, ni voz, ni voto: “Mirones de palo”. Calmarán los ánimos caldeados por la irrespetuosa actitud de la aerolínea, levantarán el informe de la estafa, lo “enviarán a Caracas”, se abrirá un expediente, se procederá a una demanda o antes de esta, se hará un “acto conciliatorio” con la aerolínea que pese a la repetición de sus faltas, no es reprendida con firmeza por nadie. Algo así como cerrarla por tres meses aún pagando la multa que haya que clavarles. Si los usuarios no se quejan a Vox Populi, no pasará nada.

Pero como ustedes saben, el tiempo de las aerolíneas es más importante que el de sus usuarios así tengan los vuelos retrasados, demorados, “delayed”. El usuario de un vuelo nacional debe llegar siempre una hora antes del vuelo pautado – el del internacional es la misma historia al cuadrado-, pero jamás la aerolínea dará su brazo a torcer si es su vuelo el que está retrasado. No lo admitirá. Al menos no antes del chequeo del usuario, justo cuando lo amarre a su horario. Pedirán disculpas cuando al fin estén montados en el avión del vuelo demorado y darán las gracias a los “felices” pasajeros por preferirlos como “su línea aérea de confianza”. Repetirán el sarcasmo cuando aterricen en la ciudad destino. Además darán el número de teléfono donde amablemente podrán “reservar” su próximo boleto.

En Venezuela se paga el boleto aéreo no solo por tener “la extraña certeza” de creer poder llegar “más temprano”, sino por vivir la experiencia de una “arrechera” pagada con antelación: un espectáculo emocional interno y externo, para no hacerlo aburrido. Y se sabe también, no hay nada más aburrido que estar “en tránsito” en un aeropuerto viendo trajinar a nacionales y extranjeros que vienen y van desde y hacia a alguna parte.

A veces es dolorosamente divertido, ver cómo tiran las maletas los acomodadores de equipajes. La delicadeza es una característica esencial de las aerolíneas. He allí una prueba irrefutable de ello. A veces “por travesura”, las abren y le roban perfumes, zapatos, ropa, relojes, joyas o lo que se les antoje de los incautos pasajeros que arriba en las “áreas rentales de robo permisado” en el aeropuerto, degustan inocentes, una arepa desabrida muy cara (De Bs. 32 a 38) con una agüíta mineral o una hamburguesa de pollo bien livian con huevo y tocineta para matar el mal que aqueja a la humanidad: el hambre. ¿Por qué en los aeropuertos todo es más caro? Si quedaran en medio de desiertos inhóspitos uno lo entendería y hasta lo justificaría. Históricamente los comerciantes de los aeropuertos se han regido por la “Ley de Costos y Precios Injustos”.

En todos los aeropuertos del país hacen lo que les dá la gana ante la indiferencia de las autoridades. Venden y sobrevenden los vuelos. Los boletos son intransferibles, dinero no retornable. Si no usas el de ida, te anulan el de vuelta inconsultamente. Perdiste. El sistema te lo hace saber. Ese asiento es para otro. Tu verás dónde te vas y como el “subdesarrollo” es la norma, lo privado no tiene que ver con lo que te pasa. ¿Será que así es que un sector del país cree que puede funcionar una Nación gobernada por privados de eficiencia?

No importa, un cachito de jamón y queso con un caramelo de menta, un trozo de torta bien envueltica, bebidas cancerígenas gaseosas, café de “agua de lampazo”, juguitos “naturales” con preservantes ultradulces y una azafata bien maquillada y peinada, amainará la rabia que al ver las nubes por las ventanas del avión se le quita a uno. Uno se acuerda en ese instante, de la existencia o no de Dios sobre esos algodonales aéreos, de esas estereotipaciones religiosas de la fe y del más allá, donde habitan las almas de los que se fueron. Ahí van los aviones perturbando esos “camposantos”.

Así, Venezolana de Aviación-RAVSA, Aserca – Santa Bárbara Airlines, Conviasa, Aeropostal, Avior, Rutaca, Laser y otras, discurren su cotidianidad con impunidad o inmunidad. El mundo que está detrás de ellas no lo conocemos, pero nos lo imaginamos – mejor ni lo describo -. Hacen falta más líneas aéreas en el país, más aviones, aeropuertos más grandes y eficientes, personal calificado en todas las aerolíneas y dependencias públicas que los administren, hace falta que se respete a quienes pagan por un servicio. Hace falta que hasta en ese sector haya una verdadera revolución estructural que remueva las bases anquilosadas y mohosas de quienes se acostumbraron a malservir y a cobrar por lo que ofrecen y no dan. Los servicios aeroportuarios y  las aerolíneas venezolanas son aún deficientes y eso debe cambiar en la Venezuela de hoy. Deben ir al paso del momento histórico prospectivo que se vive en transición a nuestro Socialismo.


[email protected]


Esta nota ha sido leída aproximadamente 4082 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




Comparte en las redes sociales




Notas relacionadas

Por los Derechos Humanos contra la Impunidad

Actualidad

Anticorrupción y Contraloría Social

US Y /ddhh/a146447.htmlCUS