COPP vs Justicia

Es una manía miserable el querer mandar a todo trance.

                                                         Bolívar

 

El cambio no está en quitar lo dañado de la manzana para dejarla entre las demás buenas. Hoy se ha iniciado una transformación “profunda” del sistema judicial enarbolando un reformado Código Orgánico Procesal Penal (COPP) que debe evitar el retardo en los juicios a fin de ajustar la realidad penitenciaria a nuestra Carta Magna. Para ello urge el concurso de todas las fuerzas políticas del país, porque hasta hoy, un bando detrás de los barrotes dirige cual Dudamel la sinfonía de la justicia y nuestros jueces deben apurar el paso para estar en sintonía, porque ni siquiera en armonía.

Eladio Aponte Aponte, ese ícono vulgar del sistema judicial, desvistió públicamente y expuso al vituperio a una dama que desde hace medio siglo no le queda tela para taparse la vergüenza. El Gran Bolívar expresó: "El ejercicio de la justicia es el ejercicio de la Libertad". Nuestra Constitución retoma esta soberanía de las mayorías (Art. 253), y por ello será absurdo e incongruente que se continúe reciclando un poder judicial sin la intervención directa de la ciudadanía (el pueblo).

En el río revuelto de las especulaciones en cuanto a que, arguyen unos leguleyos, el nuevo COPP violenta el debido proceso, castra el derecho a la defensa e impone una tiranía judicial y justiciera, las bandas nuevas (y no de retretas, como sueña mi amigo Francisco Molina) y organizadas en torno al poder, postulan sus candidatos a jueces. La mayoría de ellos exinspectores de tribunales expulsados de sus oficios por negligencia, tráfico de influencia, fraude, dolo, reposerismo e ignominia.

Hoy no se trata de reciclar y ni soñar en remiendos. Debemos ser tajantes. Bolívar lo fue: "Elegid por magistrados a los más virtuosos de nuestros ciudadanos". Y dijo también: "El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y justos, sin distinción de origen y condición".

Y no se refirió a pañitos calientes: "Es preciso el último rigor con los malvados, sean godos o sean patriotas, porque la república tanto gana con la destrucción de un buen realista como de un mal ciudadano".

¿Incitación a la violencia, al odio al rencor? De ninguna manera. Incitación a considerar que en Venezuela existe una camada bien formada de magistrados, cristianos, que desempeñarían con excelencia y probidad la alta responsabilidad del ejercicio de la Justicia; hombres y mujeres comprometidos con la moral y las buenas costumbres; con la dignidad y el futuro.

Hoy más que nunca es menester involucrar al poder popular en la designación y elección de nuestros magistrados. Basta de clientelismo político, nepotismo enfermo y amanerado; termínese el desagüe estéril e inútil de pretender maquillar una manzana podrida en la abundancia de buenas voluntades. Venezuela cuenta con una reserva moral, alta y sublime. Cese la esterilidad de aquellos que sólo luchan por el poder por el poder. Nuestra sociedad madura no soporta más estolidez en el poder. Demos paso a esa generación comprometida con el amor y la paz.

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