El infierno de las cárceles desafía la revolución

Acaba de entrar en circulación el libro de mi autoría “EL RODEO, EL INFIERNO DE LAS CARCELES VENEZOLANAS”, que desnuda la cruda realidad de nuestro sistema penitenciario, herencia de la negligencia e ineficiencia, no enfrentado todavía con la decisión que se requiere, muy a pesar de la disposición del Presidente Chávez.

 Este libro es testimonio de una realidad que estamos comprometidos a transformar, compromiso de pueblo y gobierno que ya tiene el sello de nuestro Comandante Presidente, quien en chavezcandanga, el día de la toma del penal de Guatire escribió: “Felicito a todos por el éxito de la operación de El Rodeo. Ejemplo de respeto supremo a los Derechos Humanos. Pero se impone una gran autocrítica”. En el libro se encuentra una reflexión escrita y gráfica, expresada en centenares de fotografías a todo color que describen la realidad mejor que mil palabras; una autocrítica y propuestas para la solución que todos queremos. Este libro es un compromiso con el cambio revolucionario.

Como todos los venezolanos -de tanto en tanto y durante muchos años- escuché hablar de los horrores de nuestras cárceles. Cuando en el reciente junio de 2011 estallaron los hechos de El Rodeo, al igual que todos leí con avidez la prensa, percibí lo que nos hizo conocer la radio y la televisión. Fui a los entornos de El Rodeo y pude hablar con mujeres que lloraban la suerte de sus familiares presos. Las escuché indagar cómo y dónde estaban sus seres queridos.

Se me ocurrió entonces entablar conversación con otras personas que pudieran brindarme una visión más cercana y objetiva de lo que allí ocurre u ocurrió. Me impuse un plan de trabajo que me llevó a entrevistar a guardias nacionales que habían prestado servicio en esa cárcel, o que están actualmente allí. Lo mismo hice con funcionarios de custodia del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia.

A medida que avanzaba la investigación requerí más información. Hablé con varios ex–reclusos, hombres que habían sobrevivido El Rodeo, unos de ellos delincuentes, otros que todavía hoy se proclaman inocentes y víctimas de las fallas del sistema judicial venezolano. Pedí me pusieran en contacto con reclusos que estuvieran adentro, testigos presenciales del drama. Lo logré. Telefónicamente hablé con varios de ellos.

Tenía que completar el cuadro. Entrevisté penalistas con defendidos en El Rodeo, miembros de ONGs (defensores de derechos humanos), pastores evangélicos, periodistas y reporteros gráficos que cubren El Rodeo como fuente noticiosa. Con la verdad en la mano, a la que me llevó la curiosidad social de conocer qué ocurría en El Rodeo, me di a la tarea de escribir las páginas que he editado, con el propósito de que sirvan de alerta.

Este libro es un grito para que pongamos los ojos en nuestro sistema penitenciario. Pretendo ayudar al análisis que debe hacerse para la terapia y cura de esa llaga. La insensibilidad de los gobiernos de la cuarta república no puede compararse con la disposición del gobierno socialista, con voluntad de poner punto final al drama.

Por eso este libro. Lo publico asumiendo la responsabilidad que acarrea. Corro el riesgo de la incomprensión, así como el de la venganza. Me expongo a que me califiquen de alarmista, o incluso a que me acusen de molestar al gobierno revolucionario que respaldo y sostengo. No obstante es lo contrario, mi compromiso con el cambio y la revolución me obliga a la crítica y a la presentación de soluciones, me obliga a la claridad, a hablar y escribir la verdad. 

Hablo de El Rodeo sin rodeos: el maldito dinero de la droga es el primer responsable de la tragedia del penal convertido en infierno; además, numerosos representantes de ONGs presuntamente protectores de los derechos humanos, son mulas del tráfico de armas y drogas, facilitadores de delitos. Así lo denuncio, asumo las consecuencias.

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(*) Municipalista, dirigente comunal, y fundador del PSUV

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