La gran esperanza blanca

En diciembre de 1908, el boxeador estadounidense Jack Johnson fue coronado campeón mundial de pesos pesados luego de vencer al canadiense Tommy Burns, imponiéndose de esta manera a la discriminación racial que para ese entonces impedía que boxeadores negros enfrentaran a blancos por el campeonato mundial. La “grandeza, frescura, rapidez, inteligencia y superioridad física enorme” de Johnson, en palabras del afamado escritor Jack London, le hicieron dominar fácilmente su categoría sin un contrincante capaz de disputarle el cetro. Sin embargo, la élite blanca racista no aceptó fácilmente la superioridad de un negro como Johnson, al que calificaron de “simio”, e hicieron todo lo posible para que el título regresara a sus “manos blancas”. El invencible Johnson debió entonces enfrentar a una larga lista de boxeadores blancos, incluso al ex campeón invicto James J. Jeffries, quien volvió del retiro solo para enfrentarlo, convirtiéndose así en la “Gran Esperanza Blanca”. Pero no hubo forma ni manera de hacer perder a Johnson, y así se inició el predominio de hombres negros pesos pesados como Joe Louis, Sonny Liston, Muhammad Ali, George Foreman, Larry Homes, Mike Tyson y Evander Holyfield, entre otros, quienes también debieron enfrentar en su momento a una “Gran Esperanza Blanca”.

El oposicionismo derechista venezolano, y sus aliados extranjeros, están igual que esa élite blanca racista estadounidense de 1908. Han intentado de todo para derrocar al Presidente Chávez, quien a su vez, ha debido enfrentar a una larga lista intentonas golpistas, como la del 11 de abril, el sabotaje petrolero, las sublevaciones de Plaza Altamira, guarimbas, firmazos, atentados terroristas, planes de magnicidio, campañas mediáticas, financiamiento extranjero y el permanente acoso imperialista, sin que estas fuerzas retrógradas hayan podido siquiera mermar su inmensa popularidad.

Derrotados por todos los medios, con sus frijolitos y sus carmonas, la ultraderecha nacional e internacional ha agotado todas las vías para hacerse del poder, fracasando estrepitosamente en su intento. No obstante, ante la situación de salud que ha debido enfrentar con entereza y gallardía el Presidente Chávez, el oposicionismo ha encontrado en el cáncer su “Gran Esperanza Blanca”.

“La Chávez-dependencia amenaza con paralizar planes en Venezuela”; “Los venezolanos se preguntan ¿Cómo sería la vida sin Chávez?”; “Hugo Chávez tiene los días contados”; “Oncólogos afirman que Chávez no podría curarse”; “El cáncer paraliza a Venezuela”; “Venezuela celebra el Bicentenario de su independencia con Chávez enfermo”; “Comienzan en Venezuela los actos por el Bicentenario de la Independencia con la notable ausencia de Chávez”.

Esta es apenas una muestra de los titulares de la prensa nacional e internacional que evidencia claramente la vil intención de imponer sobre el colectivo nacional la idea de que Venezuela puede muy bien ser dirigida por otro gobernante, ya que para ellos, el Presidente Chávez no estaría en capacidad de seguir en el cargo. Para los apátridas pro-imperialistas, el pueblo venezolano debe convencerse de que el país puede prescindir del Comandante, sin percatarse en ningún momento de la deslumbrante y maravillosa conexión que existe, y existirá por siempre, entre el pueblo y su Presidente Bolivariano.

Pero esta falsa presunción de la oposición, por una parte devela su incapacidad de conquistar el apoyo popular, y por la otra, su pleno convencimiento de que jamás podrá ganarle una contienda democrática al Presidente Chávez, por lo que el cáncer, o mejor dicho, la manera en que mediáticamente pueda explotar la actual situación de salud del Presidente, se ha convertido en la única vía que les queda para intentar vencerlo, es decir, su “Gran Esperanza Blanca”.

PD: Por cierto, el odio racista de la élite blanca estadounidense contra Jack Johnson por la humillación sufrida en 1908, y que ha perdurado hasta la actualidad, no se distingue mucho del odio enfermizo, y también racista, de la derecha oposicionista contra el Presidente Chávez. Luego de haber sido sentenciado injustamente a prisión en 1913 por supuestamente transportar a una “prostituta”, Johnson debió exiliarse en Francia y otros países de América Latina, hasta que después de siete años en el exilio, decidió entregarse a las autoridades de su país. Luego de su muerte, han surgido numerosas propuestas para le sea concedido un indulto presidencial póstumo, basadas en su inocencia plenamente documentada, pero la solicitud hecha en 2008 al ex Presidente neoconservador George W. Bush, fue rechazada. Otra petición de indulto fue presentada en 2009, y esta vez sus proponentes apuestan a que después de 100 años, le sea finalmente concedido por el Presidente Obama, su “Gran Esperanza Blanca”.

(*) Internacionalista


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Antonio Guillermo García Danglades (*)


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