Recordando el 23 de enero de 1958

¿Santo y Seña? ... ¡¡¡ Cordoba-Caracas !!!

Día 22 por la noche y la Madrugada del 23 de Enero

Año 1.958

Lugar: Escuela Militar de Venezuela

Acción: Alzamiento de La Escuela Militar para Derrocar la Dictadura y Tomar el poder.

Sentado cerca del cañón que estaba emplazado entre el pasillo Páez y el patio de ejercicios, desarmando el fusil para limpieza de armamento; en cumplimiento de castigo disciplinario, por acto de insubordinación, estaba yo, Pedro Reyes Millán, fusilero del segundo pelotón de la tercera compañía, del batallón del cuerpo de cadetes; con las piezas del cerrojo de mi F.N.30 sobre un paño de felpa amarillo, pasaba la baqueta una y otra vez por el cañón del fusil, mientras pensaba en los acontecimientos vividos en los días transcurridos del mes de enero.

Después del alzamiento del 1ro de Enero, ya nada era igual en nuestra Escuela, aunque abiertamente nadie hacía comentarios sobre el golpe, propiciado por la Aviación Militar, en el ambiente se respiraba un aire de complicidad con el mismo; eso lo había sentido con mucha fuerza el 3 de Enero, cuando interrumpiendo violentamente las vacaciones, llegué a la prevención de la Escuela dispuesto a participar en las acciones que pudieran derivarse del alzamiento. Treinta y seis cadetes (si mal no recuerdo), cargados de expectativas, nos presentamos a nuestra base ese día; yo esperaba ansioso ver a algún compañero de confianza para hablar, para comentar lo sucedido. Había mucho recelo entre el personal, sólo se hablaba de hechos ya conocidos o comentarios de terceras personas. Lo concreto era, que no se condenaba la naturaleza de la acción. Cuando llegó mi amigo y compañero de aula Abelardo Falcón Cabral, intercambiamos información; él era caraqueño, su familia vivía en Prado de María, un sitio muy populoso de Caracas y sabía cosas sobre la acción que yo desconocía... ¿que había pasado?...Un grupo de aviadores militares encabezados por el Gral. Jesús María Castro León y los mayores: Martín Parada y Evencio Carrillo, entre otros, se habían sublevado, y en el amanecer del 1ro. de Enero, por sorpresa, sobrevolaron la ciudad de Caracas y ametrallaron y bombardearon el Palacio de Miraflores, eran cazas y bombarderos “B 25” que fueron repelidos por la batería de artillería antiaérea que estaba emplazada en Miraflores, la acción había sido vista por mucha gente en Caracas, yo personalmente, la observé desde la azotea del edificio ubicado en la calle principal del Cementerio, en donde me encontraba ese día, allí vivía mi tía Columba; ella y yo estábamos en la cocina tomando café, cuando se oyeron las primeras explosiones, nos asomamos a la ventana y vimos a muchas personas mirando al cielo; el rugir de los aviones, nos hizo comprender que se estaba realizando un ataque aéreo: Así que subimos corriendo, a la azotea del edificio para ver mejor, pudimos observar los cazas maniobrando, buscando ángulo de tiro y oír el tableteo de las baterías antiaéreas. Un buen rato duró la acción, suficiente para que la gente saliera a la calle buscando explicación de lo ocurrido; prendimos la radio, que estaba sintonizada en Notirumbos, la noticia era, “se alzo la aviación militar”. Maracay despertó al año nuevo, con la sorpresa de que el batallón de paracaidistas, ubicado en el cuartel Sucre, frente a la plaza Bolívar, se había sublevado, estaban alzados contra el gobierno. Ya al mediodía de ese primer día, habían tomado radio Maracay, desde donde lanzaban consignas contra el gobierno e incitaban al pueblo a sumarse al golpe militar. Casi toda la guarnición de Maracay estaba alzada contra el gobierno y la oficialidad con muy pocas excepciones, estaba con el golpe. Lamentablemente, ya para la tarde de ese mismo día, se sabía que el golpe había fracasado, porque según se comentaba, los otros componentes de las fuerzas Armadas que estaban comprometidos, no respondieron, así que los cabecillas de la acción, huyeron a Colombia en la “vaca sagrada,”. el avión presidencial que se encontraba en la base aérea de Maracay.

... En la Escuela, ya para el siete de Enero, todos los miembros del cuerpo de cadetes y el personal de planta, habían regresado de vacaciones navideñas; el batallón de cadetes estaba completo; también a la Escuela, habían llegado, unos tres oficiales desconocidos por la mayoría del personal de la escuela, de ellos se comentaba, que estaban arrestados por sospechas de estar comprometidos con el alzamiento, además, habían sucedido cosas, que indicaban que en la Escuela existía una situación anormal, por ejemplo: se nos habían suspendido las salidas de paseo, estábamos en una especie de acuartelamiento, habíamos recibido visitas de nuestros familiares en el casino de la Escuela. Las noticias que llegaban de la calle, me creaban cierta inquietud; se decía que habían manifestaciones de calle, que en el liceo Fermín Toro y el liceo Andrés Bello los muchachos hacían manifestaciones gritando consignas: ...¡¡ Libertad !! ¡¡ Libertad ¡! ¡ Muera la Dictadura ¡. También nos informaron, que en la Universidad Central de Venezuela, habían lanzado unos volantes convocando a una huelga general para el 21 de Enero a medio día. Informaban que se estaban generalizando las protestas de calle, que existía gran agitación en el pueblo, y que el gobierno había acentuado la represión; la policía atacaba a los manifestantes, hiriendo a muchas personas y apresando a otros; se decía que las cárceles estaban llenas de estudiantes presos y que en Caracas se estaba viviendo una especie de conmoción general.

…Me preguntaba, ¿que habría pasado ayer?, ¿como estará lo de la huelga general ?... ¿habrán logrado los organizadores de la huelga, sumar pueblo a la propuesta estudiantil? Me preguntaba y repreguntaba a mí mismo, cual sería la situación para ese momento. Intentaba imaginarme la marcha de los acontecimientos…Continuaba acostado en mi litera, boca arriba, estaba tan absorto pensando en lo que estaría pasando con la huelga general, que el tiempo paso, sin darme cuenta; por eso me sorprendí, cuando Arnoldo Troconis Luque, compañero de habitación, golpeando la litera me dijo, ...muévete nuevo que ya es la hora, faltaban 20 minutos para las nueve. Así que bajé de la litera, me calcé las botas, cogí mi casco de acero y el fusil, y me dispuse a bajar al patio de ejercicios; sitio donde se formaban todos los turnos de guardia.

... Ya todos estábamos allí, el oficial de ronda, sería el Alférez de Navío Freddy Mota Carpio. El era quien comandaba la formación, exigió silencio y explicó: ustedes saben que existe una situación de alerta en el país, así que el comando ha decidido tomar algunas medidas especiales; los turnos de guardia serán reforzados con una patrulla móvil; la de éste turno estará formada por el Alférez Arrieta Colina, un Brigadier y dos Cadetes de segundo año; la patrulla asume las tareas del Rondín. El santo y seña será manejado por todo el turno de guardia, el mismo será: CORDOBA-CARACAS, debe ser exigido a todo oficial que se les acerque, y una recomendación muy especial, -No le den la espalda a ningún oficial, .no importa que el oficial sea bien conocido por ustedes. Al romper formación, cada quien se dirigirá a su puesto de guardia a efectuar su relevo y a estar muy atentos en el cumplimiento de su misión.

Pensando en la ultima recomendación, ¡no le den la espalda a ningún oficial¡ atravesé la sala de prevención, saliendo del edificio de la Escuela a respirar el aire de la noche. .

La noche estaba fresca y en silencio. Busqué con la mirada al centinela que venía a relevar, y logro ubicarlo, estaba parado a unos 20 metros de distancia, frente al patio de honor, camine hacia él, lo salude militarmente, recibí parte sin novedad, y me dispuse a ejercer mi guardia; recorro visualmente el área y cuento 3 automóviles estacionados entre la esquina de la Escuela básica y el patio de honor. Por la vía que viene de Santa Mónica, no se ve movimiento, la noche sigue en calma, me voy caminando sin prisa hacia la Escuela nueva, paso frente el patio de honor, llego hasta el frente de la otra Escuela y me regreso, me paro a ver hacia el patio de honor. El asta de la bandera luce imponente al frente del pasillo de las columnatas, apuntando hacia el cielo como un esbelto monolito, un poco mas allá, se ve una mancha oscura, se que es el campo de polo de la Academia; todo se muestra solitario. Vuelvo la mirada a la fachada principal de la Escuela, y me detengo a observar el recuadro de luz de la entrada a la prevención, allí dentro se presiente movimiento. Ahora son las 9 y 30 de la noche. La figura del Alférez de Navío Freddy Mota Carpio, se dibuja en el recuadro de luz de la puerta de prevención, da unos pasos hacia fuera y hace señas con su mano derecha en alto: volteo intrigado, para saber si es que hay alguien detrás de mi, y no, no hay nadie mas, es a mi a quien esta llamando, emprendo un trote lento y llego hasta él., saludo militarmente`: móvil número uno sin novedad, a sus ordenes mi alférez de Navío, ordene; su voz suena grave al decir !!!..Cadete, ponga atención, estamos en un momento critico, tenemos información de que hay un carro marca buick, color negro, placas numero tal... hostigando los puestos de guardia, si aparece por su sector deténgalo, proceda con mucho cuidado, y pase la novedad, dé dos pitazos, estaremos alerta. Recuerde exigir el santo y seña y no dar la espalda a ningún oficial` ¿entendido?...!!! Entendido ni Alférez de Navío! , saludo militarmente y me retiro. Sin dar la media vuelta, más o menos 15 minutos después, me volvieron a llamar de la prevención, para ordenarme, no dejar pasar ningún vehículo frente a la Academia. Al volver a mi puesto de guardia, veo venir por los lados de la Escuela nueva, un jeep militar, le marco el alto y el oficial se identifica como patrulla del batallón Bolívar, consciente de que el transito hacia el batallón Bolívar, pasa frente a la Escuela, le franqueo el paso, y soy llamado de nuevo a la prevención. El Alférez Mota Carpio, en tono un poco molesto, me pregunta, ¿ cadete cuales son sus ordenes?, respondo, no dejar pasar vehículos frente a la Escuela mi Alférez... ¿ y eso qué es ¿...señala el vehículo que se ve a lo lejos, contesto, un poco apenado, una patrulla del batallón Bolívar mi Alférez,... ¡ cadete... ni patrullas del batallón Bolívar, entendido !....sí mi Alférez.de Navío. Con mi fusil al frente, bastante sorprendido, me retiro sin dar la media vuelta, caminando hacia mi puesto de guardia, me detengo para tratar de precisar, de donde viene el ruido que percibo; veo las luces de un carro, que viene por los lados de la Escuela nueva, me cercioro de haber quitado el seguro al fusil y apresuro el paso, ... me pregunto, y ahora quien será, ... Resuelto a parar el vehículo, con el arma al pecho, grito ¡ alto ¡... ¿ quien vive ¿... ¡ patrulla del batallón Bolívar cadete, contesto un oficial, ... con voz firme y el fusil al frente, replico, ...perdone mi teniente, pero no puede pasar... ¡ retroceda!... , abro un poco las piernas y me planto ante la patrulla, el oficial vacila, piensa un instante, (tiempo que a mi me pareció una eternidad ), y luego ordena ....¡¡ retroceda !! , bajo la guardia y saludo militarmente. La patrulla se aleja lentamente, y yo me quedo pensando,... esto se esta poniendo feo. Mi pensamiento es interrumpido, por el ruido de un motor acelerado, que se aproxima por la vía que viene del terminal de autobuses de los Chaguaramos, veo moverse a la guardia de prevención y corro hacia allá, hacia la esquina de la Academia, llego a la esquina, a la altura de los carros estacionados, en el mismo momento, en que un jeep militar, chasis largo, maniobra para entrar a la plazoleta, que está frente a la prevención,. Tomo posición detrás del primero de los carros estacionados en la esquina y observo; toda la prevención estaba en guardia, el vehículo recorta la velocidad y un policía militar fusil al frente, le ordena que se pare, crujen los frenos y el jeep se detiene, un oficial se baja y con voz firme pide hablar con el oficial de guardia, ... un oficial alto y delgado en uniforme de campaña, a quien yo no conocía, sale al frente, el oficial de la patrulla da unos pasos hacia delante, en su mano derecha trae una ametralladora ZK, que apunta hacía el suelo, pasa el arma a la mano izquierda y saluda militarmente, y al momento, en un tono de voz un poco alterada dice:... ¡ mi capitán, vengo a pasar la novedad, de que dos cadetes de esta Escuela, me cerraron el paso, impidiendo el libre transito de la patrulla. La escena se interrumpe, porque llegan en carrera, los dos cadetes de segundo año que forman parte de la patrulla móvil, saludan militarmente y pasan la novedad, de que el teniente estuvo a punto de atropellarlos, el oficial de prevención se dirige al oficial de la patrulla del Batallón Bolívar diciéndole: teniente, usted no tiene la razón, estos cadetes estaban cumpliendo ordenes de su comando y usted casi los atropella. El oficial de la patrulla se mostraba sorprendido, con el arma entre las manos retrocedió, y dijo a su chofer: vámonos, y dirigiéndose al cabo de trasmisiones dijo: participe al batallón que aquí en la escuela militar, no están dejando pasar nuestras patrullas, se embarcó en su vehículo, dejando el pie derecho sobre el estribo, el jeep arranco, avanzo unos 10 metros, pasando frente a la prevención y se paro bruscamente, el oficial bajo con el arma en guardia, toda la tropa hizo lo mismo, el teniente dijo ... ¡ mi capitán, yo creo saber lo que esta pasando aquí ...!!, el capitán caminó hacia el y contestó en voz alta... ¡ teniente usted esta loco! Fue todo cuanto dijo; mientras su mano derecha desenfundaba un revolver cañón largo que llevaba en al pretina del pantalón; la mano armada en rápido movimiento, chocó contra el cañón de la ZK, el capitán quebró su cuerpo, sonó una ráfaga corta y muchos otros disparos de fusil y fal, vi caer al teniente, mientras cargaba de nuevo mi fusil, observe que los soldados de la patrulla no reaccionaron con violencia, ninguno disparo, al ver caer al oficial, soltaron las armas y alzaron los brazos, se creo un silencio tenso; la guardia de prevención llego en carrera, encañono a la tropa y los metió al edificio de la Escuela,... siento ruido a mis espaldas y me volteo en guardia ... oigo que dicen, ¡ quieto cadete ¡ soy yo, el alférez de guardia, se asoma y pregunta ¿ que paso ¿, el Alférez Arrieta Colina, salía detrás de uno de los carros estacionados en la zona, le cuento lo sucedido, con mi apreciación, de que el oficial del batallón Bolívar había querido tomar la prevención, el Alférez me recomienda mantener la posición en alerta, mientras el corre a pasar la novedad a los demás puestos de guardia, lo veo perderse por el patio de honor pegado a la pared. de la fachada lateral izquierda de la Escuela.

Vuelvo la vista a la entrada de la prevención, y me percato de que algo se mueve debajo del jeep, cambio de posición y me aproximo sigilosamente, veo a un soldado moverse con dificultad debajo del jeep, y lo encañono diciéndole, ... ¡ quieto ahí ¡, y el contesta ... cadete, estoy herido; Veo llegar a un oficial superior, (el teniente coronel Arenas Vegas), le pido el santo y seña, contesta correctamente y acto seguido me pregunta ¿ qué pasa ¿, le cuento lo del soldado herido y se dispone a ayudarme, me pide que le de el arma, y yo reacciono, me pongo en guardia, me tranquiliza diciendo, okey cadete, yo también estoy en esto, no me de el arma, ¡póngasela a la bandolera ¡ vamos a sacar al soldado herido, pongo el fusil a mi espalda, me tiro al suelo y rampo para meterme debajo del jeep, el soldado se queja, debajo de su cuerpo hay una enorme mancha de sangre, lo agarro con cuidado y lo halo hacia a mi, el se aferra a mi brazo y delata su dolor ,se queja, maniobramos y logramos salir; el pobre esta muy mal herido, tiene destrozado el costado derecho a la altura de la cintura, le quito con mucho cuidado la fornitura, el oficial que está a mi lado me ayuda a moverlo, entre los dos lo llevamos a la prevención; otros cadetes arrastran un mueble y lo acostamos en el, salimos a buscar el cuerpo del oficial, lo encontramos tirado boca arriba, sobre la redomita que esta al frente de la prevención, el oficial estaba muerto, creo que murió al instante, había perdido la parte superior de la cabeza, buena parte de su masa encefálica estaba en su casco de fibra ( no cargaba casco de acero), lo levantamos, lo llevamos colgando, agarrado por los pies y los brazos, y lo pusimos sobre otro de los muebles de la prevención.. Me ordenaron recoger los fusiles que abandonó la tropa y llevarlos a la prevención, los recogí uno a uno y los puse en la sala de comunicaciones.

Había sonado la alarma, y todo el batallón estaba de pie, vuelvo a mi puesto de guardia, en el momento en que pasaba frente a la Escuela, una camioneta amarilla del Ministerio de Sanidad, que logra llegar hasta la altura de la sección de transporte, se oyen unos pitos y de seguida varios disparos de fusil, vemos venir la camioneta de regreso, le disparamos de frente y se detiene; los tripulantes salen con las manos en alto, gritando estar rendidos, los encañonamos y los llevamos detenidos a la prevención, en total eran 5 agentes de la Seguridad Nacional, que utilizaban una camioneta del Ministerio de Sanidad para encubrir sus acciones, el carro quedó como un colador, con huecos por todas partes, sus pasajeros salvaron la vida milagrosamente, el único herido y en una mano, fue el chofer, a quien un tiro le atravesó la mano que agarraba el volante. Los prisioneros fueron ubicados al lado de los soldados de la patrulla del batallón Bolívar, quienes se mostraban inquietos.

En la fachada Principal de la Escuela, encima de la puerta de la prevención, quedaron sembrados los tiros de la ráfaga corta, que el teniente del batallón Bolívar, logro hacer en el momento en que el capitán, desvió el cañón de su arma, con el golpe del revolver que sorpresivamente sacó de la cintura.

Al salir de la prevención, me tropiezo con el Alférez Mota Carpio, quien me pregunta ...¿ cadete lo hirieron ¿ y señala mi cuerpo... Me percato entonces de que mi uniforme estaba ensangrentado, me palpo todo el cuerpo y no siento dolor alguno, recuerdo entonces, mi esfuerzo por sacar al soldado herido, y le respondo ... no mi Alférez, eso fue cuando lo saque a el , y señalo hacía el sitio donde estaba el soldado herido; quien ya no se quejaba. Aprovecho la ocasión y le pregunto al oficial ...¿ mi Alférez qué esta pasando ¿, y el me responde ...¡ cadete estamos alzados contra el gobierno, y poniendo su mano en mi hombro me dice: vuelva a ocupar su puesto, lo esta haciendo muy bien.

Al retirarme de la prevención, paso por el lado del mueble, donde estaba tendido el soldado, y me di cuenta que el pobre había muerto; el era el `cabo de trasmisiones de la patrulla, fue el ultimo en saltar del vehículo y supongo, que por estar en movimiento fue tiroteado, recibiendo las heridas que le robaron la vida. Saldo de la acción; dos muertos (un oficial y un soldado), y seis soldados prisioneros.. .

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De allí en adelante, los acontecimientos se suscitaron con mayor rapidez, por la vía de los próceres, se ven venir dos vehículos, me pongo en guardia, atrincherado detrás de un carro, observo que los vehículos que se acercan, son patrullas de la policía municipal .Ahora, hay dos cadetes mas a mi lado, disparamos al aire y las patrullas se detienen, los policías salen con las manos en alto, y gritan que vienen en son de paz, caminan hacia la prevención, salimos a su encuentro, sin dejar de apuntarlos con nuestras armas, llegamos junto a ellos y nos dicen :...queremos sumarnos al golpe ,nos hacemos a un lado y les ordenamos que caminen, los llevamos detenidos hasta la prevención ,los entregamos a los compañeros de guardia y volvemos a nuestra posición anterior.

Para este momento son las 11 de la noche, por los lados del Valle se oía mucho ruido, estaban chocando objetos metálicos, se oía que estaban golpeando los postes del alumbrado publico. De la prevención sale un grupo de cadetes ...¡reconozco a uno de ellos!, es el Alférez Jacobo Machado , de mi mismo dormitorio, se distribuyen en las dos patrullas y arrancan vía paseo los próceres, dejando a los policías detenidos en la escuela.

Ahora hay mucho movimiento en el área, la prevención y el frente de la Escuela, están congestionadas, están allí todos los oficiales de planta, y algunos que no conozco, se esta organizando la defensa de la Escuela. Se han ocupado las azoteas y se han montado ametralladoras de trípode, repican los teléfonos de la prevención, yo sigo en la esquina, cerca de la prevención, consulto el reloj, son pasadas las 11 de la noche ... veo venir varios carros hacia nosotros, me pongo en guardia, los carros están mas cerca y enfilan hacia la entrada de la Escuela ,Observo a mi alrededor y veo a otros cadetes, que al igual que yo, están rodilla en tierra, con los dientes apretados, en total silencio, apuntando hacia los carros, ... allí están, están a tiro, ... de la prevención anuncian, son amigos ...¡ no disparen! ¡ no disparen ¡ ¡ son amigos ¡, los carros se detienen frente a la puerta de la prevención, de ellos salen varios oficiales superiores, entran a la Escuela, se retiran los carros, despejando la entrada de la prevención; siento que mi cuerpo se distiende, apoyo la culata de mi fusil en tierra, me aflojo el barboquejo, y me quito el casco de guerra por un momento, siento la cabeza mojada, es sudor, veo a mi alrededor, mi mirada se cruza con la de otro cadete que me hace señas, ... ah, ya se quien es, es Irineo Lugo Mata, un Alférez amigo, de mi mismo pueblo, me esta pidiendo que me ponga el casco, le obedezco y al volver a mirarlo, percibo un gesto amistoso y una sonrisa que agradezco profundamente. Son momentos de mucha tensión, pero se respira alegría. En la prevención se vuelve a convulsionar el ambiente, suena un pito y se producen señas, se movilizan los carros recién llegados y aparece el grupo de oficiales que los ocupaban, acompañados de los oficiales de la Escuela, abordan sus carros y arrancan a toda prisa.

Se acerca un cadete de mi misma compañía, que viene con la misión de relevarme, le doy las novedades del parte, y entrego la guardia, camino hacia la prevención, al llegar me dan una merienda, una ración de combate: dos bocadillos, unas galletas y un jugo; busco donde sentarme para comer, estaba comiendo mi ración, cuando anunciaron posición de alerta. Por alta voz decían que el batallón Bolívar había anunciado que se uniría al golpe; ordenaron máxima alerta, ocupar posición defensiva, ya que una columna del batallón Bolívar, acantonados en los terrenos que quedaban detrás de nuestra Escuela, pasarían frente a nosotros, había serias dudas sobre las verdaderas intenciones del comando del batallón Bolívar, porque su primer comandante: a quien llamaban el turco Casanova, se le conocía como connotado perejimenista. .

En la posición que ocupo para ese momento, quedo al lado de un cadete que acababa de entregar guardia de prevención, a través de el, me entero de que el grupo de oficiales superiores que acavaban de retirarse, eran de la jefatura del alzamiento, y que entre ellos estaba el Vice-Almirante Wolfang Larrazabal. Se decía que ya la sublevación era general, que todas las guarniciones se habían sumado a la rebelión, que el General Pérez Jiménez había llamado por teléfono a la Escuela, para pedirle al General Pedro José Quevedo, que depusiera su actitud, que si no lo hacía, iba a mandarnos los blindados del batallón Urdaneta para someternos. y que la respuesta del General Quevedo había sido: ¡ mándelos mi General, que serán bien recibidos ¡... ¡ aquí ya no recibimos órdenes suyas ¡. Seguíamos esperando a la gente del Batallón Bolívar, se oyeron sonar unos pitos por detrás de la Escuela, por los lados del campo de polo, sonó uno, mas cerca todavía, seguramente del centinela de la puerta del patio de ejercicios. Para ese momento, yo estaba ubicado como fusilero en las aspilleras del teatro de la Escuela, había gente apostada a todo lo largo del pasillo; se oyó el ruido de motores y todos comentamos... ya vienen... pasaron dos jeep y un camión de transporte de tropas, nos quedamos esperando al grueso del batallón que nunca pasó. Llegó la información de que al parecer, las intenciones del comandante del Batallón Bolívar era rodear la Escuela, que obedeciendo ésa estrategia, buena parte del batallón ya estaba tendido, amenazante, detrás de la cancha de polo, apoyada por una unidad de blindados, y que su comandante había pedido entrevistarse con el comandante de la Escuela, que al parecer ya la entrevista se había dado en la cancha de polo, que en ella el comandante del Batallón Bolívar puso como condición para sumarse al golpe, pasar a formar parte de la junta de gobierno.

Pero La junta ya estaba formada, y no aceptaron su propuesta, en cambio el general Pedro José Quevedo era miembro de ella. Se presentó un alférez seleccionando personal para una misión de búsqueda, fui escogido para formar la patrulla, salimos rumbo al gimnasio cubierto. Había la información de que por allí, había desembarcado un cuerpo de soldados; antes de partir, se nos ordenó revisión de armamento. Todos los fusiles quedaron cargados y acerrojados, marchábamos en rol de combate, la unidad entro a las instalaciones sigilosamente, sorprendimos al personal civil de mantenimiento, los interrogamos y declararon no haber visto nada raro, negaron que por allí, hubieran desembarcado tropas. Practicamos una búsqueda exhaustiva, y nos regresamos por la vía perimetral que enlazaba esas instalaciones con la Escuela nueva, a quien llamábamos la Escuela gemela, llegamos sin novedad; lo consideramos como un ejercicio de combate, al llegar a nuestra base (la Escuela) nos encontramos con la novedad, de que le General Marcos Pérez Jiménez había abandonado el país, rumbo a la Republica Dominicana en el avión presidencial, (la vaca sagrada); eran las doce y cincuenta minutos, pasada la media noche. Los primeros cincuenta minutos del día 23 de enero del año 1958. el alzamiento había logrado su objetivo, en la radio de la prevención, se oían las noticias sobre la fuga del Dictador y anunciaban los nombres de una Junta de Gobierno provisional, presidida por el Vice-Almirante Wolfang Larrazábal, y compuesta por representantes de la burguesía nacional, por dirigentes de los partidos políticos Acción Democrática y Copey, la iglesia y la junta patriótica. Había mucha alegría en la Escuela, por las noticias que daban por la radio, las mismas se aceptaban como de absoluta verdad.

El Comandante del Batallón Bolívar, no había calificado para ser miembro de la Junta, porque lo consideraban hombre de confianza de Pérez Jiménez.

El día nos sorprendió haciendo conjeturas sobre los cambios que habría en el país. Yo estaba emocionado de verdad, quería tener noticias de la calle, saber de mi familia, hablar con mi papá. Sobre todo, decidir que iba a hacer de ahora en adelante. Llamaron al desayuno, mientras comíamos se nombraron un gran numero de comisiones, donde daban prioridad a los cadetes mas antiguos, los nuevos quedamos prácticamente confinados, a las guardias en la áreas que ocupaba la Escuela y sus adyacencias. La jefatura del Valle, la antena de Radio Caracas Televisión, y algunas instalaciones publicas, fueron tomadas por cadetes de la academia, y quedaron bajo nuestra custodia, hasta que las actividades se normalizaron, cosa que sucedió, si mal no recuerdo, en la primera quincena de marzo de ese mismo año.

Este resulta ser un relato inédito, de una parte de los acontecimientos, que en la noche del 22 y en la madrugada del 23 de Enero de 1958, se suscitaron en la Escuela Militar de Venezuela, acciones que fueron presenciadas y vividos por mi: Pedro Reyes Millán, cadete de primer año de la Escuela Militar de Venezuela, miembro de la tercera compañía, compañía de guardia, el día señalado para el alzamiento cívico militar. Doy fe, de que todo lo dicho aquí, se ajusta a la verdad histórica de lo sucedido en la noche y la madrugada del 22 y el amanecer del 23 de Enero del año 1958.

Es autentico:

(*) Pedro Reyes Millán

c.i.v. 2.167.309.

Educador Popular. Maestro Artesano Integral

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