Por el momento, 22 de febrero de 2010, no se sabe cuántos muertos hay en Madeira. No deja de ser un desatre, poco creible en países desarrollados, que lluvias torrenciales acaben con la vida de tantas personas. Estamos acostumbrados a que los desastres nos pasen a nosotros, los países de segunda en una clasificación que hacen los autonombrados de “primera”.
Viendo las imágenes es fácil sacar conclusiones. El verdadero responsable de tanta muerte no es la lluvia sino el ser humano. La construcción desmesurada, la especulación del suelo, la ignorancia y corrupción de las autoridades hizo, como en Vargas, que se cosntruyese en cauces y lugares no aptos.
Nadie pagará por estas víctimas. Centros comerciales construídos en lugares en los que debiera haber cauces y quebradas naturales son barridos olimpicamente por billete e interés, un matrimonio mortal para los que tuvieron la mala suerte de estar en el sitio equivocado.
Mucho de lo que nos rodea es una bomba de tiempo. Desde los rascacielos hasta los estacionamientos. El Centro Sambil- Candelaria es un ejemplo de la insensatez, ignorancia y corruptela que aún pervive en muchas partes. Junto a una quebrada, sin vías de evacuación ni de acceso… una tumba, un ataud esperando el día en que pase lo que pasó en Vargas o en Funchal. ¿Hasta cuándo?
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